DEL
TRAP
AL
LIBERTARISMO
PASANDO POR EL
NIÑO DE ELCHE
PARTE 2
ICARO LAVIA: Ahora que me
has sacado el
asunto colateral de
tu querencia por
desmarcarte del
flamenco; te han
estado haciendo muchas
entrevistas desde
principios de
año por tu
proyecto con Toundra
(Exquirla), y
no paras de
insistir en que
no, que no
hay tanto flamenco
en él, que
si hasta os
habéis dejado influenciar más por
Pink Floyd. ¿Sientes
la necesidad de
distanciarte del
flamenco para ser
un poco más
libre?
NIÑO DE ELCHE: No, no es una cuestión de necesitar distanciarse, sino de ser honesto con lo que hago y con el proceso de creación; si trabajo en algo y digo que bebo solamente de Manuel Torre, pues será porque solamente bebo de Manuel Torre, pero si no es así, ¿por qué tengo que decirlo? Es simplemente eso, ser honesto; no existen las ideas preconcebidas.
¿Y existen las
expresiones artísticas generadas por
combustión espontánea? Como observador experto externo,
¿ves tras el
fenómeno del trap
español una consecución lógica de
sucesos sociológicos que
hayan conducido al
trap desde la
Atlanta de principios de los
2000 hasta Granada, España
en 2010?
No, y
lo místico del trap es precisamente eso, como lo es el mundo de internet, en general; que tiene un espacio de libertad de movimientos muchas veces incontrolable. Me parece muy divertido y
subversivo, éste juego al despiste de la red contra los aburridísimos tratados antropológicos que se empeñan en tener que explicarlo todo y
que cada día me cansan más. Me gusta la barrera contra el historicismo forzado que establece. Y todo esto por no hablar de la politización que se hace del fenómeno; que si el trap es de izquierdas, de derechas, si es machista, feminista… Estos rollos que son la esquizofrenia de intentar colocarlo todo en un cajón u otro.
No seas malo
con los estudiosos, Paco; a
algo han de
dedicarse los
que no saben
cantar por seguiriyas; todos los
antropólogos son
en realidad cantaores de flamenco
frustrados. Yo
no soy antropóloga y también,
aunque no hemos
venido aquí a
hablar de mí
ni de mi
blog, por supuesto.
¿Ves un futuro en el horizonte
que oblitere éste debate porque los nuevos géneros musicales
que surjan pertenezcan a las aguas internacionales de internet? ¿Te parece que los movimientos
culturales tienden a la desgeolocalización y que ya no va a haber arte con arraigo terrestre,
sino que todo será globalista?
Cuando se tratan las prácticas artísticas ligadas a identidades patrióticas, prefiero hablar del concepto del “contexto”, y no tanto del de la nacionalidad, la localidad o el del provincianismo, que son términos que tienden a la homogenización. “¡Ah, es que tú haces arte andaluz!”, me dicen muchos. Bueno, puede ser, pero ni siquiera es lo mismo el arte en Huelva que en Sevilla, ni en Sevilla capital respecto al resto de la provincia, y todo sigue estando dentro de Andalucía. ¿Es importante el territorio de raíz de un movimiento cultural? Sí, pero creo que es más relevante el contexto de dicha raíz porque no creo en las raíces desde una perspectiva folklorista, sino desde su contexto. Uno que nace en Sevilla no hace un tipo de música por hacer honor a su gentilicio, sino por el contexto que le rodea; no es lo mismo criarse en Las 3000 Viviendas que en Los Remedios. ¿Es esto lo mismo que o equivale a “desgeolocalización”? Sí, pero no a una descontextualización.
Porque eso sería imposible.
Sería imposible, exactamente.
¿Y te parece que pueda existir algún paralelismo genealógico entre flamenco y trap español? Por ejemplo, en que los dos sean oriundos de un lugar de cierta ignorancia, marginalidad y privación?
Puede haber algo de todo eso, pero de todas formas, hay que evitar caer en romanticismos; el trap que se factura hoy en España nace de un sitio más cercano a la burguesía que al lumpen. Es absurdo creerse que pueda venir de otra parte.
¿Y remontándonos a un origen más lejano…?
Yo es que ni sé de dónde nace el flamenco.
¿¡Cómor?!
No, no se sabe, realmente. Puede que sí, que una parte de él nazca del lumpen, otra parte de la burguesía, otra de las clases medias… Los orígenes propiamente dichos de una música, muchas veces no tienen nada que ver con lo que es contemporáneamente, porque del origen en sí a lo que hoy conocemos de la misma… ¡Pfff! Sólo es interesante hablar de los orígenes del arte desde una perspectiva histórica no lineal. Pero bueno, que sí, que las comunidades marginadas tuvieron su importante papel fundacional en el flamenco porque éste es mucho más ancestral, pero en el caso del trap español... No lo creo tanto.
