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5/6/17

MUSIC: El Primavera Sound es una convención de gilipollas (y lo sabes)
























Conclusiones extraídas de las pasadas jornadas en el Primavera Sound 2017:

1. ❤👊❤SKEPTA❤👊❤
2. Como estrategia de marketing está bien, aunque podrían haber traído a Frank Ocean. #fuckOcean
3. Lo de HAIM no sé si sobraba, pero alrededor de unas 328762831721^65 personas, sí. #ExpectedPrimavera
4. Keith Richards lo dijo una vez y lo repito: si veo a un puto crío entre el público, no hay concierto.
5. 👹👹👹SLAYER👹👹👹
6. Va en serio, petición en Change.org YA para que Jon Sistiaga haga un programa sobre gente que lleva carritos con bebés dentro al Primavera Sound y el porqué de que no abortaran directamente.
7. Seres que aguantan la misma copa de plástico en la que antaño hubo vino TODO. EL. DÍA. Sabemos que los contenedores de basura estaban tan a rebosar como vuestras reservas de líquido posturéico, pero para algo está el suelo, coño.
8. Run the Jewels 👍, aunque ya que les petó el micro y los técnicos de sonido se comieron medio set mientras intentaban arreglarlo, podrían haber acabado un poco DESPUÉS, no ANTES de lo previsto.
9. Chicas y novios de chicas con mierda brillante/heces de unicornio en las mejillas: siendo tan libertinos y antisistema, deberíais probar de ir un día con la cara así a la oficina, a ver si os despiden o no.
10.💣💣💣KATE TEMPEST💣💣💣 
11. Quisiera dedicarles un aplauso a todos los niños y niñas hambrientos del Primavera Sound que, en un ejercicio de pura supervivencia, se gastaron 14€ en dos kebabs porque no habían comido en 3 semanas para ahorrar y poder pagarse el abono, evidentemente. 
12. Quisiera mandarles un saludo a todos los cantantes que gritaban al público WHATUP BARRRSELOUNAAAAAA❓❗❓❗❓❗ cuando había más gente de su puto pueblo que de ningún lugar remotamente cercano a Barcelona.
13. ¿Qué tipo de coca hay que esnifar para que la sistemática violación de derechos humanos fundamentales que es estar en el Primavera Sound sea divertido?
14. Podrían haber sido Arcade Fire, la Banda Trapera del Río o media docena de orangutanes tirándose caca desde un árbol; según un estudio, el 97,4% de los asistentes al Primavera Sound se lo hubiesen pasado igual de bien.
15. 💚💚💚SEU JORGE💚💚💚


BONUS TRACKS:

16. 💓💓💓💓💓💓❤👊❤👊❤SKEPTA❤👊❤👊❤💓💓💓💓💓💓
17. 😍😍😍SLEAFORD MODS😍😍😍
18. 💙💚💛💜💘TÍOS CON VESTIDO Y GENTE DISFRAZADA DE DINOSAURIO Y/O DE OSO💘💙💚💛💜
19. El sonido en el Parc del Fòrum hace llorar al niño Jesús.
20. El Primavera Sound se parece a Gibraltar o a una cámara de gas al aire libre pero sin música.



Conclusions drawn from attending Primavera Sound 2017:

1. ❤👊❤SKEPTA❤👊❤
2. As a marketing strategy it was okay, although they could have brought Frank Ocean. #fuckOcean
3. I don't know if HAIM was necessary at all, but I'm pretty sure 328762831721^65 people weren't. #ExpectedPrimavera
4. Keith Richards said it and I repeat it: if I see a fucking kid amongst the crowd, the show is cancelled.
5. 👹👹👹SLAYER👹👹👹
6. Seriously, can somebody please start a petition on Change.org ASAP for the BBC to make a documentary on cool dads in Primavera Sound pushing buggies with babies inside and why they couldn't just get an abortion straightaway.
7. Individuals who carry the same plastic cup where there used to be wine in ancient times ALL. DAY. We know that trash bins were overflowing just as your reserves of poseriotic fluid but hey, that's what littering is for. 
8. Run the Jewels 👍, although since the sound engineers swallowed up half of the set while trying to repair Killer Mike's mic, they could have ended LATER, not EARLIER than scheduled.
9. Ladies and boyfriends of ladies with gliterry shit/unicorn faeces on their cheeks: now that you guys are so libertarian and anti-establishment, you should try and go with your faces like that to the office and see if you get fired or not.
10.💣💣💣KATE TEMPEST💣💣💣
11. Shout-out to my starving girls and boys out there in Primavera Sound who, in an act of pure survival instinct, spent 14€ in two effing kebabs because they had been fasting for 3 weeks to save money and afford a full festival ticket, obviously.
12. Shout-out to the lead singers screaming WHATUP BARRRSELOUNAAAAAA❓❗❓❗❓❗ to the audience when there were probably more folks from their one-horse town than from anywhere remotely near Barcelona.
13. What type of cocaine does one have to snort in order to find the systematic violation of fundamental human rights that is being at Primavera Sound amusing?
14. They could have been Arcade Fire, they could have been Milli Vanilli or they could have been half a dozen orangutans throwing crap at each other from a palm tree; 97,4% of Primavera Sound attendants would have had an equally awesome time, study says.
15. 💚💚💚SEU JORGE💚💚💚


