DEL
TRAP
AL
LIBERTARISMO
PASANDO POR EL
NIÑO DE ELCHE
PARTE 3
ICARO LAVIA: Me lo imagino. Yo también copio preguntas de entrevista a otros periodistas, a veces, aunque a nadie le interese. Hay una que siempre se la robo a Nardwuar the Human Serviette, el entrevistador canadiense por excelencia del rap, y traducido al castellano, reza algo así: ¿por qué debería a la gente importarle el Niño de Elche?
Creo que les debería importar para seguir conociendo a gentes diferentes, a seres diferentes, formas de pensamiento diferentes y formas de relacionarse diferentes. Porque, aunque se crea que es posible conocerlo todo de una persona, al acercarse, se descubre que no, que siempre hay cosas que nunca se conocen del todo. El acercarse al Niño de Elche, pues, les ayudará a superar prejuicios que puedan tener de mi imagen más mediática. Y superar prejuicios y acercarse a algo conlleva consigo un aprendizaje. Siempre que te acerques a algo, aprenderás.
Aunque realmente, si les puede ser de interés por algo el Niño de Elche es, más que el Niño de Elche en sí, por toda la gente que colabora conmigo y a la que pueden conocer a través de mi vida artística. Y otro asunto al que doy mucha importancia es la estimulación del pensamiento crítico. Es una cuestión nuclear en mis trabajos; que te den qué pensar, mucho más que la cuestión del disfrute. Porque a mí me da que pensar, Niño de Elche. Como cosa externa, me da qué pensar. No sé si me gusta o no me gusta, pero me da qué pensar.
Aunque realmente, si les puede ser de interés por algo el Niño de Elche es, más que el Niño de Elche en sí, por toda la gente que colabora conmigo y a la que pueden conocer a través de mi vida artística. Y otro asunto al que doy mucha importancia es la estimulación del pensamiento crítico. Es una cuestión nuclear en mis trabajos; que te den qué pensar, mucho más que la cuestión del disfrute. Porque a mí me da que pensar, Niño de Elche. Como cosa externa, me da qué pensar. No sé si me gusta o no me gusta, pero me da qué pensar.
¿Para el Niño de Elche es más imprescindible dar qué pensar que entretener?
Sí... O no sé, últimamente me interesa más entretenerme que entretener. Y si me entretengo yo, puede ser que entretenga a la gente, de paso. Decir que no me interesa en absoluto entretener sería absurdo, porque si vas a un teatro y quieres que el público aguante una hora y media, entretenimiento tiene que haber. Pero uno bien entendido, no un entretenimiento banal.
Esperaba una respuesta no tan humilde y algo más rollo paranoico-crítico. ¿Otra cañita o qué tipo de droga te tengo que facilitar para que me sueltes una lapidaria?
Te la puedo soltar del gratis, si quieres.
Quiero.
Podría ser algo como… "Hablaría muy bien de ellos si no les importara el Niño de Elche".
Maravilloso, espestacular, me he emocionao al leerlo.
Sería como la humildad claramente falsa.
Claramente.
Pero uno quiere interesar a la gente; estamos hablando de un mercado, al final. Y no solamente de un mercado, sino también de un ego social, un ego hasta amoroso, incluso. No es simplemente hacer y hacer y que te dé igual todo; ese discurso no se lo cree nadie. Es lo que te hablaba antes de la honestidad, que para mí es lo más importante. No tanto la humildad, que es otro asunto… ¿Alguna pregunta más?
Bueno, está sólo la tenía pensada, pero ya que mencionaste antes lo de que te podía influir hasta un cuadro, se rumorea que una vez te dio un venazo con una exposición de Francis Bacon.
Ah sí, la de El Prado... Pero el venazo me dio más en casa, viendo un programa de telediario. Sí, estás cosas que pasan y no sabes por qué. A posteriori, intentas sacarle todas las explicaciones posibles, pero en el momento piensas: “¿por qué coño esto me gusta y me vuelve loco y se hace necesario para mi aliento?”. No lo sabes. Sucede, y si te escuchas, dejas que lo haga. Yo me muevo mucho por eso; siento algo y lo tengo que hacer porque sí.
¿Es que qué otra forma de guiarse hay, si no?
