6/8/15

MUSIC: Kali Uchis, corazón de poeta Por Vida

Por Vida (2015), de Kali Uchis. Descarga gratuita desde kaliuchis.com. Via RWD Mag






Un día, en febrero de éste año, estaba yo felizmente desperdiciando mis vacaciones de invierno en Facebook cuando apareció en la sección de notícias un post de Tyler, the Creator. Tal y como se cita a continuación, íntegramente en letras mayúsculas pero en inglés afroamericano mal escrito, dicho post contaba (o gritaba, más bien) lo siguiente:

"RECUERDO A TACO A PRINCIPIOS DEL AÑO PASADO ESCUCHANDO UNA CANCIÓN QUE ME RECORDABA A LA MÚSICA DE FINALES DE LOS 60S/PRINCIPIOS DE LOS 70S QUE ME SUELE GUSTAR… ERA RARO PORQUE A TACO NO LE VAN ESE TIPO DE COSAS. ENTONCES ME DICE QUE SE TRATA DE UNA CHICA, KALI UCHIS, DE COLOMBIA, QUE TIENE NUESTRA MISMA EDAD. EN AQUEL MOMENTO PENSÉ “OMG BITCH, WHAT!” LLEVO TANTO TIEMPO INTENTANDO ENCONTRAR A UNA CHICA CON LA QUE PODER HACER MÚSICA. LA KELIS DE PHARRELL, LA PHYLLIS HYMAN DE NORMAN CONNORS, LA NELLY FURTADO DE TIMBALAND, LA SYREETA DE STEVIE WONDER. EN RESUMEN, QUEDAMOS CUANDO VINO A LOS ANGELES Y HA SIDO MAGIA DESDE ENTONCES. ENCONTRAR A ALGUIEN QUE CREA EN TUS IDEAS, Y QUE ADEMÁS TÚ CREAS EN LAS SUYAS, ES COMO UNA UNIÓN FABRICADA EN LO QUE SEA QUE CONSIDERES EL CIELO. SACÁBAMOS CANCIONES TAN RÁPIDO, PERO HABÍA CALIDAD EN ELLAS. MI TRABAJO CON LOS ACORDES ESTABA MEJORANDO, Y FUNCIONABA A LA PERFECCIÓN CON SU SENTIDO DE LA MELODÍA Y SU VOZ. AYER LANZÓ SU ÁLBUM POR VIDA (2015) Y TÍO, ESCUCHÁNDOLO EN EL COCHE LO SENTÍ. ESTABA FRANCAMENTE CONTENTO POR ELLA, Y RECIBÍ MENSAJES DE PERSONAS QUE NO ESCUCHAN ESTE ESTILO DE MÚSICA DICIÉNDOME “YO MAN ES MUY BUENA” O “BUEN TRABAJO”. PRODUJE CALL ME, BUSCANDO ESE TOQUE SESENTERO QUE ME ENCANTA Y DESEANDO HABER TENIDO A LOS PEDDLERS O A LOS STRAWBERRY ALARM CLOCK PARA AÑADIR COROS EXTRA. Y TAMBIÉN INTERVINE EN SPEED, QUE FUE LA PRIMERA CANCIÓN QUE HICIMOS. SÓLO TENÍA EL PUENTE Y LA MELODÍA CUANDO ELLA APARECIÓ. FUE GRACIOSO ESCRIBIR “CRASH BOY” EN LA LETRA Y ESO, PERO TENÍA TANTAS GANAS DE HACERLO, PORQUE SIEMPRE HE QUERIDO COMPONER MÚSICA PARA UNA VOZ FEMENINA… TRABAJAMOS EN ELLA Y KALI ESCRIBIÓ SUS VERSOS Y BLA BLA BLÁ. RESULTÓ SER UNA CANCIÓN FUERTE, ESA 808 QUE HACE QUE EL PERSONAL TE PIDA QUE REBOBINES. EL PROYECTO EN GENERAL ES TAAAAN BUENO. ESTOY TAAAAN ORGULLOSO DE ELLA, HACE LO QUE QUIERE Y NO INTENTA FORZAR UN SONIDO QUE VAYA A GUSTAR A LA GENTE, CREA MÚSICA DES DEL CORAZÓN, Y ESO ME RECUERDA A MÍ MISMO. NO SERÁ LO ÚLTIMO QUE HAGAMOS JUNTOS MUSICALMENTE HABLANDO, ASÍ QUE SI TENÉIS LA OPORTUNIDAD, ECHADLE UN VISTAZO AL COMIENZO DE LO QUE SEA QUE VAYA A SER ESTO. TE QUIERO KALI, ¡GRACIAS POR APARECER EN MI VIDA EN EL MOMENTO ADECUADO, NIGGA!" 
- Tyler, the Creator

Y gracias a ti también, Ty, por hacerla aparecer en la mía y, como se intuye por las secciones de comentarios de sus vídeos en YouTube ("Tyler me trajo aquí"), en la de muchos de tus admiradores, seguidores, forofos, feligreses y otros grados de fanatismo más patológicos que llevan a la peña a lanzar amenazas de muerte contra feministas australianas que no quieren negritos malhablados como tú en su país.

