26/7/14

Where the sun never sets

Inspiration:

"26th July, it's Mick Jagger's birthday aka best day ever, happy birthday Mick, 71 and counting, the Rolling Stones, early 1970s, 1973, the Rolling Stones Pacific Tour 1973, Winter Tour 1973, Australia, the British Empire, colonist, Wild Colonial Boy, Rajasthan, India, Indian folk music, SuperHeavy, indian patterns, paisley, boater, straw hats, John Lennon sunnies, hoops, matching bracelets,  golden, lace gloves, white skin, ladies avoid the sun, bell-bottoms, super high waist, oh-so-funky, oh-so-seventies, platform sandals, in danger of breaking an ankle, summer, Bianca Jagger's good influence, sissy clothes, british flare, school uniform, Princeton's old ways"












Market hat, vintage sunglasses, market hoops, Blanco gloves, Mango bracelets, H&M shirt, 
bell-bottoms made by ma, Zara sandals

Es cuando te alegras más del cumpleaños de tu ídolo que del de tu periquito que te das cuenta de que has llevado tus aficiones un poco demasiado lejos. Automáticamente después, piensas, “oye, tampoco hago daño a nadie si quiero prepararle un pastel de cumpleaños (devil’s food cake, su favorito) a Mick Jagger y cantarle el cumpleaños feliz y ofrecer un sacrificio de sangre en su honor (bueno, con lo último igual sí, pero tampoco lo iba a hacer porque soy muy aprensiva)". Finalmente, acabas decantándote por un mensaje de felicitación mucho más convencional y que manche menos, como por ejemplo una entrada en tu blog de moda y variedades. Porque, se sincera contigo misma; si no sabes ni freirte un huevo, no hablemos de preparar una tarta con tres pisos y cobertura de chocolate, y la única ofrenda sanguínea que has hecho en tu vida es salir al jardín sin ponerte repelente antimosquitos. Tú mejor a lo tuyo.

Y a lo mío que voy. La fuente de inspiración principal para este post vino de una sesión fotográfica que le hizo Anwar Hussein a Mick Jagger en una casa solariega de Viena, un otoño de 1973, y que siempre me ha parecido particularmente interesante. Por lo visto, desde que empezó a usar el uniforme chaqueta de smoking kitsch + pitillos + bambas Nike con plataforma hace ya más de una década, nadie se acuerda de que Mick Jagger fue un día un ecléctico icono de estilo (probablemente no tan contundente ni reconocible como su camarada Keith Richards, pero definitivamente mucho más atrevido).

Ninguna de las fotografías a continuación me pertenece. / I do not claim to own any of the pictures below.







(Esta fotografía y las 6 anteriores) Mick Jagger en Viena, Austria, octubre de
1973. Fotografías de Anwar Hussein/ Hulton Archive/ Getty Images.
Con los Rolling Stones de gira por el mundo (presentando su doble álbum y obra maestra del rock & roll Exile on Main St.), 30 primaveras y recién casado con una licenciada en Ciencias Políticas nicaragüense que parece su hermana gemela, Jagger estaba en 1973 en la cumbre de su vida profesional y personal. Y esto no podía más que reflejarse en sus retratos de la época. El fotógrafo dijo de él que posaba como una modelo. Nada sorprendente, en realidad; la inocencia de su pubertad blusera y de su primera juventud hippie se habían esfumado ya hacía tiempo. Sin darse cuenta, estaba asistiendo al nacimiento del Mick Jagger Súper Estrella del Rock, el Dios pagano con leotardos y purpurina en los párpados que se sube a los escenarios y mangonea a las masas como un domador de leones celestial. Y cuando no se dedicaba a incendiar estadios enfundado en un pijama de pedrería diseñado por Ossie Clark, seguía exudando esa autoconfianza que confiere el hecho de saberse el rey de todos los cotarros, aunque de una forma muy distinta. Con una elegancia destartalada, una delicadeza un poco raruna y amanerada, tan relajada que incluso intimida, radicalmente británica y mestiza a la vez por culpa tanto de sus costumbrismos de niño inglés de clase media como de su posterior modus vivendi de rockero nómada, encarnaba el típico tipo con el súperpoder para salir a la calle con un look compuesto exclusivamente por básicos y seguir derrochando actitud. Jagger no es ningún Elton John; necesita poca parafernalia para causar efecto, sólo desplegar (y muy bien) sus múltiples personalidades, jugar a algo entre lo burgués y lo exótico, como un vecino que riega las flores cada mañana y se va de vacaciones a cazar panteras; lo suficientemente misterioso para intrigar pero no tan excéntrico como para parecer completamente inalcanzable (esto es, no ser como Keith).