BONUS TRACKS:

16. 💓💓💓💓💓💓❤👊❤👊❤SKEPTA❤👊❤👊❤💓💓💓💓💓💓
17. 😍😍😍SLEAFORD MODS😍😍😍
18. 💙💚💛💜💘DUDES WITH DRESSES AND PEOPLE DRESSED UP AS DINOSAURS AND/OR BEARS💘💙💚💛💜
19. The sound quality at Parc del Fòrum makes baby Jesus cry.
20. Primavera Sound is a bit like Gibraltar or a gas chamber but without music.



All pictures taken on early morning 3rd June 2017 at Primavera Sound 2017, Parc del Fòrum, Barcelona, Spain. Special thanks to Guillermous Hermous for digging Slayer so much.

29/5/16

MUSIC: You need to be there: Wolfmother derritiendo el Große Freiheit 36 de Hamburgo con su hard rock esencial e irresistible



Todos conocimos a Wolfmother en una intersección entre el nivel 1 del Guitar Hero II (junto a Danzig, Mötley Crüe y Chip Trick, nada menos) y el coche de mi tío Pedro, donde ha sonado buen rock, sin roll y sin aliño, desde tiempos inmemoriales, 2005 o por ahí, año que tampoco escapa ya a ser remoto. No sé si todos o sólo mi hermano y yo, pero la realidad es un concepto muy abstracto que me suda la polla, así que aceptemos la sinécdoque, el conjunto por la parte, otra vez en ese bello y bolchevique plural mayestático.

2005, y con la enclenque melancolía de hablar de hace 10 años como si hiciera 80, fue un buen año en general para el rock a secas, un buen año para las bandas australianas (Jet, AC/DC todavía tenía un cantante que no era Axl Rose lisiado) y un año esplendoroso para Wolfmother, quienes vieron caer sobre occidente su bestial Wolfmother (2005), primer y homónimo álbum, como una bomba de hidrógeno distorsionada. Y fue tal cual, sin esperárselo, como la vejez o los accidentes de tráfico, fue hasta violento; un minuto antes estás aquí y al siguiente implorándole a un flaco peludo llamado o Jesús o Andrew Stockdale que no te lleve todavía por favor o que te lleve ya cuanto antes, respectivamente. Igual que un día en el que apenas existían y el siguiente en el que no puedes dejar de pensar en ellos, Wolfmother fueron al 2005 lo que los genitales a la pubertad: una adicción aparentemente inocua. Estaban en la tele, en la radio, en los Grammy, en la Rolling Stone España con sus Ray Ban Wayfarer, una de las cosas más dosmilcinco que se recuerdan junto con las Converse con pitillo, la Ley Antitabaco y Hilary Duff.

Oh sí, recuerdo cómo Wolfmother llegaron a éste mundo... Y también cómo desaparecieron un rato después. De forma parecida a los Black Crowes o al tamagotchi, que dejaron de ser relevantes tras sus primeros 5 segundos de popularidad, aunque quizás no tan drásticamente; diría que la caída, en su caso, fue algo más felina, con todo el mérito y la ironía que tal hazaña expresa en un grupo con nombre de perro. Aunque, ¿qué se esperaba, por otra parte? Con el advenimiento de la siguiente buena ola australiana del indie a finales de los 2000s, el rock sin complejos pasaba por las horas más bajas de su ciclo pendular. Y con semejante nombre... Bueno, mucho no se podían camuflar entre cajas de ritmos y sintetizadores: nada dice "rock sin conservantes ni colorantes" como Wolfmother, al igual que nada dice "cosa sintética y psicodélica atrapada en un fin de año de 1989 con Whitney Houston" como Tame Impala, por ejemplo.

