12/6/14

ART: Kandinsky, un señor que quiso ser expresionista y se quedó en desordenador clínico

Wassily "Wassy" Kandisnky con traje y a lo loco, dándolo todo pim pam pum toma lacasitos en el estudio
junto a su cuadro La curva dominante, Neuilli-sur-Seine, Francia, 1936. Fotografía de Boris Lipnitsky.
Via blogger
"Esta mierda también la sé hacer yo y nadie me la pone en un museo", 
dijo todo el mundo en la historia de la humanidad cuando vio un cuadro de Kandinsky.

Hace poco salió la noticia de que un cuadro de Piet Mondrian (uno que, como se puede apreciar en la imagen a continuación, posee una gran personalidad y destaca sobre el resto de su obra pictórica porque tiene rayas negras y un cuadrado rojo y otro azul y un fondo blanco y gris y se llama Composición con rojo, azul y gris. Un beso, Piet, sabes que te adoro) espera subastarse este mes de junio en la casa londinense Sotheby's por la friolera de 22 millones de euros, cifra que podría convertirse en récord para el neoplasticista holandés.

Composición con rojo, azul y gris (1927), Piet Mondrian. Via lainformacion.com

Casualmente, y como las semanas no me dan para fotos ni casi para dormir últimamente, el otro día estaba intentando estudiar y se me apareció por ahí un ensayo de un colega suyo, Wassily Kandinsky, titulado De lo espiritual en el arte, que va más o menos de algo así como de crear una metodología teórica para la obra artística. Entonces me acordé de lo poco que me gusta Kandisnky y del hecho de que jamás he sido capaz de verbalizar el por qué de dicha aversión, aparentemente irracional. Pero ese día, por una mágica combinación de lucidez y pocas ganas de hincar los codos, vi la luz; al fin podía escribir palabra por palabra el motivo por el cual mi apreciación por la obra de este supuesto precursor de la abstracción plástica es tan inexplicablemente desdeñosa. El "razonamiento" es lo que sigue a continuación de un bonito retrato del aludido con un gato que encontraréis justo debajo de este párrafo (para que os deis cuenta de que no es nada personal; el hombre, de hecho, tiene cara de ser un cacho de pan).

Kandinsky y su gato Vaske. A las malas personas no les gustan los animales, eso lo 
sabe todo el mundo. Via rotorama

Los cuadros de Kandinsky son como yo (y me consta que como mucha otra gente, que tampoco quiero ir de niña rara todo el rato) cuando tengo alguna visita especial y recojo tanto la casa que aquello parece un quirófano. Entonces contemplo el espectáculo antibacteriano y casi biológicamente hostil en el que se ha convertido mi hogar y, en un intento de reforzar la idea de que en este lugar habita un animal bípedo y palmípedo que soy yo y que, como animal que soy, me alimento, suelto pelos y pieles muertas de vez en cuando y se me pegan el barro y los chicles a la suela de los zapatos al andar por la calle, empiezo a desordenarlo todo ordenadament. Por así decirlo, me diseño un attrezzo de "casa encantadoramente desorganizada"; dejo un libro abierto (por una página con un número par o al inicio de un capítulo) sobre la mesa, un boli al lado y un blog de notas que forme un ángulo lo suficientemente despreocupado con los dos elementos anteriores pero sin que parezca que es que no me podría importar menos dónde han caído ese boli y ese blog, que tampoco quiero parecer una cantautora atormentada y drogadicta del Greenwich Village; coloco un bolso encima de la cama, estratégicamente tirado en una esquina para no obstruir el campo de visión del osito de peluche, y las zapatillas de casa medio debajo del somier, apuntando en dirección contraria a este, como si estuviera tan loca que me hubiera levantado por la mañana y se me hubiera olvidado ponérmelas para ir al cuarto de baño (ya sabéis, a mí también me gusta vivir peligrosamente).

Composition IV (1911), Wassily Kandinsky, óleo sobre tela. Via wassilykandinsky.net
Blue segment (1921), Wassily Kandinsky. Via  wassilykandinsky.net
Black grid (1922), Wassily Kandinsky. Via  wassilykandinsky.net
Composition VIII (1923), Wassily Kandinsky, óleo sobre tela. Via wassilykandinsky.net
Transverse line (1923), Wassily Kandinsky. Via wassilykandinsky.net
Mild tension (1923), Wassily Kandinsky. Via  wassilykandinsky.net
On White II (1923), Wassily Kandinsky, óleo sobre tela. Via  wassilykandinsky.net
Black relationship (1924) Wassily Kandinsky, acuarela y tinta sobre papel. Via wassilykandinsky.net

Contrasting sounds (1924) Wassily Kandinsky, óleo sobre cartón. 
Yellow-Red-Blue (1925), Wassily Kandinsky, óleo sobre tela. Via  wassilykandinsky.net
Upward (1929), álias "Kandinsky paul-kleeleando", Wassily Kandinsky, óleo 
sobre cartón. Via wassilykandinsky.net
Decisive Pink (1932), Wassily Kandinsky, óleo sobre tela. Via  wassilykandinsky.net
Gentle ascent (1932), Wassily Kandinsky, óleo sobre tela. Via  wassilykandinsky.net
Kandinsky es exactamente eso. Es un desordenador clínico, un maestro de la espontaneidad fingida. Quiere hacernos creer que se puso con el compás y la regla a dibujar circunferencias y angulitos para luego desparramárlos por el lienzo en un arrebato de locura. Mentira podrida. Cualquiera con dos dedos de frente notará que se ha pasado por lo menos 5 días colocando cada figura en el punto más adecuadamente anárquico, y eso está muy mal y es muy de hipócrita, amigo Wassily. Ni siquiera cuando se guardaba sus herramientas de dibujo y se entregaba a la pincelada libre conseguía aparentar más naturalidad; se ve a la legua que va a rallajo negro por minuto (como mínimo), y su trazo es tan asentimental que ni el fauvismo anfetamínico de su paleta cromática puede salvarlo de la esterilidad emotiva

Aclarate, Kandinsky; o eres Mondrian o eres Van Gogh; o eres un nazi de los 90 grados y el tricolorismo Bauhaus, o eres un desequilibrado mental que clava pinceladas erráticas con pasión adolescente, pero las dos cosas a la vez no. No puedes guardarte el pastel y comértelo al mismo tiempo. Sencillamente, no puedes. No te creas ningún Dios, Wassy, porque no lo eres.

Un besito, W.K., y no te me deprimas; tus cuadros no valen ni para estampado de chandal de táctel de esos que llevan los presidentes venezolanos, los heroinómanos tirillas tipo Antonio Vega o los niños de clase media-baja en los ochenta, pero como ensayista no estás tan mal (si alguien no sabe lo que es un chandal de táctel, que se lea ESTA entrada urgentemente y se culturice un poco, coño, que no se puede ir por la vida siendo tan ignorante).

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