Muchas. Tendencias, sobre todo. En las prácticas artísticas hay montones. A veces, ya no sabes bien cuándo es tu latido o un latido de lo que te rodea, o uno comercial, o de querer gustar. Por eso hay que ser realmente creyente y honesto con uno mismo, aun a riesgo de convertirse en un fanático, un terrorista de esa concepción.
¿Tú no pintas?
No.
¿Haces algo en el campo de lo plástico?
Lo he intentado, pero qué va. Aunque antes decía lo mismo con la escritura y la poesía y mira, ahora escribo.
Yo he venido aquí a hablar de tu libro.
Y sigo escribiendo cada día. Con la pintura no sé, algún día me pondré. Dentro de dos años o así, que me gustaría hacer un pequeño parón.
¿Ya estás pensando en parones?
Es que un parón para mí son tres días, o tener un fin de semana libre y actuaciones sólo entre semana. De aquí a agosto no tengo ni un día libre, en el sentido de levantarme a las 10 y no hacer nada. ¡Ni un día de aquí a agosto, que se dice pronto! Entonces, con un parón me refiero a un mes. Estos 5 años han sido bastante frenéticos…
Pero tú en realidad llevas muchísimo más tiempo pencando, el momento boom estalló no hace tanto.
¿Y eso hasta qué punto te cambia?
Me cambia
como cada
semana me
cambia una
cosa u
otra. Todo
va cambiando,
y yo
siempre estoy
en tránsito
o en
proceso. Por
ejemplo, ésta
entrevista, si
se saca
dentro de
6 meses, ¡pues
tendrá un
montón de
contenido con
el que
ya no
estoy de
acuerdo!
Ésta se sacará algo más pronto, pero un
poco bipolar sí que eres, hijo… ¿No
le
tienes miedo a ese pequeño capitalista del que hablábamos antes, pues? ¿Qué algún cambio psicótico de estos tuyos te lleve a convertirte en él?
Eso en
realidad lo
decía Leonard
Cohen, que
todos tenemos
un pequeño
nazi dentro…
¡Yo es
que tengo
tantos miedos!
Mis prácticas
artísticas son,
de hecho,
el antídoto
para ir
superando esos
miedos. Así
es como
lo siento
y lo
he realizado
todos estos
años. Yo
siempre decía
que me
sentía más
liberado encima
del escenario
que fuera
de él,
y era
verdad. Soy
una persona
que ha
sido criada
en el
miedo, como
tantos y
tantas en
nuestra generación…
¿Cómo que “criada en
el
miedo”?
Por lo
general, vivimos
en la
sociedad del
miedo, el
miedo constante
e infundado
hacia tantas
cuestiones... Por
eso la
libertad es
tan importante,
porque el
miedo es
el cáncer
de nuestra
historia, y
yo lo
he vivido
desde niño.
Miedo a
no tener
trabajo, miedo
a no
tener pareja,
miedo a
las relaciones
sexuales, miedo
a probar
comidas extrañas,
miedo a
las drogas,
miedo a
conocer músicas
diferentes, miedo
a una
estética artística,
miedo a
nadar, a
conducir, a
volar… ¡Hay
tantos miedos!
¡Estamos rodeados!
Qué miedo, sí, y
yo
que
pensaba que precisamente debíamos de estar en la época histórica menos tétrica de todas, ahora que
casi nos hemos librado por completo del temor de Dios.
Nos quitaron
el temor
de Dios
y nos
pusieron el
temor del
Estado.
Las gallinas que entran por las que van saliendo, ya.
El del
Estado es
un miedo
que genera
control. La
policía, la
guardia civil,
las familias,
los trabajos…
Todos son
símbolos de
control. Y
no sólo
se trata
del miedo
a ser
controlado por
el prójimo,
sino del
de controlar
al prójimo;
“como tengo
miedo de
ti, voy
a intentar
controlarte”. Muy
típico del
comunismo y
del neoliberalismo;
es el
punto en
el que
ambos se
dan la
mano.
Y ahora que mencionas el comunismo, ¿cómo os
lleváis tú y él últimamente?
¿Últimamente? ¡Fatal!
Bueno, más
que con
el comunismo,
que no
sabemos aún
tampoco lo
que es…
¿Tampoco?!