Y es que cuentan que se llamaron así por un libro de los sesenta sobre drogas varias y viajes astrales. Estaba claro que por uno del año pasado sobre jugar a cartas no iba a ser... Hay poco en Wolfmother que deje espacio a la imaginación; sus orígenes, referencias y aspiraciones se hacen de dominio público en el mismo momento en el que nace una canción y se inserta en el pabellón auricular de cualquiera que ya tuviera vello púbico cuando el walkman o, en su defecto, wifi y gustos selectos. Ni siquiera los mil y un cambios de alineación (el grupo no ha grabado uno sólo de sus cuatro álbumes con los mismos integrantes) han provocado notable mella en su sonido a lo largo de una joven historia rockera. A lo sumo, se han vuelto más secos, quizás, más metal que hard, más Black Sabbath que Rush, más distorsión que overdirve y, en definitiva, menos roll, menos funk, menos pegajoso, menos todo lo que un día les hizo tan grandes en tan poco tiempo, como la erección de un niño de 15 años. Su último trabajo discográfico, Victorious (2016), con el tour para promocionarlo que les llevó al Reeperbahn de Hamburgo el pasado primero de mayo, Gypsy Caravan Tour, da fe de todo ello; más seco que la mojama, y muy coherente en su deshidratación, sí... Pero no. Estos, sencillamente, no son nuestros Wolfmother, sólo el soporte para seguir llevando en volandas un nombre tan potente y excitante como el pasado reciente al que evoca. ¿Se les puede culpar por ello? En absoluto; los llamaron "salvadores del rock" y ahí se los cargaron en primer grado. Es por ello que de un tiempo a acá me guarde de colgar losas de oro a nadie que intuya con potencial para la grandeza, práctica en la que, desde siempre, he hallado un suculento placer culpable. 

El listón de su propio debut era sencillamente inalcanzable y, en consecuencia, el desazón creativo traspasó a la esfera personal... Resultado: Chris Ross y Myles Heskett, bajo/teclado y batería fundadores, se largan para no volver, tras una actuación agridulce en un gran festival australiano a mediados de 2008. 

Y ésto, niños y niñas, es lo que hacemos con el primero en mucho tiempo que sale a la palestra con un par y nos da un poco del good old rock & roll; le chupamos la esencia hasta queda menos que el fantasma de lo que fue. En menos de lo que quisiéramos, y como el amor, lo matamos de tanto usarlo. Pobres chavales del hemisferio sur, que no pedían más que hacer un rock de ese del que no puedes escapar, un rock innegable: tan simplón, tan básico e instintivo, pero de un embrujo... Una escucha cosas como Dimension, o Love Train, y se pregunta, ¿cómo es posible que, hoy en día, haya tan poca gente en éste puto planeta que sepa hacer ÉSTO medio bien? No parece tan complicado, no es como preparar alioli con la regla, y tenemos a todos los que ya lo lograron antes a finales de los sesenta y principios de los setenta metidos en el Spotify. ¿Por qué, entonces? 

Llámalo orgullo, petulancia, llámalo apretar botones y hacer beats es más fácil que aprenderse los acordes, llámalo el rock no mola (o "ya no")... Y sin embargo, algo dentro de nosotros lo sigue necesitando, como un abrazo de tu madre en la edad del pavo. Bandas como Wolfmother, Radio Moscow, Crobot, Rival Sons... Los pusieron en la Tierra para cumplir la noble y modesta tarea de llenar un vació emocional colectivo: la humana necesidad de rock & roll desacomplejado. Innovación, originalidad, no siempre se trata de eso... La vida moderna es de una complejidad desesperante, y a veces nos moriríamos por poner el modo automático y ser tan felices como aquella vez... No sólo de discografía de Led Zeppelin vive el rocker

La velada empezó que no pudo empezar mejor. Al principio del todo pareció que no, porque llegué puntualmente sin antelación a hora de abertura de puertas, 19 clavadas, y había una cola del copón que no me esperaba para nada tratándose de un grupito que creía considerado por el mainstream como unos two-or-three-hit wonders. Pensé entonces que la primera fila ya era una causa perdida, pero al entrar recordé que a los alemanes no les gusta llevar sus sentimientos por bandera, y correr hacia el front row es una declaración de amor e idolatría de ejemplo enciclopédico con la que, personalmente y a diferencia de ellos, me siento muy cómoda en determinadas circunstancias.

