2/4/15

Who killed the Kennedys?









Vintage Ascot cap, vintage coord, Mango jumper, H&M clutch, H&M tights, Andy Warhol by Pepe Jeans scarf, Mango heels

Durante estas últimas semanas han pasado cosas en el mundo, cosas importantes. Acontecimientos que, con total probabilidad, restarán incrustados en la memoria colectiva del año 2015 de nuestro Señor y pasarán a la historia de la cultura popular sin, ni por asomo, haber desplegado la atención mediática vigente que seguramente merecían.

Así pues, no puedo dejar correr una línea más de este post sin compartir con el resto de mis congéneres informacionalmente rezagados de Internetlandia que Nick Cave ha escrito un libro sobre bolsas de vomitar de aviones. Sí, amigos y amigas, yo tampoco me lo explico; hace 200.000 años del Homo sapiens, un siglo de la aviación comercial y hemos tenido que esperar hasta ahora para que se publique un libro con notas manuscritas sobre bolsitas de papel para echar la pota en lo que dura un vuelo Portland - Dallas con escala en Denver. Gracias, Nick, con esto y lo de salir en Harry Potter 7, sólo te separa de la nominación al Nobel de la Paz una bajada del 50% en el precio de las entradas de tus conciertos.

Kim Kardashian se ha teñido de rubia y se ha vuelto a teñir de morena en menos de 21 días, y ha descubierto, no sin gran conmoción, que es prima decimotercera del primer ministro británico David Cameron. Hay personas que, en su día a día, nadan contracorriente dentro de una espiral enviciada de estrés y sobresaltos profesionales, y luego ya en el infierno de los horarios militares y la incerteza vive Kim Kardashian. Para colmo de males, Tyler, the Creator y un hombre mayor caucásico a quien debemos la existencia de Los SopranoMujeres Desesperadas y Perdidos quieren montarle una plataforma virtual autogestionable para poder colgar selfies a todas horas sin la supervisión dictatorial del señor que censura fotos en Instagram. Durante una conferencia de presentación de la plataforma en cuestión, celebrada el mes pasado en San Francisco, la alma máter de Odd Future aprovechó también para alzar la voz en representación de todos los humildes internautas planetarios que ODIAN. MUCHO. MUCHÍSIMO. la publicidad en YouTube, convirtiéndose así en adalid circunstancial de los auténticos problemas que afectan a mi generación. ¿Por qué tenemos que chuparnos 15 segundos de Lady Gaga bailando el moonwalk sobre un puto acantilado antes del vídeo de El Risitas hablando del nuevo Macbook? ¿POR QUÉ? Hermanos y hermanas, levantaos y luchad por el derecho a desperdiciar vuestra juventud en YouTube con las paridas que VOSOTROS hayáis elegido.

Como veis, muchas cosas han sucedido estas últimas semanas, cosas importantes que, algún día, aparecerán en los libros de historia. "Y así es como Kim Kardashian ganó las primarias al Congreso de los Estados Unidos y el país logró monopolizar el mercado de fajas reductoras", les contaréis a vuestros hijos.

El fascinante y frívolo mundo de la moda, por su parte, también se está tambaleando, como el resto del universo. La respetadísima analista y forecaster de tendencias Li Edelkoort va diciendo por ahí que la moda está muerta, como el punk. Si bien semejante afirmación es definitivamente lamentable, no es, ni de lejos, sorprendente; ¿cómo se supone que iba la moda, la forma de arte más impura y dependiente de la mercantilización, a escapar de las garras de su propio salvajismo? Frida Giannini abandona Gucci para venderse confesionalmente, Marc by Marc Jacobs se fusiona (tras 14 años en los altares del prêt-à-porter) con su línea principal, el fusilamiento insultantemente literal de la estética años setenta en las calles... Son sólo tres síntomas de una crisis espiritual y creativa más que flagrante en el corazón de la industria. 

