1/11/13

In the pines, where the sun never shine


 Inspiration: 

"Grunge, 1990s, teenage depressions, my aunt when she was a 1990s grungy teen, trashy, comfy, sloppy looks for sloppy days, Hole, Courtney Love, Nirvana, Kurt Cobain, Pearl Jam, In the Pines, The End, Severed Hand, Seattle, rain, lakes, boots, wind, November, beanies, people with long hair, life wasted, tramps" 
























Mango dress, H&M tee, Mango short leggings, Pull & Bear boots, Primark beanie decorated by me
H&M chain, H&M gloves, H&M coat

Primero de noviembre, día de Todos los Santos y de los Muertos, y personalmente lo voy a celebrar con un outfit que, casualmente, tiene mucho de sacro y de mortecino.

Este conjunto es algo que me hubiera encantado tener a los 11 años y que ahora... Bueno, me divierte y me trae recuerdos, aunque no sea mi modalidad estilística predilecta. Normalmente me resisto a este tipo de looks trashy, pero reconozco que de vez en cuando me llaman, sobretodo cuando tengo uno de esos días de depresiones infundadas de niñata de instituto que alterna la Súper Pop con la lectura interpretativa de letras de Nirvana. Cuando estas en esa onda emocional sólo puedes soportar algo que no te obligue a preguntarte cada 5 minutos si te queda bien o si se te ha movido de aquí o de allá. Ese casi nunca es un problema con el que me preocupe lidiar, pero para días que parecen planificados de principio a fin por el señor Murphy, el outfit de hoy es ideal.

Por otro lado, eso no quiere decir que te puedas permitir ir por ahí sin que tu ropa diga nada, sin ninguna actitud. Así que tiras de tu memoria post infantil y te acuerdas de esa etapa vital en la que cada día te parecía igual de feo que este. Por esos entonces, yo creía que Kurt Cobain era el Santo Grial con greñas y el grunge era tope guai (para ser totalmente sinceros, yo creía que creía eso, pero pronto se me pasó y empecé con el rollo de los mods, y finalmente ya me di cuenta de que parecía imbécil y me dejé caer en una enfermedad llamada síndrome del fanático de los Rolling Stones, de la que ahora empiezo a manifestar signos de mejoría). 

En mi humilde opinión, la estética grunge no tiene demasiado mérito (aunque, pobrecillos, ¿qué se iban a poner allí en Seattle? Pues lo que había, camisas de franela de leñador), pero guarda ese punto de encanto contradictorio que tanto me gusta. El sonido grunge es violento, áspero y brutal, pero oculta algo desvalido y puro que te provoca unas ganas irrefrenables de abrazar a Eddie Vedder y decirle "pobrecico mío... ya está, no llores". 


Cuando componía (disculpad lo rimbombante que soy a veces) este look no podía evitar pensar en el grupo que mejor ejemplificaba la áspera delicadeza de la que os hablo; Hole, y los vestiditos de La Casa de la Pradera que me llevaba Courtney Love, siempre despreocupadamente combinados con su encantadoramente enmarañada cabellera.

El vestido de encaje bucólico lo compré en un outlet y le faltaba una especie de enagua que llevaba debajo, pero ya me iba bien así. El gorro de lana lo compré en el Primark y yo misma (with a little help from my mum) le cosí las margaritas para reforzar la atmosfera campestre y noventera (los estampados de margaritas me recuerdan a los noventa). El abrigo esta todavía en mi cola de clasificación estilística, pero es definitivamente zarrapastroso y poético, así que lo metí aquí de cabeza. Y las botas son solo para combatir las legendarias lluvias seattleitas.

Espero que esta entrada haya sido del agrado de unos cuantos grungeros consanguíneos míos, y especialmente de mi tía Clau, que fue quien me descubrió este género musical de gente que chilla y llora y cuyos estilismos adolescentes encendieron la primera chispa del outfit de hoy. Feliz noviembre y recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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