Llegué y en la playlist ambiental sonaba Let it Loose, y quizás debería dejarlo aquí porque el resto de lo que pueda decir sólo lo estropeará. Ya puedo morir tranquila sabiendo que, al menos una vez en la vida, estuve en un antro donde pusieron lo más oscuro del Exile On Main St sin tener que coaccionar al pinchadiscos. Hice un vídeo para capturar el momento y tener pruebas cuando se lo cuente a mis gatos de mayor y no me crean, y un alemán capullo arruinó toda la mística saludando como un padre haciéndose la foto con Mickey Mouse en Disneylandia. Pese a ello, no podía ser más feliz; sólo me faltaba estar enamorada, y creo que hasta eso lo hubiera estropeado. Acababa de pasar Ian Peres, actual bajo y teclista desde 2009, por el pasillo entre la grada y el escenario. Su pelo mola demasiado, no sé por qué camina mirando al suelo; es una diosa con melenaca. La noche era joven, la vida, bella y excitante y yo una cínica que empezaba a presentir que se estaba equivocando con sus juicios precipitados de valor musical, por enésima vez. Porque luego vinieron Loving Cup, Ventilator Blues, Shelter from the Storm de Bob Dylan, Shake Your Hips, Strawberry Fields Forever de los Beatles, Mississippi Queen de Mountain y Sexy Sadie también de los Beatles, entre otras, y cuando pusieron Turd on the Run y mientras empezaba a considerar la posibilidad de que ésto fuera una escucha encubierta de rarezas de los Rolling Stones, salieron los teloneros y desperté del sueño.



Electric Citizen, se llaman, que es un nombre de grupo heavy que le puede gustar a un primo que tengas y que coleccione tanques de la Segunda Guerra Mundial en miniatura. Heavy principiochentero de Cincy, OH, cuna de la aviación y del buen pelo, a juzgar por las cabelleras de estos tipos. La cantante, Laura Dolan, parece la Barbie trasher haciendo aeróbic con sus Jeffrey Campbell de 20 cm de plataforma (en serio tía, eres la razón por la que Joan Jett fue la última vez que el rock tomó en serio a nuestro género, a parte de que Jeffrey Campbell ya pasó, supéralo en cuanto tengas tiempo). Se mueve como Kali Uchis pero sin puta gracia, normal siendo de Ohio. Lo que más me motiva son las caras de enajenación canina, lengua fuera incluida, del batería, ¡qué hombre! Y el guitarra no sé si es persona o persona sin cabeza, pero sí sé que tenía bonito pelo, igual que el bajista. 

Pues vale, Electric Citizen, capto el mensaje: hard rock nevado, heavy metal embrionario en tiempos en los que ya es más embrión de lechugas y patatas en forma de estiércol bajo suelo que embrión de algo con la más remota capacidad de impacto artístico o cultural. Muy buenas pintas, pero ni aportan ni recrean algo de notable calidad. Se van vulgarmente por el pasillo entre la grada y el escenario, la gente no los aclama... Semejante crueldad. El guitarra tiene un vergonzoso pasado emo a juzgar por sus tatus tricepales, lo veo mientras carga amplificadores y los sube a la furgo. Juro que pasé por su bandcamp y escuché Social Phobia, me sentí identificada con el título. 

Mientras los teloneros desalojan se escucha Torn & Frayed, y mi felicidad flotante vuelve a restaurarse. Una suerte de chica de cuarenta bajita no identificada me pregunta si quiero divertirme, y le digo que natürlich. Grita como una posesa, vaya Person. Su amiga tiene un marido cuya madre es de Cunit o de Conil de la Frontera, quién sabe, deben de haber leído mis notas mientras las escribía para saber que soy española, porque todo el mundo dice que parezco francesa.

