2/8/15

MUSIC: Bona Nit Barcelona '15, money for nothing and KAKKMADDAFAKKA for free

Aguardando la inminente salida a escena de KAKKMADDAFAKKA en el Bona Nit Barcelona '15, un 18 de julio de 2015 a eso de las 22:30.

GRATIS
TETAS
TAYLOR SWIFT
FREE WIFI
SE HA MUERTO MI YORKSHIRE ESTOY TRISTE1

Ahora que tengo su atención, querido lector, ¿me concede unos minutos para hablar de nuestro Señor y salvador JesucrisJAJAJAJAJAJAJAJA, era broma. Hoy he escrito este post para esparcir el mensaje del Bona Nit Barcelona, un festival que, con sólo tres ediciones a sus espaldas, un puñado de premios en la vitrina y haciendo apología castiza de todo lo verde, sostenible, joven, europeísta, aperturista, cool y bienintencionado, va camino de instalarse en el imaginario colectivo barcelonés como ya lo están los swaggers de la Apple Store o los puestos de venta ilegal de pollitos en La Rambla2.

1. La presente entrada discute uno o varios de los temas nombrados en ésta lista. Puede que sea “tetas” o puede que no. Nunca lo sabrás si no la lees.

2. Es posible que los mencionados establecimientos comercializadores de crías de pollo no sean ciertamente ilícitos, pero dan mal rollo y huelen raro.


Via Volkswagen Barcelona
Suena bien, ¿verdad? No hacía falta crear hype con lo de las tetas y el wifi gratis; la lozanía barcelonesa lleva años pidiendo a gritos una alternativa más ídem a la deshonestidad y el borreguismo cultureta del Primavera Sound, aunque, sobretodo, más concienciada, más limpia y pura (tanto en el sentido literal como en el no literal), más nuestra y menos de los alemanes, los británicos y los franceses.

¿Y si te digo que, además, éste año la entrada era gratuita? ¿Completa y descaradamente free?

AHHHH VALEEEE CLAROOOO. AHORA lo entiendes todo, ¿no? Si suena demasiado bien para ser cierto, es que no lo es, y si no pagas por ello, es porque es una mierda, lo primero que te enseñó tu madre cuando empezaste a pujar por eBay. Y haces lo mismo que les hice yo a las bellas amistades que me propusieron unirme a dicho plan con semanas de antelación; les pones ésta cara y te alejas sigilosamente para ir a comprar un abono del PS, que allí al menos dan pulserita para posturear el resto del verano, y aunque, al final, acabe siendo una basura, te hará parecer como que eres chupi guay y no vives con tus padres.

En cuanto a demostraciones de recelo en torno a lo público/gratuito, suelo ser un tanto íbera procedente de la España cañí, un residuo racial de cuando a John Wayne se lo conocía por pseudónimos como Jon Baine; si no me cuesta un riñón o viola mis derechos como consumidor, de entrada, desconfío. Y luego nos pasa lo que nos pasa, que vamos a Finlandia, por ejemplo, un país donde la peña monta conciertos de música clásica al aire libre (huelga decir que gratis) y las universidades ofrecen buffet libre vegetariano por dos euros sesenta céntimos en un comedor parecido al del hotel Ritz, y lloramos a causa de una mezcla entre gratitud y estupefacción. Esto debe terminar; ya hemos alcanzado la estatura media europea, ¿no va siendo hora de que los españolitos nos pongamos también a la misma altura ideológica que el resto de la Unión? Con mucha suerte, consigo hacerme con una entrada para el Bona Nit Barcelona en el último momento, y les pido a mis bellos amigos que me readmitan en el plan, y también a mi bella prima.

