16/8/15

MUSIC: At.Long.Last.A$AP. Holy Rocky, I'm on my knees

At.Long.Last.A$AP (2015), el regreso discográfico del emperador de Harlem A$AP Rocky. Via Hip Hop N More


































Me acerqué a A$AP Rocky por su cara bonita, literal. Como todos los que lo hayan hecho en su momento, por otra parte, no vayamos a ser hipócritas. Mal de muchos, consuelo de tontos, sí, pero también decía Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray (1890) que sólo las personas superficiales no juzgan por las apariencias, ya que el verdadero misterio del mundo está en lo visible:
"Y la belleza es una manifestación de genio; está incluso por encima del genio, puesto que no necesita explicación. Es uno de los grandes dones de la naturaleza, como la luz del sol, o la primavera, o el reflejo en aguas oscuras de esa concha de plata a la que llamamos luna. No admite discusión. Tiene un derecho divino de soberanía. Convierte en príncipes a quienes la poseen. ¿Se sonríe? ¡Ah! Cuando la haya perdido no sonreirá... La gente dice a veces que la belleza es sólo superficial. Tal vez. Pero al menos no es tan superficial como el pensamiento. Para mí la belleza es la maravilla de las maravillas."
No sé si llegaría lejos hasta secundar al 100% la teoría del amigo Wilde, pero sí sostendría que es, indudablemente, la razón científica por la que asumimos que las modelos son personas más interesantes y merecedoras de salarios estratosféricos debido al mero hecho de haber nacido con el culo mejor puesto que la media; seguro que alguna lo es de veras, pero también Stephen Hawking y Alfred Hitchcock, o sea que...

A pesar de no ser la cualidad que acostumbra a hacerme gravitar hacia un músico, no me siento ni un poco frívola por ello. Además, dudo que el propio Rocky se ofenda, sino al contrario; esa es otra de las muchas cosas que me encantan de él: lo encantado que está de conocerse a sí mismo y los cero remordimientos que esto le despierta. Se levanta por las mañanas, mediodías, tardes o cuando sea, se mira al espejo, se pone cachondo de cuán guapo se encuentra y se va a la radio a contárselo a quien escuche. Entiende que, aunque quizás le devalúe a ojos de espectadores prejuiciosos y pseudo-trascendentales, su belleza y su don para con todo lo estético han logrado brindarle oportunidades que, quizás con una fisonomía más del montón, jamás le hubieran siquiera sido presentadas.

Aun así, le pica un poco lo de ser etiquetado como mojabragas ávido de dólares, y esencialmente a esa frustración, reprimida bajo capas de Maison Margiela durante los últimos años, debemos la existencia de AT.LONG.LAST.A$AP (2015), tercer largo del harlemita si contamos su evangelizadora mixtape debut, Live.Love.A$AP (2011), y su primer trabajo discográfico própiamente dicho, LONG.LIVE.A$AP (2013).  De haber sido Rocky otro D'Angelo del hip hop, hubiese invertido los mejores catorce años de su vida en llorarle a mamaíta porque las chicas sólo le quieren por su físico hasta, eventualmente, dar con la forma de canalizar dicho desengaño en forma de obra maestra. Por suerte, Rocky no es ese tipo de negro; si quiere demostrarte algo, sale a la calle y te lo mete por donde te quepa (en su caso, usualmente por los oídos).

Estaba planeado que cayera para el 2 de junio, pero acabó lanzándose una semana antes, precaviendo una posible filtración, como sucedió con el álbum previo. Ésto me recuerda cuánto hace desde que sé de la existencia de Rocky: medio año escaso. Nunca olvidaré la hora en que decidí probar suerte con el Live.Love.A$AP, ni cómo, tras atravesar las puertas del Olimpo con Palace, fui literalmente incapaz de continuar durante largos minutos. No recuerdo que me impactara de forma similar la introductoria de un disco des del Rocks Off en el Exile On Main St. (1972) de los Stones. Eran las cuatro de la madrugada, y me golpeó en los mismos ratos en los que han solido golpear las mejores cosas que pasan en la vida. Y no hablo únicamente de mí, sino de la humanidad. Sin ir más lejos, se cuenta que ésto último de A$AP fue concebido sin ver la luz del día, preferiblemente entre la una y las seis. Algo parecido se rumorea acerca de las sesiones de estudio noctámbulas de Bob Dylan. Mal de gran artista, consuelo de pretencioso, sí, pero algo tendrá la noche que dio y sigue dando Blood on the Tracks (1975), A.L.L.A y estas mierdas que escribo yo porque no duermo.

