12/12/16

ART: Nacho Tusquets, lejos de casa y el WiFi en el arte












































La Virgen de Guadalupe se enorgullece en presentar a un joven artista que se generó a sí mismo por acción espontánea, en algún momento entre finales del siglo pasado y este preciso instante. Sin otro cometido vital que la vulnerable soberbia del arte por el arte o, en su extrapolación menos altiva, del arte por la búsqueda, la reconquista de un algo que se desea más por la travesía que por el objetivo último de su posesión, Nacho Tusquets rema a contracorriente por el eco fluvial de las pulsiones humanas, con la misión de convertir en respetable la insoportable levedad de querer navegar por navegar, y ya está, lo más lejos posible de todo aquello conocido.

Y es allí, “Lejos de casa”, donde pretende llevarse a sí mismo y a todo el que se atreva a acompañarle, el mismo lugar que, por casualidad, da título a su más reciente exposición, que carece de curador, igual que Nacho de hogar intelectual, porque se curó a sí misma.

Acompañada por una colección de obras de cohesión conceptual diluida, en distintos formatos y técnicas mestizas (a falta de una palabra que exprese con mayor rigor la desdeñosa ausencia de metodología o predictibilidad formal en su estilo), “Lejos de casa” ve a Nacho Tusquets inventándose en paralelo a la gestión de la presentación artística en sociedad de su nuevo trabajo.

“Esto de pintar no es más que un barco en el que todo es posible”, cuenta Nacho. “Un viaje por mares que siento que me han arrebatado y que, por ello, tengo responsabilidad de volver a hallar, para hacerlos, al menos, visibles al nombrarlos con los colores que me dan mis manos”.

Sin pudor ni pretensión que responda a razones, “Lejos de casa” es el navío que transporta el revuelto de instintos de un pintor que no teme a los principios ni a los finales porque, simplemente, no los considera. Lo esencial reside, para Nacho Tusquets, en la distancia imprecisa entre ambos.



Todas las fotografías tomadas el 13 de octubre de 2016 en algún lugar de Sarrià de cuyo nombre no quiero acordarme, Barcelona, España. Especial agradecimiento a Arte Aurora Galería y a Uxval Gochez.