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26/6/17

Dewey, I'm in Ajoblanco!






"Acudí al Niño del Elche, última pista del flamenco vivo sobre la Tierra y, por consiguiente, de aquel rancio carné de identidad cultural a lunares que tantos dolores de cabeza quitaba y ponía, para que intentara explicarme (acompañado de un té) por qué nuestro cacho de la península ibérica no merece ser definido ni por un trap que nunca nos ha pertenecido ni por un flamenco que ya dejó de pertenecernos." 


No se me da muy bien ésta mierda del marketing y las relaciones públicas, pero Ajoblanco ha revuelto éste mes y ha publicado una entrevista y unas fotos hechas por mí al gran Niño de Elche con el potencial para cambiar vuestras vidas por siempre jamás o, como mínimo, enseñaros de una puta vez qué es el puñetero trap, además de trazar nociones sobre el lobby del flamenco, Enrique Morente-gate, la no-identidad española, el delirio como marca nacional, la sociedad del miedo, comunismo, libertarismo, anarcocapitalismo, el Elche industrial y muchas cosas más acompañadas de té.



Todas las fotografías tomadas el 25 de junio de 2017 en Barcelona, España. Gracias a Paco Contreras, a Pepe Ribas, a Fernando Mir, a Marta Bassols y a Ajoblanco por ser lo máximo.

Y gracias a Miquel Molina de La Vanguardia por sacar la entrevista como nota a pie de página de la muerte de Anita Pallenberg. Si supiera lo que significa para mí salir por vez primera en tal diario debajo de Mick Jagger y Keith Richards, me hubiera tenido que cobrar o algo.


6/6/17

Shit on the hand that feeds you Teil Drei




"Todo empezó con la agricultura. Se calcula que antes de la aparición de la agricultura, cuando el hombre era nómada, se dedicaba al trabajo, caza y recolección aproximadamente un 10% el tiempo que se dedica hoy en día. 

Hagamos ahora una elipsis, desde tan significativo momento hasta el siglo XXI, donde el trabajo escasea cada día más. Vivimos en democracia, al menos aquí, de momento. Pero la democracia se acaba al cruzar la puerta giratoria de tu oficina, así de sencillo. En la oficina reina un régimen totalitario en la que cualquier disfuncional con el pensamiento en versión 1.0 puede convertirse en tu jefe y destrozarte la vida de millones de maneras, sin necesidad siquiera de proponérselo. La oficina es el más sofisticado instrumento de tortura que ha creado el ser humano. Ni la justicia ni la organización de los derechos humanos pueden hacer nada por ti. En éste lugar estarás confinado un mínimo de 40 horas a la semana, privado de derechos fundamentales como la libertad y la intimidad. Allí pasarás la mayor parte de tu tiempo, las horas más fértiles y productivas, rodeado de quienes son tu auténtica familia."


"It all started with agriculture. It is calculated that before the dawning of agriculture, when men were nomadic, they dedicated to labour, hunting and harvest aproximately 10% of the time we dedicate nowadays.

Let's now make an ellipsis from such significant moment to the 21st century, when work is more and more scarce everyday. We live in a democracy, at least here, by now. But democracy ends when you cross the revolving door of your office, simple as that. Inside the office it rules a totalitarian regime where any kind of disfunctional being with a thought system in version 1.0 can become your boss and destroy your life in a million different ways, without even trying too hard. The office is the most sophisticated torture instrument created by mankind. Neither justice nor the organization of human rights can do anything for you. In this place you will be confined for a minimum of 40 hours a week, deprived from fundamentals rights such as freedom and privacy. You will spend most of your time there, the most fertile and productive hours, surrounded by those who are your true family."



All pictures taken on 28th April 2017 while walking along the Spree, Berlin, Germany.

17/5/16

Historia de un amor










Si pudiera ser algo que yo escogiera con libertad, me dedicaría a saberlo todo de las personas. No de todas, claramente, ¡pero de algunas...! De algunas quisiera saber hasta la distancia entre barbilla y pecho, quisiera saber la marca de canela que compran, quisiera estirarlos de brazos y piernas, clavarles alfileres de colores y abrirlos en canal como a una sardina de laboratorio en secundaria, deconstruirlos y volverlos a montar fuera de ellos mismos. Quisiera que la consciencia de mí se comprimiera hasta lo imprescindible para mantenerme respirando, y así dejar más sitio para seguir almacenándolos. Han existido y existen tantos seres humanos formidables, y yo sólo quisiera conocerlos hasta la última mota de caspa. No se tiene certeza de que nada más allá de los hombres exista; todas las cosas son producto de nosotros, todas proceden de algún ser. El arte, el amor, Dios o su substituto, la ciencia... Sólo son maneras de liberar a la persona de la carga que es su propia omnipresencia, un acto humilde de delegación imaginaria de poder. La objetividad es, por tanto, dobledimensionalmente falsa en calidad de concepto que no existe y como falso concepto inexistente. Todo aquello que no es humano es un tentáculo de la humanidad que se hunde muy adentro bajo tierra y halla una salida lo suficientemente lejana, que confunde y simula una procedencia con raíces propias. Como las sombras de las ideas en la cueva, que no eran la auténtica verdad sino un facsímil, la objetividad, y por ende todas las construcciones humanas que comprenden la vida entera a su alrededor, es únicamente reflejo de su causa, el intento del hombre de desprender partes de sí mismo y rellenar el vacío terrenal que le provoca saberse fin y principio de todo, un acto mezcla de modestia, miedo y evasión de responsabilidades. Por eso sólo me interesa saberlo todo de alguien, no necesito cuerpo ni voz, nada más que vidas que morir y volver a nacer para dedicarlas a saberlo todo de alguna persona, que es lo mismo que saberlo todo.



Todas las fotografías tomadas el 23 de abril de 2016 en las proximidades de las estación de U-Bahn Uhlandstraße, Hamburgo, Alemania.