Via Rap Genius
Se acabaron los singles, los hits, querer ser Drake, colaboraciones con Skrillex, Fuckin' Problems, pollas en vinagre. Rocky dice que nunca ha sido tan libre ni tan sí mismo como en éste álbum que, paradójicamente, si no es oficialmente el que contiene más colaboraciones y cameos de la década, ha de estar muy cerca (Dan Auerback, de los Black Keys, presta su guitarra para el segundo single EverydayPablo Dylan, nietísimo rapero en construcción de El Que No Necesita Ser Nombrado, aparece en los créditos como asistente, y Leonard Cohen es acreditado como compositor, sólo por comentar lo más estrafalario). Encima, una gran parte se grabó en los Red Bull Studios de Londres donde Rocky se hallaba recluido, tan lejos del Nueva York natal que hoy abandera por todo el globo terráqueo, en un ejercicio de hibernación mediática voluntaria al que se autosometió. Su carácter, como iba a ser de suponer, se resiente, a grandes rasgos, desamericanizándose y europeizándose, descomercializándose y amanerándose.

Aquí está el episodio en la trayectoria profesional de Pretty Flacko en el cual su lirismo intenta ponerse a la altura y rendir tributo al hombre por el que lo bautizaron, Rakim, mitad del dúo neoyorquino Eric B. & Rakim (su hermana se llama Erika B. por la otra mitad...), uno de los mejores contadores de historias en la corta cronología del rap. Es ahora cuando apuntala la última verdad sobre el hip hop contemporáneo, una que él mismo ayudó a introducir; que la endogamia en el género está acabada, que nunca más será un ave fénix condenada a renacer de entre las cenizas de The Notorious B.I.G. por los siglos de los siglos, que también puede divergir y mezclarse, viajar de costa este a oeste a antojo, incluso renegar de la tradición sin ser tildada de paria

Y empieza bien, definitivamente mejor que la homónima carta de presentación en LONG.LIVE.A$AP (muchas más agallas, quizás con algo menos de actitud, carencia que queda suplida por un superior nivel de sustancia), casi adelantando también a la anteriormente mencionada de Live.Love.A$AP. Aunque la primera escucha completa y ceremonial de éste A.L.L.A no fue tan virgen, casta ni pura como la del primer mixtape, época en la que mi mente no estaba contaminada por ninguna referencia previa ni opinión ajena de valor (la única manera 100% fiable de apreciar a un artista y su trabajo, sin duda alguna, a pesar de que requiera una constelación de circunstancias extremadamente difíciles de alinear en días de Facebook); para cuando sentí las voces del predicador que bautiza los primeros segundos de Holy Ghost, mi cerebro ya llevaba semanas tratando de procesar Lord Pretty Flacko Jodye 2, mediante videoclip homenaje a A$AP Yams y snippet de M'$ (que, meses después, se presentó casi íntegramente en una conferencia (celebrada en el hotel St. Pancras de Londres) de la Red Bull Music Academy y supuso una estrepitosa decepción: "¿En serio, A$AP Rocky? ¿Dos años y lo mejor que sacas es más trap de mierda?"), la mediática Everyday con ecléctico combo Rod Stewart + Miguel + Mark Ronson, alguna grabación baratilla que se coló por YouTube del Electric Body con el eterno compañero de grandes fechorías ScHoolboy Q (Brand New Guy, PMW) y el primer gran exponente y vídeo auténticamente representativos de lo que se avecinaba, L$D, a parte del single Multiply. Rocky llevaba desde finales del año pasado disparando balas en direcciones aleatorias (Multiply, M'$, LPFJ2, todo temas de confección esencialmente trap) que no dejaban ni atisbar una pizca del leit motiv experimental/indie/psicodélico y, más importantemente, renovador que habría de cimentar At.Long.Last.A$AP, posiblemente para despistar, probablemente para acallar a la masa, igual por joder. 