Mick Jagger en el aeropuerto de Heathrow, Londres, Reino Unido, septiembre de 1970.
Fotógrafo desconocido.
Mick Jagger, su boater y Charlie Watts durante una conferencia de prensa antes de un 
concierto en el Palais des Sports, París, Francia, Septiembre de 1970.
Mick Taylor, Mick Jagger y Charlie Watts, París, Francia, Septiembre de 1970. (Esta y la anterior) Fotografía de Jean 
Louis Atlan/ Sygma/ Corbis.
Amante confeso de los sombreros (no por nada acuñó una de mis citas favoritas sobre sombreros de todos los tiempos, "Nunca se está solo cuando se lleva sombrero", aunque en un contexto nada memorable...), le queda bien cualquier cosa que se ponga en la cabeza; paperboys, jipijapas o boaters como el que llevo para las fotos de hoy, que me parece que establece un contraste curioso entre su célebre personalidad libertina y los orígenes institucionalistas de este simpático gorro (forma parte del uniforme de muchas bandas universitarias como la de Princeton, por ejemplo).

Aunque no haya manifestado nunca una predilección especial por los patrones ni la ropa étnica, Mick siempre ha atesorado un vínculo especial con India y su despampanante riqueza sonora (es por esto que ejerce de patrón de un festival de música folk en Rajastán desde hace años y ha experimentado con la música del país tanto junto a los Stones como con SuperHeavy). Es ahí donde entran esos maravilloso pantalones de campana con un estampado de cachemira free style, que bien podrían ser algo así como un símbolo de la transición entre Woodstock y Studio 54. Los brazaletes dorados son un poco de bicho hindú con ocho brazos, que es algo que se adecua bastante bien a la temática de hoy. 

La gente suele sorprenderse o poner cara de incredulidad cuando les aseguro que Mick Jagger es una personalidad discretamente compleja y completa, con una sed de conocimiento insaciable (y no lo digo yo, lo dice Scorsese). Es por eso que, a veces, me gusta compararlo con el Imperio Británico, porque es como si el Sol nunca se pusiera en él. Allí donde acaba un Mick, empieza otro, y nunca sabes cuál será su próxima conquista o si algún día cesará. Impregna todo lo que lo rodea con su arrolladora britishness mientras, al mismo tiempo, absorbe la esencia y el valor de lo que le es ajeno, dando lugar así a una personalidad cultural que es tan ensimismada y singular como abierta y conciliadora. Y con esto lo que quería decir en realidad es que he combinado los brazaletes con los guantes de encaje de terrateniente blanca y rica para simbolizar el colonialismo británico. 

Aunque creo que todo no debe achacarse sólo a un delirio de grandeza imperial con retraso; Bianca Jagger, la que fue la primera mujer de Mick entre 1971 y 1978, también contribuyó a perfilar el estilo más refinado y jet-setter del líder de los Stones de aquellos años, y consiguió erradicar sus ramalazos piojosos de influencia richardsiana hasta nuestros días.

Mick y Bianca en el hotel Savoy de Londres, enero de 1973. Por lo visto, a la de Managua también le iba el rollo
colonial. Fotografía del Daily Mail Archive.
Lee Radziwill, Mick Jagger y Bianca Jagger, probablemente en la Costa Azul durante la época de Exile on Main St.
(verano de 1971). Fotógrafo desconocido.
El pobre Mick Jagger, con todas sus virtudes, es muy very british en este aspecto y le incomodan un poco los sentimentalismos, así que no haré como con el cumple de Keef y me limitaré a desearle un muy feliz cumpleaños y a hacerle saber que voy a intentar lo de la tarta de chocolate, que le pondré unas velitas y entonaré el happy birthday en su honor desde mi casa, porque él lo vale. Y aunque yo sólo sea una nota a pie de página del maravilloso libro del estilo que es Sir Mick (y con el permiso de los demás), le dedicaré hoy mi frase de siempre; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

Image and video hosting by TinyPic