4/12/13

(Pas) dans tous les beaux quartiers de Paris


Inspiration:


"Paris is overwhelming, the punk side of Paris, looking for the charm of Paris in the 1920s, berets, elegant but bohemian, Amélie, Montmartre, my grandma will be glad when she sees this, À Paris, Yves Montand, looks like vintage but it's not, worn-out stuff, dusty clothes, mixed prints, good-girl shoes, flappers, cafés"
















Market beret, vintage earrings with matching bracelet, woolen jacket 
knitted by granny, Mango tee, H&M skirt, Primark tights, Bershka ring, 
vintage shoes
París es un lugar que, aunque inspirador, siempre se me ha antojado hostil. La grandilocuencia, majestuosidad y soberbia que parece emanar de cada esquina de esta ciudad me abruma y me intimida, sin por ello dejar de reconocer su desmesurada belleza. Quizás por eso mismo estoy tan enamorada de Londres; destartalado, estrecho, caótico y entrañable, al primer minuto ya me hacía sentir cómoda, hechizada por su acogedor encanto.

La famosa bohemia parisina de los años veinte que yo esperaba que impregnara toda la ciudad, por suerte, sobrevive en los reductos del París más gamberro, indecente y, a mi entender, londinense (me imagino lo aterrador que ha debido de sonar esto para cualquier lector francés. No offense intended!). El outfit de hoy está inspirado en Montmartre, sus cafés, las flappers y en todos esos rincones de la Ciudad de la Luz con una belleza espontanea, humilde y una mística de cine europeo.


Cafés de París, años 1920. Fuente/ Source: blog
Ambientillo en un café de París en los felices años 1920. Fuente/ Source: site
La Tour Eiffel, finales del XIX. Fuente/ Source: blog
Montmartre, principios del siglo XX. Fuente/ Source: blog
La rue Lepic, Montmartre, 1925. Fuente/ Source: site
Y'a la Seine. Fuente/ Source: blog
Prostituta en París. Fuente/ Source: blog
Así iban, en un día cualquiera. Fuente/ Source: blog

Había que hacer ver que las odiabas, pero todas querían ser como ellas. Fuente/ Source: blog



¡Tenía que poner este vídeo porque es tan tremendamente genial! Jerséis de cuello alto, acordeones, el Sena... ¡Es el mayor festival de tópicos parisinos de 3 minutos que he visto en toda mi vida! Me encantaría saber de dónde ha salido exactamente. Intuyo que puede ser de una película, pero no estoy muy puesta en la carrera cinematográfica de Yves Montand…

Prosigo tras este pequeño paréntesis.

Disculpadme si os habéis precipitado pensando en lo insultantemente previsible que es esta asociación. "Muy bien, te colocas una boina en la cabeza y ya está, parisino total. Con un croissant y una baguette en cada mano hubieras acabado de rematar este ejercicio de originalidad, querida". ¡No seáis tan estrictos! Los clichés son necesarios para agilizar la comprensión de cualquier tributo o analogía, si bien también es cierto que son insuficientes. Además, la boina me la compró mi madre en Montmartre, o sea que no me digáis que eso no es parisino.

Con este outfit he querido ejercitar el bello arte europeo de sobreponer estampados (para mí es algo muy europeo y muy francés, especialmente). Un poco de topos, un poco de trenzas de lana, un poco de serpiente y un poco de dibujos psicodélicos se entremezclan desordenadamente manteniendo la solemnidad francesa justa y necesaria (para conseguir esto sí que hay que tener un poco de paciencia e ir probando hasta que, por una suerte de reacción química, la cosa haga "click"). 

Otra cualidad bastante bien conseguida del conjunto es el aura viejuna, manida y polvorienta que aparenta tener. Todo parece mucho más antiguo de lo que es en realidad. El cárdigan, por ejemplo, es seguramente la pieza más vetusta de todo el look, y también la que guarda un mayor valor sentimental de casi todas las que poseo. Lo tejió mi súper abuela para mi madre cuando ella tenía unos 15 años, y según me ha dicho le costó lo suyo porque nunca lo había hecho antes. Menos mal, porque si hubiera tenido práctica igual le sale una capa de emperador japonés o algo así. Es una artista, lo sé.

Los zapatos son tan monos y tan de niña buena que siento que no me puedo portar mal cuando los llevo (esto va en serio, porque si le doy el más mínimo golpe le salta el tinte negro y se ve el color blanco que tenían antes). 

Y ya veis, un poquito de brillo para que no parezca que acabo de salir de la alacena de Harry Potter, un toque de color con la minifalda mostaza y (sí, lo siento pero lo voy a decir) ¡voilà! He aquí el outfit perfecto para convertirte en el objetivo de todos los retratistas de Montmarte.

Que paséis un bonne journée y recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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