L$D aparece escoltado por un clip que eleva estratosféricamente el concepto de hacerte sentir como si te hubieras metido pastillitas hasta de supositorio en el año 2015 de nuestro Señor, alterando la percepción y deformando las fronteras entre lo que es pop, lo que es artsy y lo que es Arte con mayúscula. Lo co-dirigió junto a Rocky un prometedor fotógrafo británico llamado Dexter Navy y, seguramente, está en el top 1 de vídeos musicales del año (¿Lo siento Tyler, the Creator?). Niños y niñas, el ácido puede saliros muy caro. Ver ésta mini-peli, en cambio, es totalmente gratis. Las consecuencias son las mismas. No seáis tontos ni tontas, por favor:


Más tarde descubro que no es tan original como parece, ya que toma escenas prácticamente calcadas de un visualmente apasionante film titulado Enter The Void (2009), de Gaspar Noé, situado en los barrios de maleantes y putas de Tokyo, una turistada como Lost in Translation (2003) en versión hippie, vamos. Mirándolo bien, pero, no hace más que seguir el patrón creativo prestamista de la cultura popular  (y no tan popular) empleado para el álbum en sí, así que, ¿por qué no? Si lo hacía Bob Dylan, no sé por qué está tan mal que lo haga A$AP Rocky. ¿Porque es negro y guapo?

Volviendo al cauce del disco, At.Long.Last.A$AP abre con una suerte de hombre religioso, inspirado en una escena de O Brother, Where Art Thou (2000), prometiendo con la providencia por aval que Rocky nunca vendió su alma al diablo. Si se lo conoce mínimamente, se sabe que eso no puede ser muy verdad, así que nadie lo cree.

Se repiten dos factores contradictorios a la naturaleza perversa del género en casi toda personalidad rapera, que me desconciertan a la par que enternecen; 1) que sean tan niños de mamá y 2) tan beatos. Letrísticamente, el tema se desarrolla más como una apología a la religión comprendida y profesada desde un punto de vista subjetivo, personal e íntimo, en lugar del simplón y Madonnaesco desdén hacia la espiritualidad que la mayoría han creído entender (Rocky, de hecho, se confiesa un hombre de fe. Fe a su manera, pero fe, si él lo dice. ¿Quién es nadie para dictar cómo rezar correctamente?). El ambiente sónico vuelve a la grandilocuencia y a lo pseudo-sacro de Palace, atrapando al oyente sin esfuerzo y convirtiendo la canción en una de las más fuertes y equilibradas (rollo y sustancia en cantidades equivalentes) compuestas por la cabeza visible de la A$AP Mob. He got his own relationship with God, Lord.

Y antes del desenlace tiene lugar la presentación en sociedad de Joe Fox, que es como un Robert Johnson del rap, o algo así, mitad leyenda mitad realidad, nadie sabe de dónde ha salido exactamente (y todos quieren saberlo). Se rumorea que se encontraron una noche, a las cuatro de la madrugada (¡ah, la hora mágica!), en el Soho londinense. Joe era un mal vividor, sin oficio ni beneficio, procedente de una familia desestructurada y acostumbrado a la vida nómada desde la cuna, gracias a una madre cabra loca que sólo supo inculcarle éste valor y a unos padres y padrastros que les animaban a salir por patas cada dos por tres, de lo majetes que eran. Fox intentó venderle uno de sus discos, pero Rocky le dijo que una polla como una olla, que se ganara el pan y se tocase algo. Lo hizo, y algo en su "voz de sample" (o, en el idioma de ScHoolboy Q, voz que suena como de los años 1960s) le gustó tanto que lo invitó a vivir con él y lo metió en cinco de dieciocho pistas. Nada mal para un Don Nadie. ¿Demasiado ideal para ser cierto? Puede...

