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9/10/17

Aniversario Sor Rita: mi derecho a ser un monstruo






















Hasta que no se lo escuché a Felisa Memuero en un poema recitado, no me planteé lo imperioso de la necesidad del derecho universal a ser un monstruo. Incluso el derecho a la autodeterminación, que tan de moda está últimamente, palidece frente al de la legítima monstruosidad individual. Porque la patria, digan lo que digan, la llevo, como mucho y no siempre, escrita en el carné de identidad, dentro del monedero, metida en un bolso o bolsillo holgado. Pero mi cara de engendro monstruoide de la naturaleza la llevo puesta todos los días de la vida, en todo momento, desde que salí del coño de mi madre hasta que me vuelva a meter dentro del mío mismo, más o menos a la altura de los ojos de los demás, casi en el aliento. ¿No convierte la inmediatez con la que los normales desconocidos pueden saber de mi anormalidad, la imposibilidad absoluta de ocultarme de ellos, en un asunto de muy superior urgencia en la agenda legislativa? Si me preguntaran por la tele, yo diría que sí, y sin embargo aquí estamos, teniéndome que ir hasta el Sor Rita para que me miren tal y como tanto la Constitución como la Declaración de los Derechos Humanos ya debería garantizar que me mirasen.

Felicidades y gracias, oh, Sor Rita, con pecado concebida.



Not until I heard it from Felisa Memuero in a recited poem had I considered how imperative the need for a universal right to be a monster is. Even the right to self-determination, which suddenly became so fashionable these days, pales in comparison to that of the legitimate individual monstrosity. Because one's own mother country, whatever they say, exists only, at most and not always, on our identity cards, kept inside a purse, tucked away in a bag or loose pocket. But me, I have to wear this mutant face of mine every day in the life, at all times, since I came out of my mother's cunt till the day I get back inside my own, more or less at everybody else's eye level, almost on their breath. Should not the immediacy with which unknown normals can learn about my abnormality, the absolute impossibility of hiding from them, be a matter of much greater urgency in the legislative agenda? If I was to be asked on national TV, I would say yes, it should. And yet here we are, having to go to Sor Rita to get the kind of dirty looks that both the Constitution and the Declaration of Human Rights should already guarantee that I get.

Happy birthday and thanks, oh, Sor Rita, conceived with sin.




Todas las fotografías tomadas el 28 de septiembre de 2017 en la fiesta del sexto aniversario del Sor Rita, Barcelona, España. Especial agradecimiento a Anja, a Sor Rita/Rubén y a Felisa Memuero/Félix por ser unos monstruos.

3/7/17

Ajoblanco Unplugged





















NOTA: Éste artículo fue escrito a principios de enero de 2017 a modo de crónica poética de la jornada de puertas abiertas del Espacio Ajoblanco, celebrada el 19 de diciembre de 2016. Su contenido debe ser leído desde una perspectiva totalmente estética, lírica e hiperbólica.


Yo la verdad es que fui a las puertas abiertas de Ajoblanco pensando que se iban a decapitar muñecas hinchables vestidas con uniforme de Mosso d’Esquadra o cosas así, pero estuvo todo bastante tranquilo. Colgados de algún techo interesante en éste local colindante con la Diagonal y destinado a albergar su nueva Asociación Cultural, me imaginé un buen par de labios vaginales protésicos, con su matojo setentero de vello regio correspondiente, agarrando un diente de ajo sin pelar, como queriendo decir “¡eh!, que en el tercer Ajo se van a acabar el diseño gráfico y las chucherías, ¡por fin y para siempre, coño!”. Entre lo tarantiniano y lo almodovaresco, entre la mundología y el barrio, entre el chop suey y la sopa de cebolla, donde siempre quisieron (y supieron) estar, a su irrefutable logo se le cambiaría una boca por otra y quedaría reescrita, en un golpe único y simple de efecto visual, la historia del complejo de inferioridad más inconfesable de la única generación española totalmente desacomplejada: el pasivo-patriotismo, el calibrar todo lo nuestro sin salirse de los límites de la endogamia paisana y con una vara más indulgente de medir. Porque, oigan, para ser España en inserte-aquí-cualquier-año-posterior-a-la-Guerra-Civil, “no estaba mal”, que esto no es el Congo, pero tampoco Noruega.

No se sabe si Ajoblanco ha revuelto para sacudirnos la pereza que nos damos a nosotros mismos, pero no estaría nada mal que así fuera.