Andrew Stockdale se planta justo delante de mí y arrancan con Victorious, el single del nuevo álbum. Qué delicia de momento.









El hombre tiene una planta tan sofisticada; nadie diría que compone y toca cosas como las que siguieron, New Moon RisingApple Tree, que es como ver la canícula de una adolescencia estándar en tres minutos y medio (¿dónde esconde las Vans?). El mosh que desencadenó fue glorioso, más grande y libre que el nombre del garito, doy gracias a mi móvil por habérseme pegado a la palma de la mano y no caerse. Sus sílfides piernas, su refinado gusto para los botines y su distintivo chaleco, ese afro australiano como un halo de rizos deshidratados... ¿Cómo es que éste tío no ha llegado más lejos, cuál es su hándicap? La genética dice "estrella", pero la forma cateta de coger la guitarra, estilo Bill Wyman, dice "friki", por no hablar de lo que cuentan las entrevistas... ¿Inadaptado social? No es impedimento si eres británico y te llamas Thom Yorke, pero el mundo del rock no está hecho para sensibles. Ni para pretenciosos: sí, el hitazo por antonomasia, Woman, fue el mejor puto rato de mi vida, y sí, me dió rabia que cambiara la entonación de una parte del estribillo. Creo que se me estaba agotando el sudor y sólo llevaban cuatro temas. "Empieza a hacer calor aquí. Eso es señal de un buen show", dice Andrew.

Y él no se mueve mucho, pero joder con Peres, el maldito saltimbanqui, ¡todo un freestyler aéreo! Debía de tener propulsores en esos divinos muelles capilares para ejecutar tantos mortales abstractos. Era precioso verlo transitar entre cuerdas y teclas, ¡y de qué manera se ensañaba con el teclado! Parecía que quisiera taladrar un agujero de felicidad con la cabeza. Su entrega y su rollo enamoran, y los bajistas con más actitud que el guitarrista deberían cobrar pluses por superación de estereotipos (Jake Figueroa, abrid debate en el gremio).

Alex Carapetis, el batería de ésta gira y no miembro oficial de la banda sino de Julian Casablancas+The Voidz, auténticoWOW TÍO, QUISIERA COMPRARME UN PISO EN TU ARMARIO WOW WOW WOW ERES UN JEFE TUS BOTINES ME WOW EXPLOTARON LA CABEZA QUÉ ROLLAZO ME HUMILLAS CON TANTO #SWAG batería rock de conservatorio que ha rodado con la crème de la crème empezando por Nine Inch Nails y pasando por Phoenix, Juliette Lewis & the Licks y Kelis (¡¡¡!!!). Actitud y ejecución brillantes, indiscutibles, el tipo de capullo al que miras y te das cuenta de que lo tiene todo en la vida sin haber tenido que pagar el precio.






El público era una amalgama de gente adorable, ninguna raza de fans está a la altura de los amantes del rock & roll sin corromper; si se está en medio de un mosh, con seres humanos pasando en volandas por encima de tu cabeza, y todavía sientes tu integridad física respetada, hasta te piden perdón por chocarse contigo demasiado fuerte, puede felicitarse uno a sí mismo por formar parte de un ejemplo de vida en sociedad.

El setlist fue casi perfecto, una mezcla de agasajadores de masas (White Unicorn, White FeatherMind's Eye, Colossal), nuevos desafíos (The Love That You Give, The Simple Life, City Lights) y alguna perla oculta de factura early punk y leitmotiv psicodélico/naturalista, California Queen, o metalera elegante, How Many Times. Pero aun así la energía nunca decayó. Salvaje y sereno, frenético y accesible, hacía mucho tiempo que no me sentía tan desahogada, libre e ida de la olla en un ambiente extrañamente acogedor. Éste, éste es el rock por el que vale la pena mitificar. "¡Qué energía, será por todos los sex shops que tenéis en ésta calle!", ríe Andrew otra vez. Irónicamente, refrescaron con dos covers bastante añejas, Dear Prudence de los Beatles y Riders on the Storm de los Doors, dos temas que parecen escogidos adrede para definir sus dos polos: los rockers místicos de manual y los de intenciones pop para toda la familia, porque Wolfmother es como un robusto árbol con troco hard e infinidad de ramas que lo bifurcan breve y genéricamente en variadas direcciones (folk, pop, punk, garage, alternativo).