Canal St. es la calle de donde tus amigos que van de vacaciones a Nueva York te traen los Rolex falsos y los Louis Vuitton mega-falsos. Supone un conector geográfico importante en el Lower Manhattan, y uno de los lugares más adecuados para comprar oros, diamantes y ese tipo de chatarrillas para colgarse por el cuerpo (todo auténtico, en éste caso). Emocional y ambientalmente hablando, es la aportación menos notable del A.L.L.Ay me sorprende no haber hallado en otros críticos opiniones colindantes: es un fusilamiento sin vergüenza al Dirt del escurridizo Bones, fundador del sello adorado por el underground TeamSESH y rapero más prolífico que existe (¡alrededor de 40 mixtapes desde 2011!), con quien co-escribe pero puliendo notablemente y dando lugar a algo más parecido a lo que podría hacer Drake mientras se lava los dientes. Líricamente, eso sí, se reconoce una carga técnica potente e impropia (todavía chulesca pero más ingeniosa) de Rocky.

Es curioso lo que le cuesta comprender el amor y la facilidad con la que expone éste déficit suyo, el nacido Rakim Mayers. En Fine Whine se rompe un llanto declarado a la relación marchitada (aparentemente por su culpa) con Chanel Iman, y se trae a Future para compadecerse y revolcarse en la miseria en buena compañía (en su caso, por su ex-prometida Ciara). Encapsula uno de los cuatro minutos seguidos más académicamente interesantes del largo, ya que se hace posible ver en A.L.L.A a una cobaya sonora de lo que parece Rocky cuando, a ratos, intenta ser deliberádamente romántico: un poco cursi y un poco desesperado por contrarrestar su bajada de guardia emocional con una salida de tono (I know you're heart is broken, pick up your whine glass/ With your fine ass, before you whine fast whine slow). A M.I.A me alegro de verla siempre porque es la puta ama, pero vamos, que su verso en Fine Whine se le ocurrió así, de imprevisto, a lo loco, en el camino de su casa al estudio. También escupe líneas mejores mientras se lava los dientes. 

Aunque sí que fascina de ésta pista lo bien que hace de preludio de L$D, a la vez que ayuda a apreciar lo mejor que funciona como pieza de un gran puzle que como sentencia individual (es decir, single). Por la parte de hacerte sentir cual Syd Barrett en la fábrica de chocolate, un 10/10; mira tú por dónde, he aquí una generación de fans de la música que no habrá de chutarse para saber exactamente lo que se siente al tomar ácido. Por la de las palabras, en cambio, se conduce a sí mismo al callejón sin salida de la canción anterior: hablamos de un hombre que se deja cepillar por nueve titis en una noche, ¿qué coño queréis que sepa de romanticismo? Bastante hace el pobre con intentarlo.

Por fin Excuse Me, que si no es lo mejor de la colección, debería serlo. Brillante, perfecta, irreprochable, equilibrada con balanza micrométrica y cuentagotas. Hay en los temas con mayor y exclusiva implicación de Rocky (compositiva y productiva) algo que resuena a tener las ideas muy claras, a enfocar, apuntar y disparar, ¡BANG! (You aim it 'fore you bang it let that banger leave you brainless). Es fresca y se ubica en éste nuevo escalón de elegancia a$apiana, pero sigue dejando oxígeno para el Rocky que escupió veneno y swag en Keep It GTrippy también, menos la incomodidad y el asquerosismo de la auto-paja mental a la que usualmente conduce éste tipo de ejercicio. La base, con sample de los Platters, es una piedra preciosa que chispea y que le regaló Vulkan the Krusader hace trece años (qué buena gente, el Krusader, joder). Su estribillo es poético para los parámetros A$AP Mob, la letra, potente como un crimen pasional, y delibera con sentimiento, ¡CON SENTIMIENTO!, dos palabras que jamás pensé que usaría para describir una sola frase salida de entre los labios A$AP Rocky. My niggas, the only thing that move me, excuse me. Se permite sangrar un poco públicamente. Ya era hora, Flacko, quién te iba a decir a ti que con una camiseta a rayas marineras seguirías siendo el más jiggy, sólo que de otro tipo. I guess the new him is just gon' take some gettin' used to.