Nos acercamos al recinto alrededor de las siete y media de la tarde, y echamos un vistazo al tinglado que se ha montado fuera. Disaster in the Universe ha comenzado a tocar al fondo hace unos minutos. De entrada, ya estoy positivamente impresionada por la buena pinta que tiene todo y por que parezca existir un orden apreciable en su organización. Las paraditas de comida son una monería (y caras un rato, también, pero supongo que de algún sitio tienen que sacar la pasta. Lo veo muy justo). Para mi contento, a más a más, a los locos bajitos les entra el sueño y se dispersan sobre esas horas; paralelamente a los eventos musicales en sí, se venían celebrando actividades dirigidas a niños y a sus familias des del mediodía, a las cuales, óbviamente, no íbamos a asistir porque somos demasiado mayores y también porque no nos parece bien morir de calor en mitad de la vía pública. Y por si fuera poco, el 3 de julio se organizaron por la tarde las jornadas profesionales BNB Pro, que para éste año contaban con la presencia de Jim Bowes, un californiano la mar de simpático que lleva tiempo en el mundillo del green graffiti (escribir cosas con musgo), la estampación en tiza y la impresión con arena, y tiene unas ganas tremendas de compartir sus habilidades con el mundo entero. Si os percatasteis de que la "t" de "Bona Nit" en el letrero que presidía el escenario Budweiser (ver foto de portada) estaba notablemente mejor hecha que el resto, es gracias a mis bellos amigos y mejores diseñadores de letras con cachos de césped.

Pasamos nuestro ticket, adquirido por el módico precio de cero euros, y entramos al fin en la zona festivalera. El ambiente humano y espacial no podía ser mejor; mucha energía y ganas de hacernos felices mutuamente (o, si más no, de no molestarnos) en un entorno pasmosamente bien cuidado, teniendo en cuenta los pocos recursos que se debían haber invertido en él. El BNB hace ademanes serios de querer consolidarse como referente popu-alternativo del panorama sociocultural barcelonés, gracias a un programa (que, por cierto, era imposible conseguir en papel, únicamente a través de su app móvil, para predicar con el eco-ejemplo) en el que el pop rock de artistas emergentes, las hamburguesas indies, los tacos hipster, el sushi vegetariano, los muffins underground, los smoothies de comercio justo, las crêpes del país, los gaufres biodegradables y los puestos de coronas de flores de papel hand-made conviven en perfecta (cómo no) armonía. Pero la cosa no queda ahí; se hacen eco de su éxito también en el panorama internacional, y en la capital de España (jejeje) se celebró el pasado 15 del mismo mes, en el jardín botánico de la Universidad Complutense, una edición piloto del Buenas Noches Madrid.

No nos habíamos dado cuenta y ya estábamos en las postimetrías de la actuación de Disaster in the Universe, el primer grupo noruego de los dos que dominaban el cartel de éste año. De capital como alma máter, fueron probablemente lo más musicalmente serio y potente de la jornada, con un sonido indie-psicodélico-pop muy fácil de digerir (aunque no por ello sin fundamento) y una presencia estética bastante atractiva, ecléctica y premeditadamente despreocupada a la par que algo excéntrica.

Los sucede Ramon Mirabet, Catalonia's very own, con un setlist que, tal y como se adelantó a señalar mi prima, no sé si agradaba o tocaba un poco la moral de lo batiburrillo que era; pop playero, seguido de cover de This Boots Are Made for Walkin', seguido de jazz latino, seguido de tributo a Sam Cooke... Uf tío, aclárate un poco. Luego me entero, navegando por la red, de que es un ex-triunfito de la versión francesa de Operación Triunfo. Eso explica el vozarraco ultra-versátil que se gasta (que bien sirve para hacer de Pete Seeger o de Aretha Franklin), y también explica que esté más estilísticamente perdido que Tony Bennett en un concierto de Meshuggah.

Anochece, y es turno de Jack Savoretti. Tiene un acento raro de la hostia, por lo visto debido a que es ítalo-inglés criado y educado en una escuela americana de Suiza; la ONU con patas, vamos. El BNB será la única actuación española dentro de su gira de presentación de Written in Scars (2015), último trabajo discográfico del músico. Como todo quisqui, se le ha comparado en algún punto de su carrera con Bob Dylan y tiene temas suyos en la banda sonora de Sons of Anarchy. Intuyo que su oferta mereció más atención de la que me molesté en concederle durante aquella velada; su voz, otra vez gracias al apunte de mi querida prima, me recordó en según qué posturas a la de Eddie Vedder, fenómeno casi inapreciable des del álbum, e iba respaldado por una banda muy elegante e igual de internacional que él mismo. Una apuesta acústica, por lo general, sólida y bien emplazada en el contexto pero, sin embargo, falta de algo que soy incapaz de identificar.

