22/8/14

When the going gets Gonzo...


"When the going gets weird, the weird turn pro." 

                                                                         Hunter S. Thompson 















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Pienso en Hunter S. Thompson y no sé ni por dónde empezar a escribir. El tipo era un revólver cárnicao y óseo, disparando lapidarias sin parar. Todo en él era épica post-moderna, y en esa inherente cualidad generacional no se libraba de arrastrar el cinismo y la crudeza características de su época, aunque preservaba un idealismo infatigable, a menudo disfrazado de hilaridad, que lo convirtió según alguno de sus amiguetes (Tom Wolfe) en el mejor escritor cómico de la pasada centuria. Alguna vez me he preguntado si sería capaz de sobrevivir comunicándome única y exclusivamente con frases suyas. Estoy prácticamente convencida de que así sería. No puedo asegurar que me fuera a entender cualquiera, aunque para el caso, poco importaría; no sintonizar con Hunter S. Thompson equivale a decir que no te gustan los Beatles o la pizza. A parte de que no se lo cree nadie, sólo refleja una falta de comprensión total hacia la base más básica de la cultura popular del siglo XX, de cuyo legado nadie que esté vivo en este asqueroso año de nuestro Señor de 2014 puede desvincularse. Así pues, ¿a quién le importa no ser entendido?

A Hunter desde luego que no, en absoluto. Ahí residía gran parte de su encanto. Nunca buscó conexiones explícitas con el mundo y, sin embargo, pocas personalidades consiguen despertar empatías tan particulares en aquellos que las admiran. Igual el poder del marginado (el freak power) tiene algo que ver, como él decía, que de tan raro para vivir no podía sino hacer gravitar a su alrededor todo aquello demasiado escaso para morir. Así debió ser como casi consigue hacerse sheriff de un pueblito de Colorado y convertir las drogas ilegales en bienes universales y gratuitos; a base de polarizar a todos los chalados que malviven debajo de las piedras de la sociedad. Cuando el mayor grado de complicidad que un ser humano es capaz de descubrir en otro consiste en compadecerlo porque, al igual que a él mismo, nadie lo va a entender nunca, se aferra a ese momento. Puede parecer conformismo, pero en realidad no existe nivel de afinidad más puro. 

Por culpa de Johnny Depp y de la adoración enfermiza que profesa hacia su paisano, que canaliza haciendo adaptaciones cinematográficas de sus novelas y documentales (Fear and Loathing in Las Vegas (1998), The Rum Diary (2011), Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson (2008), el gran público ha percibido a Hunter S. Thompson como un drogata sin escrúpulos histriónico y hortera que deja a Charlie Sheen a la altura del betún. Y es una apreciación definitivamente correcta. Pero antes que todo eso, el autodenomiando doctor en periodismo Thompson fue el gran moralista inmoral de América, el guía espiritual de toda una generación de inadaptados y náufragos urbanos. Gracias a Dios (y digo esto como una expresión), sus aspiraciones de fotógrafo periodístico se vieron pronto frustradas, y no tuvo más remedio que deleitarnos con la imaginación más poderosa, evocadora y explosiva que pueda sacarse de una máquina de escribir. Llamarlo visionario es como decir que Bob Dylan es un buen escritor de canciones; prácticamente un insulto. Y era tan sensible como arrollador; quiso absorber toda la fealdad del mundo a su alrededor para que nadie más tuviera que padecerla, hasta que un día fue demasiado, supongo. Me alegro pensando que, con todo, seguía sintiéndose libre; un día le dijo a su amigo y genial ilustrador Ralph Steadman que se sentiría atrapado si no supiera que podía suicidarse en cualquier momento. Hunter S. Thompson hacía lo que quería con la vida, su mayor desafío; o se ganaba o se acababa el juego, no había posturas moderadas para el padre del Gonzo.