La primera vez que escuché Pretty Peggy no sabía si era una broma o iba en serio (Roses are red/ Violets are blue/ I will take them all/ And give them to youWTF he visto mejores sonetos en concursos de poesía de parvulario), pero en vivo lo entendí todo: la ternura es algo que, sencillamente, no se hace de retórica rimbombante, sino de simplicidad y cercanía. Existe una feminidad, o más concretamente, un feminismo honesto y absolutamente nada teorizado en la lírica de Wolfmother que me indigna que nadie se haya parado a estudiar y alabar: la mujer es un tema constante, protagonista y heroico en sus canciones, nada más anticlimático en el viejo y tradicionalmente misógino negocio del rock. Seguramente resida ahí su magia, y sea, a la vez, lo que los idealiza en la teoría pero los aparta del éxito colosal en la práctica. Porque cuanto más los escucho, menos entiendo que no están mínimo a la altura de los Black Keys o por esas plantas de la fama cultural. La buena moral no vende y los chicos malos son los que ligan, se ha dicho. 



Pyramid fue la locura que había visto en mis sueños o peor, pero Dimension... "¿Queréis entrar en otra dimensión?", pregunta Stockdale, y todos muertos, ¡cómo la estábamos deseando! Gente volando por los aires, la cuarentona guay entrando en trance, literalmente, cayendo por el suelo y poniendo ojos en blanco incluido, saltándose la vaya de seguridad, regalando codazos, cabezazos, fluidos y de más. Odio a la gente con ganas, pero no sé qué brujería rara echaron en el Große Freiheit 36 cuando vino mayo, qué placer sentí perdiendo la identidad entre una masa de carne y grito... Mi cuerpo en brazos de la Madre Lobo.

Se intentaron ir con Vagabond pero faltaba The Joker and the Thief y lo sabían, así que tocó para el bis. Estaba reventada pero hubiera seguido dos horas más tranquilamente. Me despedí de mi compi de concierto con un cálido abrazo brasileño y traté de salir del lugar, no sin antes dar una vuelta óptica por el mítico Große Freiheit 36: lo máximo que pueda dar de sí el encanto alemán, supongo.

Tenías que estar allí para entenderlo, y algún día mirarías atrás y te atacaría la melancolía de cuando viste a Wolfmother, esas leyendas de recorrido inverso que fueron de los estadios a los baretos con 100 de aforo, y sentiste la pura felicidad, la pura adrenalina, la pura rabia de vivir, y ya está, nada más, sólo eso. It's only rock & roll, but you need to be there.





Todas las fotografías y vídeos tomados el 1 de mayo de 2016 en Große Freiheit 36, Hamburgo, Alemania.

5/5/16

MUSIC: Symphony X + Myrath + Melted Space at KNUST Hamburg: surrealistic hammering progressive metallic disco








The story of how I ended up getting caught in this gig one Thursday night is certainly very short and mundane and can't even categorize as a story precisely because of its shortness and mundaness. It's like buying yourself a new pyjama; the fact that it just happens once a year doesn't mean anybody cares about it. Infrequency doesn't equal remarkableness, you know. 
So it goes like this: one day I was with Selim and he had this nice box set of classic blues and asked me "hey, there's this dope (Selim doesn't come from the suburbs of some mainly African-American populated city in Michigan, so he'd never use the word "dope", but just to give the narrative a ghetto feel, spice things up) band from Tunisia playing here soon, would you like to go see them? There are not that many successful Tunisian bands, you know!" and I said "Sure!", in hopes that he would offer to borrow me (I, on the other hand, am very much upper Midwestern) that nice classic blues box set, which he never did. The End.
It turned out to be my very first experience in the world of progressive/symphonic rock, so now I can write it down in my Things To Do Before Dying list, then cross it out and pretend I have accomplished something in life. Also it took place at KNUST, a club I had never been into, and they had this Keith Richards Allee plaque at the bar there, which made me feel like I wasn't completely out of my element.















The first opening act was this French symphonic metal band called Melted Space from Troyes, Champagne Ardenne (as everybody knows, the true cradle of symphonic metal) that just had too many fucking people on stage. Seriously, I mean, Ian Stewart was kicked out of the Rolling Stones for less; these guys were eight up there, eight!!! And I know eight must be the number of the beast and Iron Maiden and all that crap, but come on, they couldn't even move!