Savoretti, sostenibilidad e indie burgers junto a la torre Agbar. Puking moderno-rainbows, sí, pero más Barsalona imposible, tu!
¡Y por fin, a los que realmente estaba esperando el gran público (¿para qué mentir? Nadie había arrastrado el pandero hasta la Plaza de las Glorias para ver a Ramon Mirabet, salvo un tipo que estaba a mi lado y que decía muchas tonterías)! KAKKMADDAFAKKA tomarían posesión del escenario en los segundos venideros, y montarían la fiesta padre para cerrar una brillante edición del Bona Nit Barcelona 2015.

Leo por ahí que KAKKMADDAFAKKA significa "animales de fiesta" en noruego (desconozco cuánta verdad habrá en ello. Seguramente ninguna, pero tiene gracia). Procedentes de lo que la prensa musical noruega llama "Nueva Ola de Bergen", surgieron en 2004 como las mejores cosas de la vida: por puro cachondeo. Decidieron un buen día montar un grupo de... ¿rock? ¿Pop? ¿Reggae? ¿Disco? ¿Toda a la vez? ¿Ninguna de las respuestas anteriores? ¡Qué más da! Una banda de algo para amenizar lo que sería el mejor concierto que su ciudad natal había oído y (sobretodo) visto jamás. El éxito fue tal y tan apoteósico que, desde entonces, en lugar de tomárselo en serio y convertirse en un verdadero conjunto musical (hecho que hubiera anulado lo más genuino de su propia esencia), se dedican a perpetuar ese mismo cachondeo a lo largo y ancho de Noruega y el mundo entero. Si has salido por ahí y no has escuchado nunca temas como Restless, Is She, Your Girl o Gangsta, pertenecientes los cuatro a su primer álbum Hest (2011), por favor, me gustaría saber en qué clase de cueva vives y cómo te lo montas para pasar sin Internet. Eres todo un ejemplo para el anacoretismo urbano, tío.

De repente, se alza algo que, en mi profunda ignorancia clásica, me suena a La mañana de Edvard Grieg, primer movimiento de la suite nº 1, Opus 46 de Peer Gynt, música que escribió para el drama homónimo del también noruego Henrik Ibsen (ajá, todo lo que va después de la coma lo encontré en YouTube). Arrugo un poco la nariz como diciendo "mmmh vale, están fent país, los escandinavos estos, pero... ¿no se suponía que eran los amos de la fiesta? ¿Vamos a hacer tai chi o algo aquí en medio, a éstas horas? ¿En serio?".

Mientras aparecían por el escenario, uno a uno, unos rubitos oxigenados haciendo la entrada más simiesca y triunfal nunca vista, me digo a mi misma, "nada nada, no he dicho nada de nada":

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Se estrenaron con Someone New, primer single de su último disco Six Months Is a Long Time (2013). El buenrollismo se esparce por la Plaça de les Glòries Catalanes, la audiencia del BNB se transforma en una masa de gente imbécil y feliz. ¿Para qué se fuman porros o se bebe, existiendo estos ocho tíos (sí sí, ¡ocho! Y cada uno con su mote: los hermanos Axel (alias Manhattan) y Pål (Pish) Vindenes a la voz y guitarra, Stian Sævig (Black Mamba) a la voz y el bajo, Kristoffer Wie Van Der Pas (Rooof) en la batería, Emin Kittelsen (Emin) al piano, Lars Helmik Raaheim-Oslen (Helmelicious) en la percusión y los también hermanos Svere (Serge) y Martin Sande (Bøbbs) en los coros/animación).