Podría pasarme los días haciéndole la ola a Hunter S. Thompson sin comer ni dormir ni cansarme ni nada, pero entonces me he puesto a leer Fear and Loathing in Las Vegas (1971), he vuelto para releer lo que había escrito y me han entrado ganas de hacer esto con mi ordenador, dejar de escribir para siempre y sentarme en un rincón de mi cuarto a llorar. Hasta la fecha, es posible que lo más Gonzo que haya hecho a lo largo de mi corta existencia sea comprarme el bolso satchel rosa fosforito que llevo en las fotos en un a juguetería y ponerme las sandalias hawaianas sabiendo que podría torcerme un tobillo al más mínimo desliz. Perdóname, Hunter, porque he pecado de poco pecar.

Así que hoy voy a pedir a vuestros estilos que se callen y dejen hablar a lo más grande que ha nacido en Louisville, Kentucky.

"¡¿Qué son estos malditos animales?!" Via reactiongifs.com
"¡Malditos bichos! ¡Volad!" Via tumblr
"¡No podemos parar aquí! ¡Hay murciélagos!" Via rebloggy
"Somos tus amigos." Via tumblr
"Adelante." Via inkandangst.com
"¿Haría esa macabra asociación de ideas cuando mi abogado gritase que los murciélagos nos atacaban?" Via rakuten
"Si era así, habría que cortarle la cabeza y enterrarle por ahí." Via bookish.com
"¿Estaba hablando? ¿Me habrán oído?" Via tumblr
"Extraños recuerdos de una noche en Las Vegas. ¿Han pasado 5 años? ¿6? Parece toda una vida, el punto culminante que nunca vuelve. San Francisco, a mediados de los 1960s, era un lugar del que valía la pena formar parte. Pero ninguna explicación, ni juego de palabras, música o recuerdos alteran esa sensación de saber que estabas vivo, en ese rincón del tiempo y del mundo. [···] Aquello significaba locura en cualquier dirección y a todas horas. Allí todo era posible. [···] Era una fantástica sensación de que todo lo que hacíamos estaba bien, de que ganábamos… Y ese era el asidero, esa inevitable sensación de victoria sobre las fuerzas del mal. No en un aspecto militar; no lo necesitábamos. Nuestra energía prevalecería. [···] Teníamos el ímpetu; cabalgábamos sobre la cresta de una alta y hermosa ola... Así que ahora, 5 años después, podía subir a una colina de Las Vegas, mirar al oeste, y con los ojos adecuados, podía ver la marca más alta del agua, aquel sitio donde la ola rompía por fin y volvía atrás."
"Ahora la vida se reduce a la supervivencia. No queda nada de la energía de los 1960s. Ese fue el error fatal de Tim Leary; vendió la idea de la expansión de la conciencia sin pensar en la sombría realidad que le esperaba a toda la gente que le tomara en serio. Esos pobres llenos de ácido que creían que podían comprar paz y entendimiento a 3 pavos la dosis. Pero sus pérdidas y errores son también los nuestros. Leary derrocó la ilusión en una forma de vida que él ayudó a crear... Dejó una generación de buscadores de la verdad, que nunca entendieron la falacia mística de la cultura del ácido: la suposición de que alguien, o al menos una fuerza, mantenía la luz al final del túnel." 
 Fear and Loathing in Las Vegas: A Savage Journey to the Heart of the American Dream (1971)
En la cresta de una alta y hermosa ola. Via hypecasted.com
La dieta Thompson. Via hypecasted.com

Jugando al golf en Aspen, Colorado, 1974. Fotografía de Jodi Cobb/ National Geographic/ Getty Images. Via snapme.ca