¿Te imaginas el fenómeno contrario sucediendo?
¿Con el
flamenco?
Sí, que surgieran núcleos de subgéneros geográficos del flamenco. Flamenco británico, por ejemplo, algo así como la sangría pero en música.
El flamenco ya pasó por eso en los 1980 con el jazz, el flamenquito, la rumba flamenca… Camela es hija de todo aquello, no hay que olvidarlo.
Pero todavía sin haber salido de casa, ¿no? Te hablo de que el flamenco se teletransporte, que cruce el charco y desarrolle otra personalidad propia adaptada al nuevo entorno.
Insisto en que Camela llena espacios de centenas de miles de personas en Latinoamérica, y no solamente Camela; Carmen Amaya llenaba teatros en los años 1960, e igual Antonio el Bailarín… El charco se saltó hace tiempo.
Sí, ya veo, pero sigues hablándome de gente de aquí que desplaza el flamenco nuestro, tal y como es, a otros países.
¿Tú hablas
de que
se internacionalice?
Sí, o de que salgan unos Wu-Tang Clan flamencos tocando las palmas por Nueva Yoh.
Pues mira, ahí tienes el mercado flamenco en Japón. Y en Norteamérica ya ni te cuento, es mucho más interesante que en Francia, incluso.
Flamenco francés, semejante barbarie.
Para lo económico, como te decía antes, los flamencos son muy inteligentes...
Y parecían tontos...
Hasta en el mundo del flamenco que se practica en España hay artistas extranjeros, ¡muchos! Por supuesto que se rumorea que el japonés nunca será igual de flamenco que el español, pero eso lo dirán igual los traperos americanos de los de España.
¿Antes o después de no saber ni colocar España en un mapamundi? Y hablando de mapamundis, tú procedes de un tipo de arte claramente comprometido, o se intuye que para ti es importante trabajar en el arte desde un compromiso ético. El arte por el arte se te quedaría cojo.
Es que el arte por sí solo ya es una expresión política.
¿Por sí solo?
Sí, de por sí es una expresión política, y luego a parte va el compromiso, porque haciendo arte siempre se tiene uno, ¡lo que pasa es que puede ser a favor de un tema reaccionario! Parece que el arte siempre haya de tener un pacto con la izquierda, pero no necesariamente; puede tenerlo hasta con las dictaduras. Todo compromiso es implícito e individual, y cada uno lo atrae hasta sus ideales personales. Ese es el nivel en el que yo intento estar comprometido; con causas que particularmente me arañan a mí. La primera reflexión siempre es mía, no se trata de que el arte tenga que ser comprometido y yo entonces, como parte de él, colaboro.
Te pregunto por tu compromiso ético por si te verías, como artista comprometido con la causa personal X, colaborando con la escena trap, que basa su filosofía en no sé si mucho más que drogarse bastante e irse de fiesta más.
Drogarse e irse de fiesta también son actos políticos.
Paco, amigo, dame un respiro…
Aunque también te digo que los partidos comunistas estarían muy en desacuerdo con dicha afirmación. ¡Pero los anarquistas no!
¿O sea que no verías ninguna discrepancia de principios en el Niño de Elche colaborando con Yung Beef, como hacían hace poco Los Planetas?
Sí, claro, discrepancias de principios las veo en todo. Eso es lo que ha conseguido el neoliberalismo. Sobre todo, porque ya no sabemos ni cuáles son nuestros principios. Talvez sean solamente vivir, que ya es bastante. O suicidarnos, que también es un gran principio.
Eso lo dijo Camus antes que tú, a mí no me la cuelas.
Es que esto de los principios… Son sólo una suerte de ideologías idealizadas, nada más. El animal humano es mucho más superviviente que todas ellas. Es consciente de que las ideologías matan, y no quiere morir en la jungla, porque la jungla, jungla es. Cuando uno vive en ella, sabe a lo que se atiene. La coherencia ideológica es algo para lo que hay que tener el sentido común de saber que es difícil no caer nunca en hipocresías. Es mejor ser honesto con la esquizofrenia que uno vive y ya está.
Vamos, que a ti no te chirría ya nada en éste cochino mundo.
Claro que me pueden chirriar muchas cosas, incluso mías.
¿Tuyas?
Claro, ¡si es que el gran problema soy yo! A mí lo que haga otra gente me puede importar más o menos, pero los que me preocupan verdaderamente son mis chirríos personales. Siempre digo, cuando me acusan de anticapitalista, que lo que soy es un anticapitalista del yo. No canto tanto contra el capitalismo como en contra del capitalista que llevo dentro.
