30/8/16

I no be gentleman at all

Diseñado por ICARO LAVIA.



Un señor claramente ebrio y, por tanto, claramente alemán me dijo en el Fischmarkt de Hamburgo a eso de las 7 am que me había visto en el congreso por Nigeria; fui llamada Gadafi dos veces yendo vestida de esta guisa por el Primavera Sound, y puedo prometer que nunca antes me había sentado tan bien el ser comparada con uno de los sádicos totalitarios ególatras hijos de puta más grandes y glamurosos que ha parido el siglo XX. No fueron los únicos cumplidos (ni tampoco las únicas pseudogracias) que recibí aquellas noches/mañanas, aunque sólo ese par logró acelerar mi pulso, pellizcar mi corazón, elevar mi espíritu y motivar un amago de lagrimita. Lo cierto es que cuando diseñé, reuní y alineé correctamente (with a little help from my madre) todas las piezas para este ensemble, el cerebro estaba apuntando no en dirección Gadafi, sino Mobutu Sese Seko, quien fuera presidente entre 1965 y 1997 de una República Democrática del Congo a la que él, más chulo que un ocho, una mañana soleada decidió bautizar con el nombre de Zaire porque sí, coño, porque le salió de los zaires. Con un talante hasta la fecha imbatido por cualquier otro tirano del continente, vivía, atuendísticamente hablando, en una indeterminada y celeste región entre lo que Fela Kuti distinguió como vestir a lo gentleman y Africaman Original. Perfecto ejemplo de ello era un sombrero muy personal con el que aparecía en la mayoría de actos diplomáticos, en forma de gorro cuartelero, de los que podrían haber lucido tiempo atrás una tropa de colonos belgas, y en piel de leopardo para incidir en la legimitización del poder asociada en su tierra a dicho animal. 

Aun así, reto a que se trate de desmerecer mi obra; desde la perspectiva ética de alguien que gustosamente entrega horas de sus cortos días a la noble causa de hacer del vestirse un artificio andante, los esfuerzos no habían resultado en vano; tanto Mobutu como Gadafi fueron africanos, dictadores y monstruos disfrazados con pieles de hombre, tumores virulentos y purulentos de la humanidad cuyo sentido del estilo, con plena independencia de su total y flagrante desnaturalización, era particular, transgresor, majestuoso y, en su insignificancia, entregaba amorosamente "algo" por todo lo que arrebataban sin compasión. 

Significa esto, pues, que el mensaje original (pese a ciertas interferencias) había trascendido una vez más. Fue otro triunfo del lenguaje universal de la moda sobre la verborrea humana, del arte sobre la vida y, por consiguiente, de Dios, a quien, en última instancia, alude y pertenece.

Dejad que vuestro estilo hable por vosotros y que haya paz entre la peña de buena voluntad.

El presidente Mobutu Sese Seko en Kinsasa, Zaire (actual República Democrática del Congo), año 1967. Fotografía de Eliot Elisofon. Via
SIRIS Archieve

En Kinsasa un mes antes de ser derrocado en 1997. Fotografía de Jean-Marc Bouju. Via The Guardian

Via Flickr

Via CNN

Patrice Lumumba, primer congoleño en ocupar el cargo de Primer Ministro democráticamente en la recién independizada República 
Democrática del Congo. Tres meses después de haber sido erigido, fue asesinado por una combinación de intereses de la Estados Unidos, su 
antigua colonizadora Bélgica y la opossición. Via Encyclopedia Britannica

Image and video hosting by TinyPic