Yo me creí que había llegado el momento, el de meterle el brazo entero por la garganta a la Movida Madrileña y recuperar el recuerdo insomne de las Jornadas Libertarias del 77 en Barcelona, auténtico manifiesto ideológico de la contracultura más tardía de Europa. Un hueso de pollo atravesado en la laringe de los vivos, a dos o tres reformas de la Ley Orgánica de Educación de ser completamente digerido y cagado en forma de anécdota inodora por Santillana, entre otras editoras de pisapapeles para niños. A eso ha quedado reducido el estallido del underground intelectual ibérico; a una convención de gitanos ilustrados en el Parc Güell eclipsada por el sexo, el lujo y la paranoia del Madriz que mataba y que nunca dormía.

Mientras se iba transigiendo con la Transición, había en Barcelona unos 12.000 freaks cuya capital era la redacción de su revista, cuenta Pepe Ribas. En 2017, y por inercias de la demografía del siglo XXI, la cantidad de travestis, marginados y bichos raros debería de haberse triplicado. Y seguro que todos ellos siguen pretendiendo, al igual que sus antecesores, cambiar el mundo que les intenta ahorcar con la mente. La diferencia es que, ésta vez, lo lograrán a base de mirarlo muy fijamente y desearlo con gran intensidad hasta que aparezcan Campanilla o Pablo Motos y les regalen un iPhone 8 a cada uno.

No está claro aún si la revuelta de Ajoblanco despertará a la Barcelona neoácrata de su letargo delirante e infrahedonista, pero ojalá que así sea.

Yo quise imaginar que, volviendo a invocar al 72 en papel y por escrito, resucitarían todas las flores y los hippies, que ésta generación mía conocería la adrenalina del peligro poético y la épica de la supervivencia humana. Miraba las paredes del espacio de la calle Santa Teresa y veía otra portada en blanco y negro, otro “especial Fallas”, otro Karl Marx ardiente, vendiendo hoy 100.000 copias para desayunar. Esperaba que apareciera de pronto el Lucifer terrestre contra el que revelarnos, o supuse que nos entregarían en bandeja de plata a un enemigo más corpóreo y urgente que la globalización o el carnivorismo.

Todavía parece dudoso que sea tan fácil circunscribir la legítima fuente moderna de apatía e individualismo desorientado. Tanto como que Ajoblanco haya de revolver con la misión de señalar un antagonista contemporáneo más evidente, pero menuda utopía si así fuera.

Yo, hija de mi madre, mi padre y mi tiempo, no sé de nada y menos me importa si no es lo que me da la puta gana hacer en este preciso instante. Yo sólo tengo celos de mis ancestros ajos. Sólo quisiera tragarme algo con cuchara que, como a ellos, me revolviera, picara y me envenenara el aliento para alguna mayoría. Yo sólo pido que me revuelvan. Que revolvamos.



Todas las fotografías tomadas el 22 de enero de 2017 en el Espacio Ajoblanco, gentrificado barrio de Gràcia, Barcelona, España. Gracias a Alejandro Giral, a Marcos Benito, a Pepe Ribas, a Fernando Mir y, sobretodo, a Ajoblanco y a Angie, queen de las cracks.

9/5/16

Someone had to take some pictues: ov-silence Summer Opening, Elbpark Entenwerder








The plastic bag in the photo above, with a 60s/retro-style-illustration of a football player, was the most inspiring thing I found in this ov-silence Summer Opening party. Because of that, I wanted to dedicate a song from my country, the Kingdom of Spain, written and performed by Almodóvar & McNamara and called Satan, S.A., from their fabulous and only 1983 debut album ¡Cómo está el servicio... de señoras!,  to the 3 euros I freely and voluntarily flushed down the toilet last Saturday evening. And, why not, also to my """so-called friends""", who shamelessly refused to tell me where the fuck they were in that fucking goddamn Elbpark Entenwerder. Say good bye to the invitations for the baby shower of my first-born child, """friends""". This one goes for you:

            
                                     Satanasa, Satanasa,                              She-Satan, She-Satan,
                                     Yo te invoco, yo te invoco,                      I invoke you, I invoke you.
                                     Desde casa, desde casa,                       From home, from home,
                                     Con un moco, con un moco.                  With a booger, with a booger.
            
       















Six of these people were very cool, laid-back looking and had lots of ice-cream and I bumped into one and took pictures of him twice in three days. To the latter, I'd like to say this: would you like to come have some coffee and pie with me?



All pictures taken on 7th May 2016 in ov-silence Summer Opening 2016 in Elbpark Entenwerder, Hamburg, Germany.