“La gente que dice saber de liebres te dirá que están motivadas principalmente por el miedo, la estupidez y la locura. Pero yo he pasado suficiente tiempo entre liebres para saber que la mayoría de ellas llevan una vida bastante aburrida; están aburridas con sus rutinas diarias: comer, follar, dormir, saltar de un arbusto a otro... No es de extrañar que algunas crucen la línea en busca de emociones fuertes de vez en cuando; tiene que haber una poderosa descarga de adrenalina en cruzar a cuclillas al otro lado de una carretera, a la espera del siguiente par de luces de posición, para saltar de entre los arbustos, en una fracción de segundo, y conseguir llegar al otro lado a sólo unas pulgadas de distancia de las ruedas delanteras de un coche conducido a toda velocidad.”
 Fear and Loathing on the Campaign Trail '72 (1973)

Hunter S. Thompson para Playboy en Cozumel, isla caribeña de la costa de Yucatán, México, 1974. Fotografía de Al Satterwhite. 
Fotografía de Al Satterwhite. Via lostateminor.com

"La importancia de quererse a sí mismo es una noción que cayó pesadamente en desgracia durante el frenesí anti-ego de la era del ácido, pero nadie imaginó entonces que el experimento podría combatir una resaca como la que se avecinaba: toda una subcultura de analfabetos miedosos sin fe en absolutamente nada." 

"Sin embargo, sentía como si ya le conociera lo suficiente como para no tener que hablar demasiado. Desde el principio había sentido una conexión con Yeoman, una especie de tenue acuerdo según el cual hablar por hablar no tenía cabida en esta liga y que un hombre que sabía lo que buscaba tenía poco tiempo para ir a encontrarlo, mucho menos para sentarse y explicarlo."
 Fear and Loathing on the Campaign Trail '72 (1973)

Pidiendo "provisiones" al servicio de habitaciones cuando debía estar cubriendo el Rumble in the Jungle... Via quandbienmeme.com

"Como la mayoría, yo era un buscador, un inquieto, un insatisfecho, y en ocasiones un estúpido camorrista. Nunca estuve inactivo el tiempo suficiente como para empezar a pensar mucho, pero sentí de alguna manera que algunos de nosotros estábamos progresando de verdad, que habíamos tomado un camino honesto, y que lo mejor de nosotros llegaría a la cima inevitablemente. Al mismo tiempo, compartía la oscura sospecha de que la vida que llevábamos era una causa perdida, que todos éramos actores, engañándonos a nosotros mismos a lo largo de una odisea sin sentido. Era la tensión entre esos dos polos, un idealismo inquieto por un lado y una sensación de fatalidad inminente por el otro, lo que me mantenía en marcha.”
"Feliz, murmuré, tratando de precisar el término. Pero es una de esas palabras, como Amor, que nunca he entendido del todo. La mayoría de personas que lidian con las palabras no les tienen mucha fe, y yo no soy la excepción, especialmente para las grandes, como Feliz y Amor y Honesto y Fuerte. Son demasiado evasivas y excesivamente relativistas si se comparan con otras palabrejas malignas y afiladas como Capullo y Rastrero y Falso. Me siento muy cómodo con estas, porque son esmirriadas y fáciles de precisar, pero las grandes son difíciles y se necesita ya sea un sacerdote o un cretino para usarlas con confianza."
 The Rum Diary (1998)
‘Murica. Ojito con la cortina. Via theonion.com

"Nunca le he visto la gracia a enzarzarse con gente estúpida o con fanáticos de Jesús, siempre y cuando no me molesten. En un mundo tan extraño y cruel como este que hemos hecho para nosotros, imagino que cualquiera que pueda encontrar la paz y la felicidad personal sin estafar a alguien merece que lo dejen tranquilo. No van a heredar la Tierra, pero en realidad, yo tampoco... Y he aprendido a vivir, por así decirlo, con la idea de que nunca voy a encontrar la paz y la felicidad. Pero siempre que sé que hay alguna posibilidad de hincarle el diente a una de las dos cosas de vez en cuando, hago lo que puedo por estar ahí."
 Gonzo Papers, Vol. 1: The Great Shark Hunt: Strange Tales from a Strange Time (1979)