Tío, esa mierda que acabas de decir es muy profunda.
Esa es mi primera fase de lucha: el cuerpo propio. La realidad, como diría el maestro Antonio Escohotado, es mucho más compleja que la fantasía. Toda ideología establecida tiene mucho más de fantástico que de real.
Pepita Grillo con uniforme de camarera salvaje vuelve a aparecer para recordarnos que en cinco minutos nos dejan encerrados hasta que muramos de pena o de obstrucción arterial por sobredosis de crema pastelera, lo que pase antes.
Seguimos en otra parte, ¿no?
¿Sí?
Sí, claro. Te invito yo.
¿Seguro?
Seguro, claro.
Joder, pues muchas gracias. Niño de Elche: clarividente y mejor persona, se roba a sí mismo para iluminar a los pobres.
Cruzamos un paso de cebra muy corto y menospreciable y nos sentamos literalmente en la terraza del primer bar que encontramos, esperando tanto que no nos pidan consumir como que no nos echen a los cinco minutos. A veces Gràcia parece un puto pueblo cualquiera.
Para que el flamenco y tú pudierais coexistir, ¿te viste en la disyuntiva entre tener que amarlo pulcramente desde la distancia o directamente violarlo y destruirlo para siempre? ¿Ésta ciudad era demasiado pequeña para los dos?
Yo no diría que está en mi práctica personal el violarlo o destruirlo, pero quizás eso pertenezca a cierta iconoclastia, el acto por el que, cuando se ama algo, puede que también se quiera destruirlo. Pero revolucionarlo sí que creo que no lo he hecho.
¿Seguro seguro?
Seguro, porque revolucionar consiste en intoxicar a la gente del contexto en cuestión, que sería el flamenco, en éste caso, y a la gente del flamenco, lo que yo hago ni les va, ni les viene ni les intoxica ni nada. Tampoco tengo interés en compartirlo con ellos. Talvez dentro de 30 años sea posible, pero no, definitivamente, no creo que lo haya revolucionado; bastante tengo ya con revolucionarme a mí mismo. El flamenco es algo tan grandilocuente que la tarea de revolucionarlo se complica; ni siquiera se conocen sus límites, y si no se conocen los límites de algo, ¿cómo se sabe que han sido sobrepasados? El flamenco es algo que yo estudié y que, por tanto, me pertenece un poco. Como persona que practica flamenco, yo soy el flamenco, yo me destruyo y yo me violo, todo en una coctelera personal.
¿No te parece que éste país se merece de una vez por todas una identidad cultural enteramente propia y nueva? ¿No podemos aspirar a nada mejor que a la grandilocuencia centenaria e inamovible del flamenco de aquí o, en el lado opuesto, al reciclaje del trap de moda de allá?
Camarera salvaje 2 aparece. Francisco se pide una cañita, de tirado copa. Yo un té negro como mi fucking life.
Es que hablar de una cultura propia en España es bastante difícil.
Ya, ¿pero por qué?
Porque no sabemos si en España existe o no.
¿Y por qué nos pasa esto? ¿Por qué tenemos éste complejo de inferioridad?
No, no se trata de ningún complejo de inferioridad, sino de saber si realmente tenemos una cultura común dentro de un estado que se llama España. Sí que se hace el intento de que el flamenco sea su núcleo, pero luego viene un gallego y se ríe de ello. O un asturiano, o uno de Castilla y León, o un catalán, en según qué zonas, ¡o incluso algún que otro de Andalucía! Éste, como todo, no es más que otro debate político. ¿Hablar de una cultura propia y con identidad en España? ¡Si ni sabemos aún cuál es la identidad española!
¿Pero no nos interesaría saber si podría haberla? ¿Es por pereza, por no saber ni por dónde empezar, que no intentamos ya ni buscarla?
¡No! No es que no interese, ¡es simplemente que no es real! Todo depende del individuo, de su contexto y de sus vivencias. Querer homogeneizar o crear un nexo común es innecesariamente complejo porque habría que debatir muchos planos dentro del espacio sociopolítico en el que estos individuos españoles se mueven. No es que la gente en España se sienta menos que en cualquier otro país, o que no sepa de música; esa no es la cuestión. Además, a España la hace interesante precisamente eso; ese caos conceptual, el hecho de que cada uno haga y deshaga, su delirio, su inconformidad y sus tensiones, la genialidad de que no exista un consenso claro de lo que se es. Yo soy hijo de ese delirio, y lo secundo como algo potencialmente positivo. Sólo hay que saber canalizarlo. Últimamente, por ejemplo, he debatido con cierta gente la posibilidad de crear una nueva escena, pero es que las escenas no se construyen por la mera necesidad de construirlas... Por eso creo más en los vínculos, en las redes, y no en las escenas.
