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11/11/16

Muerte de un donjuán entre constelaciones moleculares













Sabes esa sensación de cuando te publican una crítica en Muzikalia de lo nuevo de Leonard Cohen que empieza rezando "Parece que el donjuán ha muerto por fin" el mismo día en el que va el muy inoportuno y se muere, y lees la nota que le mandó a la Marianne de So Long, Marianne en su lecho de muerte y se te encoje algo dentro por lo premonitorio pero al mismo tiempo, nuevo A Tribe Called Quest sucede, y lleva a André, Kendrick y Kanye dentro, y en el subconsciente estás más feliz que triste y te sientes un monstruo al que le han sacado el corazón con sacacorchos pero en realidad no, y tarareas un Halleluuujahhh que siempre acaba desembocando en OH MY GOD YES, OH MA GAAAWWWD con voz de Busta Rhymes en un tejado poppin xanax drinkin lean y sombrero y abrigo de big pimpin’, yo feel me? Es amarillo y de felpa, pone de buen humor, qué quieres que te diga wit my nigga Pimp C, la edad del pavo es muy difícil de controlar.

Ayer, en la Galería Zielinsky, se inauguraba la exposición de otro uruguayo llamado Daniel que se cree que Uruguay es un país. Estaba petado el garito, y toda la peña hablando de Leonard Cohen sin darse cuenta. Nunca había hablado de Leonard Cohen sin hablar de Leonard Cohen tanto rato sin parar en toda mi vida, y eso que ya tengo unos años. Yo creo que por eso se asomó su hija Lorca al balcón con luna llena para decirle a todo el mundo que "¡silencio!", que se callaran ya, que su padre llevaba muerto desde el lunes, así muy en plan La Casa de Bernarda Alba todo, esa mala follá típica de Granada y Montreal.

Pues primero Luis, español, descendiente directo de Hernán Cortés, expoliador de oro azteca, maleante, liante y tal, un poco como todos aquí. En sus ratos libres es dueño de una cover band de Pink Floyd y los Rolling (que no los Stones) porque, hace tiempo, abrió un blog (probablemente WordPress, no lo recuerda) que sólo visitaban spamers rusos y ucranianos, momento en el que decidió que quería ser un hombre objeto, pero analógicamente.

Y luego estaban otra vez el uruguayo original Yamandú y el mexicano Uxval, disertando sobre los típicos temas indígenas en su pseudodialecto tribal. Uxval se probaba anillos y tacones, con la excusa de la paz y como si no supiera todo quisqui que le va el petardeo más que a Mónica Naranjo, Elton John y Gino Rubert juntos. Yamandú,  por su parte, que no le hacía ni puto caso a nadie para variar, se entretenía cantando por Carlos Gardel, un señor que también está muerto como Leonard Cohen y que, seguramente, también creía que Uruguay es un país como Yamandú. "La única diferencia", dice él, "entre un tango uruguayo y un tango mexicano es que el primero es metafísico y el segundo sólo quiere que meta físico". Y mejor no aclaro más, que oscurezco.



Todas las fotografías tomadas el 10 de noviembre de 2016 en la Galería Zielisnky, Barcelona, España.

Lee aquí la crítica en Muzikalia del You Want It Darker en la que me alegro antes que nadie de que Leonard Cohen haya muerto.

"Constelaciones Moleculares" de Daniel Orson Ybarra estará en Galería Zielinsky hasta el 10 de febrero de 2017.


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30/10/16

Un uruguayo, un francés y un mexicano van en avión


























El uruguayo se llama Yamandú y él a ti te llamará como le salga de la punta de la polla en función de cómo esté la salsa brava. Te invitará insistentemente a comer patatas del plato del mexicano, y tiene fotos en el móvil con gente celebérrima cuya identidad no puede ser revelada por si Obama está leyendo, hola Obama. Le gusta hacer asados con puerro y zanahoria orgánica, pero si no se puede, se contenta con el postre y ya está. En su vida de uruguayo le han pasado cosas muy surrealistas como ser musa de Gianni Versace o desfilar en las pasarelas más prestigiosas de Milán y París, su cuerpo sigue los cánones de belleza griega, la verdad. Las niñas pequeñas no paran de darle quicos y aun así no engorda, el loco. Pinta unos cuadros de campos de fútbol muy ídem. Cree que Uruguay es un país.

El francés se llama Alain porque en Francia nadie se llama Alain. Nació en el pueblo de Astérix y Obélix y tiene 3.974.921 blogs que escribe en mejor español que la puta RAE. Es experto en casi todo, especialmente en cosas que a nadie le importan excepto a mí y alguna persona más sin amigos. Es considerado una autoridad en temas como Velázquez, Alonso Cano y la etapa verde de Picasso, que un día me contó que se obtiene al verter yogur con orina sobre la etapa azul de Picasso. De Paris no soporta a esos burgueses que se van a Saint-Germain-des-Prés a hacerse los bohemios, ni tampoco ir más allá de Plaza Cataluña si puede evitarlo. No lee libros y sueña con fundar la universidad de la intuición. Que Dios le oiga.

El mexicano se llama Uxval y no voy a contar por qué porque si lo cuento tendría que mudarme voluntariamente a Ciudad Juárez y dejar que me vuelen la cabeza mientras hago running o algo por el estilo. Habla súper gracioso como en las pelis, pero no tiene bigote ni lleva poncho ni sombrero de ese con borlas, lo que es una decepción. Le gusta Coldplay y ese tipo de música gay, los restaurantes gays y la ensaladilla rusa vegetariana con atún, así como los stickers circulares de color naranja. Cuando baila sientes una mezcla entre ternura y vergüenza ajena, igual que cuando ves bailar a tu padre en las bodas. Va al Ikea  esprintando y la Virgen de Guadalupe lo protegerá. Pinta calaveras derritiéndose que se parecen a él.


Todas las fotografías tomadas el 21 de octubre de 2016 en la Plaça del Bonsuccés, Barcelona, España.