19/9/14

Oriental space cowboys and other fringed stories


Lee Jean Youn thank you very much from the bottom of my heart for existing, New York Fashion Week, London Fashion Week, Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, oriental, Asia, China, Japan, baroque minimalism, androgynous, geometry, rigidity, anti-form fitting, anti-curves, anti-human body, 1990s, sporty, fringes everywhere, rhinestones, all white, visors, platforms, silver, classic western meets Miyazaki meets 2001: A Space Odyssey, oriental vs occidental vs space” 













H&M visor, Lee Jean Youn by Mango long shirt, H&M bracelet, Zara suitcase, Mango pants, Zara platform
sandals
He seguido las semanas de la moda varias que se han estado celebrando casi solapadamente en Nueva York, Londres y Madrid estos últimos días. En general, estoy bastante impresionada, que no sorprendida, y eso es algo bueno y malo a la vez, porque me gusta que me satisfagan, pero todavía más que me desafíen, que me cuenten algo que no sepa.

Londres ha arrasado tanto en pasarela como en calle este otoño, se ha creado un contraste muy divertido entre la desidia fingida del street style y la pretenciosidad y antinaturalidad de los desfiles. De Nueva York me está empezando a cansar que graben más al famoseo de las primeras filas que el trabajo de los diseñadores. Me importa más o menos nada lo que opinen Anna Kendrick y Joe Jonas de cualquier tema que tenga que ver con moda, ¿tan difícil es de entender? Esto se perdonó un poco gracias el look Clint Eastwood chic de Olivia Palermo. Aunque como siempre, NY tiene algún efecto de luces y fuegos artificiales bajo la manga para dar el cante, y ésta vez se lo ha sacado Ralph Lauren con el show de Polo for Women sobre las aguas de Central Park y en 4D. Sí, un pasote, tecnología punta, pero vaya, nada que no vean en Las Vegas día sí día día no. Y de Madrid… Pues Etxeberria, Etxeberria y Etxeberria, tanto Etxeberria que hasta le perdonaría esa obsesión enfermiza que tiene por matar animales para hacer ropa.

Así, grosso modo, en estas fashion weeks se ha visto geometría, rigidez, simetrías incómodas, resoluciones antiorgánicas (algunas de ellas incluso a base de piezas bastante orgánicas), minimalismo barroco, androginia, desdeño prácticamente total por el cuerpo humano, años 1990 para rato (aunque disfrazados de 1960s y 1970s), deportividad para rato, muchas trenzas, muchísimos flecos, algunas plumas, diamantes falsos y, ATENCIÓN, (ta-ta-ta-chán) FLEQUILLOS CORTINA. ¡Alguno con clip y todo! ¡No podía creer lo que veían mis ojos! Cuando pensaba que ya me había librado del instituto… Y esto, inevitablemente, me conduce a preguntarme si, con la misma inercia que nos arrastró des del revival ochentero de 2009-2010 al frenesí años noventa de estos años 2013-2014 de nuestro Señor… ¡¿VAN A VOLVER LOS 2000?! Leandra Medine dice que no, pero yo empiezo a temerme lo peor…

En resumen, toda esta amalgama de trends que acabo de desgranar se traduce en una cosa; queremos, estamos desesperados por ser orientales. No sé si porque son unos monstruitos de la haute couture, por el miedito que nos comienza a dar su expansionismo económico o es cosa del carácter pendular de la inspiración artística, que va a volver el japonismo como cuando Toulouse-Lautrec y esa gente, pero cogiendo todos estos tics tendenciales se obtiene una bruma oriental que lo cubre todo. Personalmente, no quiero que me pillen desprevenida cuando los asiáticos invadan el planeta Tierra, o sea que me he puesto algo para pasar desapercibida en caso de que a algún chino se le ocurra rodar El planeta de los occidentales, que supongo que se ha entendido, pero sería algo así como un remake de El planeta de los simios en el que los monos son chinos, los esclavos somos el resto y Tim Burton es Charlton Heston. Una suerte de western japonés medio futurista, con prendas de corte kimono, plataformas planas y diamantes falsos por un lado y flecos, maletines de ejecutivo y viseras por el otro, todo ello rematado con un toque espacial.

La camisa, vestido, escultura de tela o lo que sea procede de una colección de edición limitada del diseñador Lee Jean Youn (UN. AUTÉNTICO. MONSTRUO.) para Mango de 2010. Comprensiblemente, tuvo cero éxito de público, pero para mi más sincero deleite me fascinó que alguien se atreviera a poner un tipo de prenda tan atrevida y anti-calle al alcance de los de la casta low cost. Muchísimas gracias, señor Lee Jean Youn, su prenda tiene un tratamiento de obra de arte como ninguna otra en mi armario. Le estaré eternamente agradecida.

Y con esto y un bizcocho creo que voy a llevar las sandalias al trastero hasta el verano que viene. Recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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