La puedes llamar Queen La Chiefa, como dice en Good To You, tema que abre su hipnótico y desvergonzado primer mixtape Drunken Babble (2012), o la puedes llamar simplemente Kali Uchis, que es un nombre casi tan dabuti como ella misma. Viene de Virginia, EEUU vía Risaralda, Colombia, su padre es baptista, su abuela exorcista, posee un sexto, séptimo y octavo sentido para combinar complementos y estoy prácticamente convencida de que es uno de los seres engendradores de belleza más completos y especiales que Mamá Naturaleza ha dado en las últimas temporadas. Su lema inspiracional es Libertad, Amor, Muerte y Dios, y afirma en otra de sus canciones que besarle el culo da suerte. Yo lo probaría.

Fotografía original de Jabari Jacobs. Via Jabari Jacobs
Aunque es cierto que no pensé así des del principio; al primer contacto, debo admitir, no me impresionó demasiado, tal y como, un poco prejuiciosamente por mi parte, no logran captar mi atención una inmensa mayoría de hermanas en el mundo de la música. Por prejuicio o, como quiero y me inclino a creer, por herencia cultural, dado que estaremos de acuerdo en que la canción popular dejó hace siglos de ser un formato de expresión artística rígido, así como que, a pesar incluso de ello, su principal razón de ser no ha variado notablemente desde tiempos de trovadores y juglares: el amor romántico. 

Sumida en una tesitura en la que, por suerte o por desgracia, me identifico como mujer heterosexual, los encantos intelectuales femeninos simplemente no me seducen más allá de la puntual empatía (Beyoncé), envidia sana (Beyoncé), admiración (Beyoncé) o, evidentemente, en el caso de que se sea la puta ama, pues sí, sincera devoción (Bessie Smith, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin, Mavis Staples, Patsy Cline, Loretta Lynn, Janis Joplin, Lauryn Hill, Erykah Badu, Amy Winehouse, IVY QUEEN...). Cuando me serenatean, sin embargo, Robert Johnson o Howlin' Wolf, Dylan o Bunbury, Clapton o Hendrix, A$AP Rocky o Frank Ocean, pero sobretodo cuando lo hace Mick Jagger, me invade la sensación de que he mantenido relaciones íntimas con todos esos hombres, y de que ninguno de ellos es capaz de superar lo nuestro. Es sencillamente imposible que yo sea tan egocéntrica; algo debe de influir el hecho de que las canciones, desde tiempos de Platón, se escriben por lo mismo por lo que existe la marca de desodorante masculino AXE: para ligar.

A lo anterior se suma una incapacidad particularista para identificarme con la pasividad, la discreción o la languidez, atributos que han sido tradicionalmente asociados a la personalidad artística femenina con, por supuesto, colosales excepciones (IVY QUEEN). Con el debido respeto, Joan Baezs, Joni Mitchells del mundo, me parecéis el tipo de tía que se pincha en la yema de un dedo y, con lo que chorrea, llena un vaso largo de horchata para merendar con fartóns. Aprovecho igualmente la ocasión para mandar un mensaje a Russian Red: no sé dónde andas últimamente pero, por favor, NO. VUELVAS. NUNCA.

Como vengo haciendo desde que lo conozco, deposito mi fe ciega en el criterio de Tyler, the Creator y me dispongo a inveritir unos minutos de mi vida en enterarme de lo que hace ésta pava. Doy al play en el teaser de su último EP Por Vida (2015), y después en el videoclip de Know What I Want, su primer sencillo:

Metralletas y maletines en una habitación rosa. Planchar billetes. Figuritas de porcelana encima de la tele. Sandalias con pompones. Paseo bucólico en bicicleta y estilismo Detroit años 1960. Reebok Classic. Huh...



Tiene a un negro con ojos azules secuestrado en la bañera. Botas go-go. Jeanette sonando en el estéreo. Humo rosa. Raíces oscuras. Decadentes pendientes lámpara con perlas. Tiene a un negro con ojos azules secuestrado en la bañera

Huh...