Consiguen que prácticamente olvidemos el re-pug-nan-te y hú-me-do calor infernal catalán tocándonos todas las que queremos oír del Hest (Restless, Your Girl, Self-Esteem, Is She, Touching y Gangsta, minutos más divertidos del set, superando incluso la media), el Six Months Is a Long Time (Someone New, Young, Forever Alone, No Song) y un par de canciones de un nuevo disco que están cocinando y de cuyo nombre no puedo acordarme. Por vez primera me percato de que, bajo ese disfraz de guasones y malotes de mamá (PLEASE give me your money/ Or else I'll shoot you with my gun (POR FAVOR dame tu dinero/ O te dispararé con mi pistola) JAJAJAJAJAJAJA tu pistola de qué, ¿de agua? ¡Anda, tira!) se esconden unos letristas inteligentísimos en el sentido más Amy-Winehouseano de la palabra; poseen esa hermosa y rarísima habilidad para tratar la cotidianeidad de sus vidas con un filtro de mágia sin dejar de ser total, casi brutalmente honestos (léanse las letras de Self-Esteem o Someone New, como ejemplos). Cuesta apreciarlo porque, mayormente, y aunque han madurado notablemente con el segundo álbum, sólo hablan de salir de fiesta y quedar con tías... Pero eh, como diría Kanye West, al final del día, todo se reduce a intentar hacer algo para impresionar a una chica. ¿O no?

Resulta que Pish comparte fecha de nacimiento con Nelson Mandela y Hunter S. Thompson, y le traen un pastelito para que celebre sus 26 años al son de nuestro happy birthday. Si el chaval ya estaba fatal, creo que se puso peor tras la felicitación colectiva, y nos dedicó un Is She absoluta y adorablemente desfasado:

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El show hubo de interrumpirse durante unos minutos, desgraciadamente, porque a una chica le dio un chungo y, de no haber sido por la advertencia de Axel, la hubieran matado a pisotones. Afortunadamente, al rato escuchamos a líder de los Kakk pedir "an applause for the sick person (un aplauso para la persona enferma)", que se había recuperado, y la fieshta prosiguió.

No sé por qué ni de dónde procede el vículo, pero los españoles les caemos muy bien, a estos noruegos. Se regalaron con un bis de dos temas extra a cambio de menos de dos minutos, no más, de jalearles. La despedida fue el momento what the fuck por goleada de la noche; se planta el percusionista, also knows as "Hemelicious", en mitad del escenario, se tira una botella de agua sobre la cabeza, empieza a hacer el ventilador con la melena, a mover el culo como una putilla y a cantar con perfecto acento español Tú y yo a la fiesta/ Tú y yoo-ohh-ohh, toooda la noche/ Bailando, bailando/ Amigos adiós, adiós/ El silencio loco.  

Al llegar a casa, tecleo este críptico mensaje en Google, y descubro que formaba parte de un gran éxito digno de Caribe 1996 titulado Bailando de Paradisio, banda belga de eurodance (sí, esa cosa que nos regaló otros himnos generacionales como Dragostea Din Teide los colosos O-Zone), que se ve que fue un mega-pelotazo allá en tierras escandinavas. Nos miramos con cara de WTF?!?!, pero bailamos, bailamos hasta que nos dicen amigos adiós, adiós y se hace el silencio loco, azuzado por unas reverencias y un Money for Nothing de los Dire Straits, que no pudo ser más oportuno.

Cumples, pastelitos, chungazos, aplausos a personas enfermas, covers de Paradisio... Kakkmaddafakkiano es el nuevo kafkiano.
Gracias al Bona Nit Barcelona, me siento hoy un poco más orgullosa de la relación que mi capital promueve entre la cultura y sus ciudadanos, y atisbo un rayo de esperanza por el cual BCN no acabará convirtiéndose, como nos han hecho creer a lo largo de estos últimos años, en un parque temático para alemanes, británicos y franceses. Dicho esto, y por aclararlo en caso de que alguien se lo estuviese preguntando, no, por supuesto, no le tengo tanta tirria al Primavera Sound, ni soy tan inconsciente, como para atreverme siquiera a poner su propuesta musical en la misma frase que la del BNB. Pero oye, como mínimo aquella noche dormí bastante más tranquila; no había contribuido a darle una patada en los huevos al planeta Tierra ni a donar dinero a Julian Casablancas para que se haga desgracias en el pelo y después ni se lo lave. Las gallinas que entran por las que van saliendo, tu. Y era gratis, coño, que la pela és la pela. Como diría Mark Knopfler, money for nothing and KAKKMADDAFAKKA for free!

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