Lo peor (o lo mejor) de Excuse Me es que está ahí, en quinta posición, pasando desapercibida, hasta pidiendo disculpas de antemano, simplemente por estar. Excuse him, may he be excused? Cause he gave this shit his all, ain't got nothing left to loose.

Rocky se ha autoproclamado en alguna ocasión "el James Dean negro", y de ahí JD, haciendo el gallito como sólo un Pretty Flacko o un rebelde sin causa saben. Aquí se siente cómodo, en su territorio, al igual que en la siguiente, Lord Pretty Flacko Jodye 2, trippy trap de calidad, bruh bruh. Who the jiggy nigga with the gold links?, nada más empezar. Pues qué se puede decir, es nuestro Rocky de siempre, aunque con una dosis de pretenciosidad que la hacen encajar asombrosamente bien en el contexto del disco.

Electric Body muestra a un A$AP 'ScHoolboy' Q que reparte con la mala leche habitual pero que no logra comerse a Rocky como en entregas anteriores. Se diría de ella que es la prima graciosa pero no muy agraciada del álbum, y no destaca particularmente en ningún aspecto, aunque el cambio de beat al final está muy decente.

El problema es que va delante de Jukebox Joints...


Y es también problemática para con las que vienen después, obviamente, porque no creo que At.Long.Last.A$AP vuelva a remontar (al menos alcanzando la misma intensidad) después de ésta. Igual que la colaboración con Tyler, the Creator, una reunión entre Yeezy y Rocky se había demorado sencillamente demasiado en el tiempo, y la presión era excesiva... Han acabado explotando, y yo que me alegro. Danger Mouse, Mark Ronson, Hector Delgado, resto de peña que ha participado en la producción de éste maravilloso álbum destinado a cambiar las reglas del juego para siempre, gracias por participar, lo habéis hecho súper bien todos, pero Yeezy lo ha petado, chavales. Nótese que hablo de producción, y no de composición, porque Kanye West, digan lo que digan, da bastante pena intentando ser A$AP Rocky; uno de los versos más flojos que se le han oído al de Chi City, exceptuando algún minuto de brillantez (They wanna throw me under a white jail/ Cause I'm a black man with confidence of a white male/ Hallelujah!). Sin embargo, por suerte para él y su reputación, suple con una producción literalmente celestial, y la transición entre beats es bruta pero, de alguna forma, natural y lógica. Enamorada del sample de éste tema del indonesio Rasela y, muy especialmente, del de Smokey Robinson, algo que, incuestionablemente, sólo Kanye podría hacer con comparable maestría.

Síp, hay otro sample de Leonard 'Motherfucker' Cohen en Max B, probablemente como resultado de las primeras horas de frenesí creativo tras conocer a Joe Fox. Pese a que no es la escalofriante versión de estudio original, perteneciente a su obra New Skin for the Old Ceremony (1974), sino una en vivo (según Nate Patrin de Stereogum) que convierte en tarea particularmente árdua el entrever su presencia. En ésta y la siguiente, Pharsyde, Joe Fox llama la atención más seriamente que en Holy Ghost o Fine Whine (con permiso de la introductoria y los cánticos fantasmagóricos sin auto-tune del final), instalando bonitos contrastes entre su propia fragilidad y la fortaleza de Rocky.