¿El comunismo?
¿Como tal?
No sé
lo que
es, aún.
No me jodas, Paco… Si no supieras tantas cosas, diría que no tienes ni puta idea de nada.
El comunismo
es una
idea que
está bien.
Yo lo
que me
llevo es
bastante mal
con los
partidos comunistas,
pero no
por una
idea que
tenga de
los mismos,
sino por
experiencias.
Claro, porque tú
estuviste de alguna manera involucrado en ellos.
Tuve mis
contactos con
el partido
comunista, sí.
Era la
idealización de
los primeros
años participando
en política…
Hasta que
un día
te acercas
bien y
piensas, “joder,
¡pero si
ésta gente
no tiene
nada que
ver conmigo!”.
Eran mucho
más peligrosos
de lo
que yo
esperaba, muy
controladores, aristocráticos,
cosas que
no van
para nada
conmigo. Critican
la meritocracia
cuando ellos
mismos son
los que
más la
practican. Eso
son los
partidos comunistas,
pero el
comunismo sería
otra cosa.
Creo que
hay que
dejar un
halo de
esperanza a
la palabra
“comunismo”, pero
no a
los partidos
comunistas. Alguien
que quiera
el comunismo
tiene que
ser contrario
a los
partidos comunistas.
Maruja Mallo
decía esto
de que,
como se
consideraba comunista,
era antimarxista,
o que
como era
marxista, se
consideraba anticomunista.
Ser marxista
es ser
anticomunista, y
al revés.
Y ser
comunista es
ser anti-partido-comunista.
Esto está
clarísimo.
Y fue a raíz de ese desencanto, imagino, que
fuiste gravitando hacia el movimiento libertario.
Sí, para
mí el
movimiento libertario
sigue siendo
una gran
inspiración, no
sé si
tanto ideológica,
pero sí
de actitud,
de pensamiento
y de
reflexión. Talvez
dentro de
diez años
vuelva a
ser socioliberal
o socialdemócrata,
pero ahora
mismo, en
el anarcoindividualismo,
el anarcoliberalismo
y el
anarcocapitalismo
encuentro muchas
cuestiones interesantes.
Creo que
yo soy
más anarcoliberal
o individualista
libertario, aunque
tampoco se
trata de
serlo, sino
de que
todo lo
que leo
y me
influencia va
en esa
dirección.
Intentemos acabar la entrevista con algo más ligerito que te me pones de un intenso que no veas, nen. Rescatando tema de influencias pero artísticas: se rumorea que tus predilecciones musicales son bien variadas y que comulgan en un sonido industrial que parece no tener mucho que ver con el flamenco del que originalmente procedes. ¿Cómo me
explicas éste fenómeno antropológico espontáneo-paranormal en ti mismo?
Vamos a
darle la
vuelta al
fenómeno y
verás como
no es
nada espontáneo
ni paranormal:
¿dónde he
nacido yo?
En Elche.
¿Elche qué
es? Una
ciudad industrial.
Una fábrica
de zapatos.
Así que
tiene mucho
más sentido
que yo
me inspire,
si he
escuchado realmente
lo que
me rodea,
en la
música industrial
que en
el flamenco,
aunque yo
escuchara flamenco
también en
mi entorno
porque mi
padre lo
cantaba. ¿Por
qué me
gusta tanto
el sonido
de las
máquinas? Igual
porque de
niño las
escuchaba cuando
iba con
mi padre
a comer
a la
fábrica. Elche
es una
ciudad megaindustrial,
así que,
¿cómo no
voy a
hacer música
industrial? Es
lo más
lógico del
mundo. Lo
que te
hablaba antes
del contexto,
que lo
explica todo.
Todo menos el trap español, porque no lo tiene. A ésta te invito yo, Paco, que te la has ganao.
¿Seguro?
Seguro, claro.
Todas las fotografías tomadas el 23 de marzo de 2017 en La Chana, Barcelona, España. Especial agradecimiento a Maria Arnal, súper especial agradecimiento a Marta Bassols y, sobretodo y por encima de todas las cosas, a Francisco Contreras.
Entrevista publicada originalmente (en versión editada y censurada) en el número 1 de Ajoblanco (junio de 2017).