Es decir, que tú, si aspiraras a crear algo nuevo, sería desde un punto de vista totalmente particular.
Claro, ¡es que no sé ni si lo que creo es nuevo o no!
¡Qué me estás container, Paco!
Que sí, que tiene cuestiones novedosas... ¿Por qué? Porque hay una persona, un sujeto individual detrás, único, como puedo ser yo, tú o cualquier otra persona, con un contenido mental, unas vivencias y una memoria que nadie más posee. Podemos tener cosas en común, pero hay una zona que es particular de cada ser. Es esa zona personal la que yo propongo en mis prácticas artísticas. Pero de ahí a crear algo nuevo en su universalidad, no, nunca me he planteado hacerlo.
¿Dirías en ese caso que creas por inercia, que no te propones ningún objetivo previo antes de empezar?
No, porque yo, si tengo que hacer un disco, lo hago si me apetece, y si no, no lo hago. Y si quiero hacer un disco de flamenco clásico, lo hago. Todo depende de lo que yo quiera contar en mi estado contemporáneo; si lo que yo quiero contar ahora suena a algo muy antiguo o muy rancio, incluso pasado de moda, me da igual, porque lo importante es que yo lo quiera contar.
Camarera salvaje 2 reaparece para entregar la cañita de tirado copa y el te negro como mi fucking life. Se disculpa de rodillas por no traerme cucharilla ni azúcar. La perdono porque está el Niño de Elche delante y le dejo que se vaya.
Bueno, he estado intentando no sacarte el tema pero es que mola mazo, digo, ya no puedo más.
Sácalo.
Qué pasa, vaquero, ¿ya sabes por dónde van los tiros?
No no.
Pues que siempre te acaban comparando con la tontería de Morente y Lagartija Nick, y tú haces como que no te molesta, o como que no lo ves completamente disparatado, pero sí superficial.
Es una reflexión vaga.
¿Por qué es vaga?
¡Porque yo no solamente bebo de Morente! Es una pregunta muy de periódico sensacionalista, ésta de tratar las influencias de una manera lineal… Tomarte una cerveza fría también te influye, o el disco que te pasa un amigo una tarde; tus vivencias amorosas te influyen, igual que escuchar un álbum de Arthur Russell. ¿Por qué se presupone que mis influencias son exclusivamente musicales? ¡Un cuadro puede haberme influido más que todos los músicos de rock en toda mi vida! ¡Por eso son debates vagos! Joder, ¿es que tan difícil es…? Lo llevo explicado durante 2 años, y ahí siguen, aún... Lagartija Nick no son referente, para mí; Pink Floyd lo son, o Isis, yo qué sé, hay tantos… Y las cosas totalmente banales también pueden influirme; contaba con lo de Exquirla que teníamos melodías de Bon Jovi y de la banda sonora de Tiburón, ¡y se reían porque pensaban que lo estaba diciendo de broma!
Yo lo de la banda sonora de Tiburón lo veo factible, pero de Bon Jovi también me reiría, si quieres que te sea sincera.
En un juicio material, podría demostrar con pruebas no sólo de quién bebo, sino hasta de quién copio, y ellos no podrían demostrar que hemos tomado nada ni de Omega ni de Triana, como aseguran. Porque son tan vagos en su pensamiento que creen que me niego a reconocer de quién copio o bebo, ¡y todo lo contrario! Pero claro, ahí estás tratando con un ego; le recriminas a una persona el no reconocer todo lo que haces como artista, y eso jode. Sobre todo a los periodistas musicales.
Y son secretas, me imagino, estas pruebas materiales.
Para nada; me encantaría coger un día 5 temas y decir, “pues este giro está influenciado por ésta persona, y esta cosa de aquí, y éste arreglo…”. Me encantaría, para callar bocas.
Me llamas ese día, plis.
¡Sí sí, tranquilamente! Como yo no cobro derechos de autor, no tengo ningún problema.
Más punki que un imperdible en la oreja, tú.
Bueno, un poco. Es que cobrar derechos de autor es no tener libertad.
Todas las fotografías tomadas el 23 de marzo de 2017 en La Chana, Barcelona, España. Especial agradecimiento a Maria Arnal, súper especial agradecimiento a Marta Bassols y, sobretodo y por encima de todas las cosas, a Francisco Contreras.
Entrevista publicada originalmente (en versión editada y censurada) en el número 1 de Ajoblanco (junio de 2017).