'Murica Vol. 2. Fotografía: Louie Psihoyos/ Corbis. Via thedailybeast.com


"El límite... No hay forma honesta de explicarlo porque las únicas personas que realmente saben dónde está son las que lo han cruzado. Los otros, los vivos, son los que empujaron su campo de control tanto como creyeron que podrían manejarlo, y luego se echaron atrás, o ralentizaron, o hicieron lo que tuvieran que hacer cuando llegó el momento de elegir entre ahora y después. Pero el límite está todavía ahí fuera."
 Hell's Angels: The Strange and Terrible Saga of the Outlaw Motorcycle Gangs (1967)

Para darle emoción, Hunter afeitó la calavera de Johnny Depp sin espejo y con una luz de minero como única fuente lumínica. 
Qué cachondo, ¿eh? Via huffingtonpost.com
Aperitivo a base de drogas legales. Thompson y Depp, marzo de 1999. Via tumblr

“Me pides consejo: ah, ¡qué cosa tan humana y peligrosa! Porque dar consejo a un hombre que te pregunta qué hacer con su vida implica algo muy cercano a la egolatría. Presumir de poder indicar a alguien la meta correcta y definitiva, señalar con un dedo tembloroso en la dirección adecuada es una destreza que sólo un ignorante se atrevería a atribuirse a sí mismo. [···]

De hecho, la cuestión es: flotar con la marea o nadar hacia un punto. Es una elección que todos debemos hacer consciente o inconscientemente en algún momento de nuestras vidas. ¡Qué poca gente entiende esto! Piensa en cualquier decisión que hayas tomado relacionada con tu futuro: puedo estar equivocado, pero no veo cómo pudo haber sido otra cosa que no fuera una elección, de alguna forma indirecta, entre las dos cosas que he mencionado: flotar o nadar. [···] 
Poner nuestra fe en objetivos tangibles parece ser, en el mejor de los casos, imprudente. Así, no nos esforzamos para ser bomberos, no nos esforzamos para ser banqueros, ni  policías, ni médicos. NOS ESFORZAMOS PARA SER NOSOTROS MISMOS. 
Pero no me malinterpretes. No quiero decir que no podamos ser bomberos, banqueros o médicos, sino que tenemos que hacer que el objetivo se ajuste a la persona, en lugar de hacer que el individuo se ajuste a la meta. En cada hombre, su herencia y entorno se han combinado para producir una criatura con ciertas habilidades y deseos, incluyendo una necesidad profundamente arraigada de funcionar de tal manera que su vida TENGA SENTIDO. Un hombre tiene que SER algo; tiene que importar. 
Desde mi punto de vista, la fórmula funciona de la siguiente manera: un hombre debe elegir un camino que permita a sus HABILIDADES funcionar con la máxima eficiencia hacia la gratificación de sus DESEOS. Al hacer esto, está satisfaciendo una necesidad (dándose identidad mediante la función en un patrón preestablecido hacia un objetivo concreto), evita frustrar su potencial (eligiendo un camino que no pone límites a su autodesarrollo), y se ahorra el horror de contemplar cómo su meta se marchita o pierde el encanto a medida que se acerca a ella (en lugar de doblegarse para complacer la demanda de lo que busca, ha sometido a su objetivo para que cumpla con sus propias habilidades y deseos).


En resumen, no ha dedicado su vida a la consecución de un objetivo predefinido, sino que ha elegido una forma de vida que SABE que va a disfrutar. El objetivo es absolutamente secundario: es el funcionamiento hacia la meta lo que es importante. Y se hace casi ridículo tener que decir que un hombre DEBE funcionar con un modelo de su elección, ya que dejar que otro hombre defina sus propias metas es renunciar a uno de los aspectos más significativos de la vida: el acto definitivo de voluntad que hace de un hombre un individuo.”
 Carta a un amigo fechada a 22 de abril de 1958 en New York (Via yourfriendshouse.com)
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