Tiempo después del experimento de Multiply es el retorno de Juicy J, para ésta etérea Wavybone acompañado de UGK, incluido un verso inédito de Pimp C, leyenda del sur y mitad del dúo (formado junto a Bun B) que hoy descansa en paz. Y aún con lo mucho que me gusta esa manera de pisarse durante el estribillo las antagónicas "getting money is what I do" versus "falling in love with you", y como se me adelantaba a protestar un comentarista de Rap Genius, ROCKY, POR QUÉ NO LLAMASTE A BIG K.R.I.T. PARA ÉSTA.

West Side Highway tiene algo caribeño, tribal, hipnótico, muy a lo lejos pero suficiente para hacerse notar sin parecer esnob. No entiendo como puede ser la pieza más unánimemente despreciada por la opinión pública y experta, cuando se trata claramente de uno de los ratos más lúcidos de Danger Mouse, y el puente con James Fauntleroy es de un gusto impepinable. Por otro lado, pasaremos de comentar el Rita Ora-gate porque me parece redundante hacer la croqueta en el lodo de que sí, le faltó al respeto y sí, se lo podía haber ahorrado y sí, las excusas de que era un tema muy antiguo y en aquel entonces se sentía así y a más a más era el favorito de Yams (vamos Rocky, emplear la carta del muerto... Qué bajeza por tu parte) no valen un pimiento. Aun así, nada de esto corrompe el hecho de que Better Things es otra de las canciones más perfectas del A.L.L.A, ni que la transición entre bases pone los pelillos de puntilla. Buen trabajo, Frans Mernick.

M'$... Pues mira que, gracias a ésta y al otro gran invitado de los dos en el Cherry Bomb (2015) de Tyler, estaba comenzando a pillarle el truco a Lil Wayne, pero es que M'$ sobra y punto. No por floja ni por mala, si no porque es como si hubiera venido a una fiesta de disfraces vestida de calle. Que no M'$, perdiste el tren de Long.Live.A$AP, ahora no intentes colarte porque sí. Go home M'$, you're not drunk enough

Espalda contra espalda, pega el contraste (se nota que las antítesis han jugado un papel decisivo a la hora de estimular sensaciones extrañas en At.Long.Last.A$AP, como lavarse los dientes y beber zumo de naranja inmediatamente después... De una forma bastante más sofisticada e inclinadamente sensual, pero ya se entiende), Dreams, el segundo interludio del A.L.L.A (se cuenta como primero JD) es muy correcto, pero no debería haber avisado de que era un interludio, porque ya nadie se lo va a tomar en serio, y eso que esconde versos espesos. La teoría reza que Rocky no quería que nadie le pillara poniéndose a propósito en plan conscious cat, y con ese fondo vago y tachándola de lugar de paso, pasaría inadvertida en caso de fracasar. Bueno Rakim Mayers, sigue intentándolo, te vemos en la próxima edición.

El último individuo que pensé que podría encontrarme en los créditos de un álbum de A$AP Rocky es, tras Leonard Cohen, Rod Stewart, y ahí lo tienen, recortado y pegado de In a Broken Dream, un tema de 1972 de la banda británico-australiana de corta vida Python Lee Jackson, algo así como unos one-hit wonders gracias a la presencia de Stewart (cuya impagable aportación ni siquiera aparecía en los créditos originales), devuelto a la vida en Everyday. Aunque la actitud y carácter de Rocky son muy abrumadores y difíciles de ensombrar, la mano brit de Mark Ronson se hace notar con encomiable contundencia en éste tema, y la otra aportación vocal estelar, llevada a cabo por Miguel, produce un precioso contraste entre lo áspero y crudo que es Rod the Mod y la extra-suavidad del joven Miguel, demasiado pulcro incluso para ser cierto. El vídeo de abajo es adorable. Vedlo, por favor, minuto 3:25 si tenéis mucha prisa:


Como último apunte sobre Everyday, lanzo un referéndum a la ciudadanía para que alguien me señale exactamente dónde va la guitarra de Dan Auerbach en el susodicho tema; es que no la encuentro por ninguna parte. Y si existen más cosas como ésta, me gustaría conocerlas. Gracias.