Fotografía original de Bella Howard, 2015. Via noisey

























OMG BITCH, WHAT!

Llevaba probablemente desde que éste gusano de la melomanía me picó en la pubertad esperando a que una chica me mostrara de lo que seríamos musicalmente capaces si invirtiéramos todo el tiempo que dedicamos a llorar por tíos en nosotras mismas, básicamente a adorar las gónadas que compartimos en lugar de aquellas que extrañamos. De pronto se hizo Kali, y aterrizó en este planeta gris del auto-tune grabando mixtapes y editando vídeos independientemente sin haber cumplido ni la veintena, intentando hacer de la vida algo literalmente más rosa, aunque sin poder evitar permanecer a la defensiva ante un mundo que considera intrínsecamente oscuro y desalmado, creando así el inquietante contraste de personalidad que la define, una mezcla entre su endulzado imaginario y una actitud flagrantemente cáustica y socarrona.

Autoproclamada outsider (marginada), Loner (solitaria) y su own hustler (su propia jefa), es estandarte y pionera como pocos en mi generación (junto a su cómplice Tyler, the Creator, Earl Sweatshirt o Vince Staples, entre otros) de los Juan Palomo de la era Internet: yo me lo guiso yo me lo como, con un poco de ayuda de Tumblr. La han coronado sin demasiado rigor como "la Amy Winehouse de la costa oeste", y ni siquiera me voy a molestar en rebatir una afirmación que se desmorona antes incluso de poder ser formulada; pese a evidentes similitudes que, en el fondo, no superan la categoría de anecdota (reverencian estética y sonoramente géneros comunes y épocas pasadas próximas entre ellas, hacen excelente uso del poder de la imagen y de un ingenio natural para la moda, en el caso de Amy de un modo claramente fortuito, contrariamente al de Kali), sus identidades son opuestos perfectos: Winehouse era agresividad, desparpajo, convicción e inconvencionalismo por fuera, y también un pozo sin fondo de vulnerabilidad por dentro. Uchis es exactamente lo contrario, y aunque dicho hecho la convierte en un personaje menos cinematográfico y compadecible, hace de ella un modelo al que aspirar infinitamente más sustancial.

Tampoco hay que subestimar su potencial mitificable, por otro lado; estamos hablando de una muchacha que, con 22 años recién cumplidos y en pleno siglo XXI, aboga por la fe en los actos (y no en los actos de fe), ha dormido temporadas en coches, lleva en el brazo tatuada la firma del pasaporte que utilizó su padre cuando llegó a Estados Unidos y solía marcar en su piel el final de cada gran acontecimiento vital. ¿Existe algo más cliché, más romántico y más subversivo al mismo tiempo?

OWNED, o como se dice en latino, ASÍ QUE CÁLMALA. Por Jabari Jacobs. Via Kali Uchis Tumblr
Define su sonido como "low-rider soul", y el término científico no podía ser más preciso; apela al alma, pero en una moda un tanto elemental, un pelín barriobajera, a veces (Mucho Gusto), exaltando las bajas pasiones del espíritu, como si ese fuera un concepto si acaso razonable. La suya es música que hipnotiza sin ser invasiva, con cierta cualidad de discreción terriblemente misteriosa. Donde la Motown o la Stax, a las que a veces guiña el ojo (Sunset), se meterían en tu casa sin preguntar, la música que hace Kali te recita poemas desde debajo de tu ventana, y si te gusta lo que oyes la invitas a entrar, y si no, se irá a lanzar piedras a otro balcón. Es tan orgullosa...

La prensa que ya ha comenzado a prestarle atención (y a no querer perderla de vista) se deshace alabando sus sedimentadas raíces y la apología que realiza su obra a aquello de que "todo tiempo pasado fue mejor". Es innegable que las décadas de los cincuenta y, sobretodo, los sesenta resuenan en cada uno de sus actos y juegan un papel notable a la hora de definir determinados aspectos de su persona. Como ella defiende, y es indudablemente cierto, los 1960s fueron tiempos de una libertad moral y creativa sin precedentes históricos, y por ello se intuye que de ninguna manera es la primera ni será la última en cimentar su producto en la herencia de aquellos maravillosos y alejados años.