Y ajenamente a todo esto, en un paraíso de idoneidad lleno de cremalleras, tartán, tam o' shanters y vinilos, todo sigue igual que siempre. Un hombrecillo llamado a sí mismo Nardwuar the Human Serviette y nacido en Vancouver, British Columbia, Canada continua siendo el mejor entrevistador que jamás haya pisado el planeta Tierra, sin precedentes, competencia ni perspectivas de dignos sucesores. Viste siempre de una guisa casi igual de chirriante que él mismo, con ánimos tan cómicamente forzados de soldar su empedernido espíritu punk con un amor tardío por el hip hop que, al final del día, no puede resultar menos que entrañable. Es, en toda la literalidad de la expresión, una enciclopedia musical andante; su nivel de conocimiento, no sólo acerca del trabajo de los entrevistados, sino del de aquellos en los que se inspiran o sepultan su arte, podría calificarse de enfermizo; Nardwuar es capaz de citar todas sus letras y de descubrir el origen oculto de cada título; Nardwuar sabe con quién empezaron a rapear, sabe con qué disco estaban obsesionados en octubre de sus 19 primaveras y sabe si sus tíos eran baterías de jazz de estudio o si se hablaban de tú a tú con el Rat Pack. Tres frases se repiten sin excepción en todos y cada uno de los encuentros con el inimitable Nardwuar the Human Serviette: 1) "Tío, me caes bien." 2) "Tío, ésta es la mejor entrevista que me han hecho en la vida." 3) "Tío, ¿¡cómo coño sabes eso?!" Tíos, si queréis juzgar la calidad artística de un músico sin tener que escucharlo antes (por muy innecesario y cínico que esto pueda parecer), observad cómo responde y torea al viejo Nardwuar; la experiencia me dice que, si os gusta lo que veis y oís, con toda probabilidad os fascinará aún más su música. Así se enganchó una servidora a personajes de la talla Tyler, the Creator, Kendrick Lamar, Mac DeMarco, Danny Brown, Big K.R.I.T, Cassey Veggies, A$AP Rocky o ?uestlove (los 46 minutos de entrevista más acongojantemente buenos que dan tumbos por YouTube, si me preguntáis). Como contrapartida, también os ayudará a confirmar que Blur y Sonic Youth son un meh de grupo y peores personas, que Nas está gagá, que podéis vivir ignorando a Kid Cudi o que, de lo contrario, habíais juzgado mal a The Black Keys, el Wu-Tang Clan, Yelawolf o Snoop Dogg. 

Nardwuar es más enorme que la vida y único por mértios propios; ha entrevistado a cualquiera que sea o esté a punto de ser algo en el mundo de la música. Y en caso de que esto no os parezca lo suficientemente impresionante, le preguntó a Mikhail Gorbachiev qué líder mundial tenía los pantalones más grandes. Cancelad todos los planes que tengáis para el resto de Semana Santa y meteos en su canal de YouTube; nunca habréis escuchado nada comparable.

A estas alturas debe parecer imposible, pero todo este tren de pensamiento herrante me condujo, finalmente, a la configuración del outfit de hoy, uno de los más perfectos y descriptivos que he logrado hasta la fecha. Se trata, por supuesto, de un homenaje extrapolado a Nardwuar the Human Serviette y la autenticidad y perennidad de su figura (desprovisto del componente tartán, sí, cosa que debilita en gran medida la asociación directa, pero los cuadros escoceses me recuerdan demasiado a tener 13 años, llevar aparato dental y no saber qué hacer con el flequillo, así que lo descarto directamente). Es excéntrico, desconcertante e irreverente; lo llevas puesto y notas que la gente no está completamente segura de si le estás vacilando o tienes algún tipo de trastorno psiquiátrico infantiloide (una ballenita dorada en cada solapa de la chaqueta = mejor idea de mi vida = Error 404. Normality not found). El traje tiene ese rollo cutre pero tremendamente divertido tan propio de los maravillosos años 1970, acentuado por los imperdibles, visibles y dorados, que intentan suplir el hecho de que no sé hacer dobladillos de pantalones y no me importa que todo el mundo se entere. Nardwuar siempre intenta buscar algún tipo de conexión, por muy rocambolesca que sea, entre la personalidad a la que entrevista y su amada ciudad natal, Vancouver, así que yo, que no soy nada patriota, hice lo propio entre mi armario y el mismo Nardwuar; descubrí por mucha casuaidad que, durante sus años como estudiante universitario, investigó incansablemente acerca del asesinato de John F. Kennedy y escribió infinidad de artículos sobre el tema. Por confluencias místicas del destino, puedo enorgullecerme de tener entre mis posesiones más preciadas este pañuelo de Andy Warhol para Pepe Jeans con la cara de Jackie Kennedy Onassis metida en burbujitas de colores. ¡He ahí la conexión nardwuardiana!

Thank you so much, keep on rocking in the free world and doot doola doot doo... ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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