They had this terrific pale skinned lady soprano who answered to the name of Delauney Clémentine, though, with such an outstanding bone structure that would make any Tim Burton's dream. I was really captivated by her, and also by the appallingly archetypical mane shaking of her older and blonder fellow singer; he totally looked like the definition of paying-the-cost-to-be-the-metalhead-boss, and provided me with excellent gif material.


















Then it was Myrath's turn, the guys we were there for, most successful Tunisian band since the invention of couscous. Technically they were supposed to be the second supporting act, but they definitely should have been headlining the thing, because these lads just plainly killed it. In addition, the singer, Zaher Zorgati, is kinda hot and has a hot name too, so you've got the whole package there.

But he's not just a pretty face, don't get me wrong; the man can sing his guts off, as you might have seen in the video above, and the cante jondo resemblance of his moaning made me feel even more at home (that's what eight centuries of Al-Andalus does to you). The combination of hip-length jebbas and skinny leather pants was just the most accurate outfit reflection of their music; unexpected, fascinatingly unusual and magically harmonious, probably because they don't force the two worlds, hard rock and traditional Tunisian music, to clash, but let them live together within a healthy distance. The combination is too mystifying to at least not give it a try, I mean, come on! Maluf and progressive metal! It's like fried Oreos, sounds too good to taste bad!

















And finally the headliners, Symphony X, band from New Jersey that could be defined as "what Salieri was to Mozart, they are to Megadeth" (symphonic pun intended). I was a bit pissed off at them because around the beginning of their set, a guy came and told me to stop taking pictures with the camera, that it looked too professional (thanks?). Anyway, I honestly enjoyed their show, it all seemed and sounded like extremely up tempo 1980s house disco; the colourful, epileptic lights, the mannerisms of the players, the back-combed hair styles... I also fell for all the romantically doomed stories behind the songs that the lead singer, Russell Allen, shared with the crowd, his tragic views on the outsider state of the metal music world these days and the masks (see video above) he pulled off at some points during the concert.

In the end it was all worth it and we had a blast, because and in spite of the fact that nobody gave me the blues.



All pictures and videos taken on 17th March 2016 at KNUST Hamburg, Hamburg, Germany.


4/5/16

La foule


























+ They claim [···] that they don't look for trouble. You know, they just try to live peaceful lives and be left alone. But, on the other hand, they go out and put themselves into situations, deliberately and constantly, that are either gonna humiliate somebody else or cause them to avoid humiliation by fighting. [···] This whole kind of alienated, violent subculture of people wandering around looking for, you know, either an opportunity or, if not an opportunity, then vengeance for not getting an opportunity. Then they get to be 30, and suddenly they wake up one morning and they realize, you know, there are no more chances. It's all gone. It makes them meaner, you know, and maybe they want to get back at the people who put them in this terrible, this dead end tunnel. 
- Now who are these people they want to get back at? 
+ Oh, they don't know. It's kind of "they", paranoid. You know, it's you, it's me, it's whoever might come too close to them on the highway in a car. It's somebody that makes a remark in a bar to them. They call them "the citizens", anybody who looks like respectable and looks like he isn't doomed, you know, like he has some kind of option, or money, or a home or all the things they don't have. 
- What do you see for us, for everything? 
+ Christ, it's bad. I mean, I'm not very optimistic. But I think one of the most important things is to recognize that we do have this mounting violence in us, and then to find the reasons. And once you find that, it's like curing a boil. And if people insist on saying "I'm a very gentle person and only these littlee bad gang of hoodlums over there is ugly and mean", then it's just putting off the recognition that the same venom that they [sic] are spewing around in public, a lot of people are just keeping bottled up in private. [···] Yeah, I learned a lot about myself just writing about them [sic]. I was seeing a very ugly side of myself a lot of times. I'm much more conscious of the kind of anger that lurks everywhere. But I don't do any, you know, I keep my mouth shut now. I've turned into a professional coward.*
Hunter S. Thompson to Studs Terkel, 1967, via Blank on Blank

* None of the things quoted above apply to Selim.

All pictures taken on 17th March 2016 at KNUST Hamburg, Hamburg, Germany.