Sin embargo, los periodistas creen ver más muertos de los cincuenta en Drunken Babble (Pay Day) y más de los sesenta en Por Vida (Call Me), cuando, en la vida real, lo único que ven sin darse cuenta son los estragos de ambas décadas en los años 1990s, la auténtica fuente de inspiración y Santo Grial cronológico de todo lo que Kali Uchis simboliza. Sin desestimar, ni de lejos, su propio carácter, los noventa, de facto, mecieron, me atrevería a decir, el primer reciclaje cultural de la historia de la humanidad, la creación del revival y de la nostalgia como motivo de conexión social y filosofía de tribu urbana o, como mínimo, la primera vez que un sentimiento de añoranza por el pasado no vivido se extendía, se hacía mainstream y era comercialmente aprovechable para Walmart y corporaciones de ese rollo. Oasis con los Beatles, Primal Scream con los Rolling Stones, el renacimiento de los Doors gracias al film de Oliver Stone, el planeta convertido en un desfile gigantesco de Carnaval donde todo el mundo va disfrazado de hippie sexy, Deee-Lite, Austin Powers... Los noventa fueron, especialmente en términos visuales, un rediseño con poco presupuesto de los sesenta, con el que todo parecía igual pero en cutre y, a la vez, más divertido. En definitva, una caricatura, una parodia bien intencionada pero deficiente de la década más prodigiosa del pasado siglo. Y de aquí es de donde procede la mayor proporción de influencia sesentera de Uchis, salvo puntuales pasajes de conexión directa y sin interferencias made in the 1990s. Paralelamente, obtiene algunas de sus perlas más relucientes cuando deja convivir dichos referentes con la cercanía emotiva de los noventa, y sus canciones, así como los clips que las acompañan, se transforman en extravagantes capítulos de Lizzie McGuire, versión chicana y católica no practicante:


Kali Uchis es capaz de hacerte entrar en trance, si quiere, como se demuestra en el vídeo anterior. What They Say y Table for Two ponen de manifiesto su finura y buen gusto para componer bases. Su forma de moverse, además, es singularmente atractiva (estoy segura de que no soy de las únicas que se ha quedado embelesada observándola interpretar Never Be Yours), y en su voz oigo la sombra de las mejores y más cool, aquella Astrud Gilberto y aquella Jeanette a las que adora, que dejaban fluir su cantar sin poner trabas a las sílabas, sin flexionar la garganta para sobresaltar y entretener innecesariamente, cada palabra pronunciada con cuidado de no romperse, con una suavidad celestial. Que sean latinas no significa que hayan de llevar el poderío hasta las últimas consecuencias. No todas van a ser IVY QUEEN...

Como dijimos, Uchis está lejos de ser un espectáculo de nostalgia químicamente pura, y es cuando tensa esa relación entre pasado (tanto el de hace 20 años como el de hace 50) y presente que le surgen cosas que ponen a temblar los pilares artísticos de futuro, apuntalando la ideología (introducida al gran público por gente como Kanye West) de que la originalidad y la innovación artística contemporáneas pasan por la reutilización y la reinterpretación de la tradición. Ejemplo perfecto de ellos es Por Vida, EP que se podría resumir en tres estadios: esqueleto 1990s, cuerpo 1960s y acabados 2010s. A diferencia de Drunken Babble (una composición, dirección y producción 100% Uchis), para éste trabajo ha contado con la ayuda altruista de Tyler, the Creator (Call Me, Speed, su mano negra se ve a kilómetros de distancia, particularmente en la segunda), BADBADNOTGOOD o Kaytranada (Rush, con videoclip de ensueño dirigido por ella e inspirado en Quentin Tarantino y otras paranoias hippies). Fuera de lo obvio, resaltaría la capacidad de incitación al movimiento y el sosegado girl power que evoca Ridin Round, uno de mis temas favoritos, así como la sobrecogedora historia de Loner, para la que Kali se deja descubrir como una solitaria a la que alguien consiguió romper el corazón bajo tantas corazas.

Con su actitud de chola-convertida-en-diva-de-suburbio, jamás habría adivinado que se amagaría un ápice de humildad tras Por Vida. Se nota que posee aspiraciones muy ambiciosas, aunque sus métodos para alcanzarlas se aparecen como increíblemente poco pretenciosos, para mi maravillada sorpresa. Éste es un pequeño paso para Kali Uchis que, algún día, más pronto que tarde, estoy convencida de ello, formará parte de un gran paso para su carrera y la de la historia de las mujeres artistas.

Pero sobretodo, no la atosiguemos, ya llegará cuando tenga que llegar. Por mucho que nos extrañe y nos cueste comprenderla, ella cree en su tiempo adecuado, sus maneras y sus motivos para obrar. Y así me gusta a mí que sea/ Que tenga el corazón de poeta.

Via The White Noise
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