Correr un tupido velo y ponerse serios un momento para comentar que sabe A$AP Rocky, y dice él mismo que todos los que lo conocen, que Mos Def, aka Yasiin Bey, es un tipo único entre tipos únicos, y como cabía esperar, igualmente lo son sus versos en Back Home, destilados en tono de profecía, enigmáticos y apelativos a la universalidad, como si hablara un chamán, arrastrando las letras con solemnidad (Travellin' man, moving through places, space and time/ In a country called Earth). Es consciente de que lo que cuenta es importante, pero también suficientemente humilde como para no imponerse, a diferencia de éste joven potro desbocado al que llaman Pretty Flacko junior por él mismo. Contó Rocky en la conferencia de la Red Bull Music Academy en Nueva York que debe ésta colaboración a su directora artística y musa, compartida con Rick Owens, Michèle Lamy, quien instó a ambos inesperadamente a reunirse en París, con la excusa de una exposición que ella curaba allí. Decidieron volver juntos a Londres, cogieron un tren, lo perdieron por culpa de Mos, this motherfucker, y el resto es historia.

La omnipresencia del difunto A$AP Yams se siente de principio a fin en At.Long.Last.A$AP, desde la portada, en la cual los rostros de Rocky y ese amigo con la distintiva mancha facial al que le debe básicamente todo (y con el que el hip hop neoyorquino tiene una deuda insoldable para la eternidad) se funden en una alegoría perfecta, hasta los últimos versos del mismo, en los que se tiene el privilegio de escuchar la última diatriba de Yamborghini, maldiciendo a las putas que parieron a estos falsos que se pasan con los accesorios, envuelto en una nube sónica un tanto soñolienta, de nuevo sobre la misma base utilizada en Dreams (¿será esto una casualidad...?). De pronto, el chucuchú de una locomotora que se va acercando, se va acercando, se va acercando y... silencio.

AT.LONG.LAST.A$AP como ideal, como concepto extra musical, y quizás se deba admitir también que, finalmente, como mero intento sudado y sangrado, es mucho más ambicioso y se sitúa muy intelectualmete por encima respecto al impacto estríctamente artístico en cuerpo mortal de álbum de rap. Afirmativo, he dicho intelectualmente, y estoy hablando de un tío que va por ahí soltando lapidarias en la línea de "soy tan guapo que hasta la mayoría de lesbianas me follarían". Incluso Mos Def lo piensa; aficionados al hip hop de éste país llamado Tierra, va siendo hora de que superéis el hecho de que A$AP Rocky es un chulo piscinas y está bueno porque 1) vuestras inseguridades no son problema de su saludable autoestima (nadie puede reprocharle ser un Kanye de Harlem puesto que, a la hora de la verdad, parece un tipo con el corazón y la cabeza bien puestos, y la brabuconería sólo es otro de sus exquisitos complementos estéticos) y 2) no podréis sostener el contra-alegato de la frivolidad cuando alcance su zenit creativo y el indiscutible talento (y aquí sólo me dirijo al musical) que viene incubando dentro os explote en la cara. No soy de las que le suela importar cuántas noches se han pasado sin dormir ni cuánto han sufrido por exprimir cada sílaba si, después de todo, el resultado no es tan sobresaliente como debería, pero la situación es suficientemente excepcional como para hacer una excepción; A$AP Rocky continua superándose trabajo tras trabajo, aunque A.L.L.A no es su To Pimp A Butterfly (2015), seamos sinceros. Como comprensiblemente puede suceder al intentar abrir nuevas sendas creativas, existe cierta indecisión, cierta dispersión, una palpable vaguedad en los argumentos principales que restan credibilidad a la propuesta total.

Lo único que se puede hacer entonces es, oh San Rocky, ponerse de rodillas y seguir rezando hasta ver la luz...

Fotografía original de Gregory Harris. Via Interview Magazine
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