20/11/13

Afternoon tea in Woodstock


Inspiration:

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Blanco floppy hat, market flower, Blanco earrings, market scarf, Mango cardigan, 
Blanco frog brooch, H&M earring turned into a brooch, H&M tee, Zara skirt, 
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Irregular Choice leopard ring, Bijou Brigitte green brilliant ring, 
market red brilliant ring, Zara shoes

¡Parece que el invierno y las tormentas ya están aquí, por fin! Mi piel paliducha siempre espera y agradece sobremanera la llegada de esta época del año, y me recuerda lo bien que quedaría mi careto en un fondo de clima continental o atlántico constante, en lugar de este suplicio de calor mediterráneo. Con tanta lluvia, tanto barro y este frío de tres pares de narices me ha entrado la morriña británica. ¿Y qué mejor para combatirla que disfrazarme de híbrido entre una hippie inglesa y Helen Mirren regando las plantas en Calendar Girls (2003) (¡vestida, evidentemente!)?

Este look de groupie de la campiña inglesa causa furor allá donde va. Es de esos que te ayudan a romper el hielo para entablar conversaciones y hacen que la gente te pare por la calle para decirte lo súper-mega-chupi-guais que son (en serio, me ha pasado más de una vez, ¡e incluso en otros países!). Y no me extraña en absoluto; es más que evidente que tiene un encanto especial, es divertido, estrafalario, emocionante y con las dosis adecuadas de sirope urbano y aliño bucólico.

Su historia empezó un bonito día de verano en el Zara. Me encontré esta falda tubo de algodón Tim-Burtoniana dejada de la mano de Dios en el rincón de las cosas del Zara que nadie quiere excepto yo, las neohippies y, usualmente, las testigos de Jehová. No me llevó más de 5 segundos visualizar mentalmente la silueta borrosa de un outfit que incluía un sombrero redondo alicaído con flores, zapatos envejecidos con un detalle de bisutería multicolor, un pañuelo psicodélico y brillantes falsos de colores por todas partes. En ese momento no tenía ni idea de dónde provenía aquel espejismo ni de lo premonitorio que resultaría ser.

La cosa se resolvió mientras veía Taking Woodstock. No recuerdo exactamente a razón de qué empecé a imaginarme a todos esos melenudos parando sus ritos y charlas telepáticas con la madre naturaleza para poner unas mesitas de jardín blancas de hierro forjado, sacar una bandeja con sándwiches de esos ingleses que están tan francamente malos y sentarse a tomar el té con los pies llenos de mugre y Joe Cocker desgañitándose a lo lejos. He aquí el nacimiento de mi apología visual al hippie americano que, en el "viaje" más perturbador de su vida, se le despierta una (hasta entonces) desconocida adoración por las costumbres burguesas británicas.



Kelli Garner, Demetri Martin y Paul Dano en una "entrañable" escena de Taking Woodstock (2009).
Fuente/ Source: blog
Fuente/ Source: tumblr
Fuente/ Source: fanpop





Festivaleros en Woodstock Music Festival, 1969.
Fotografías del archivo de Life (Esta y las 6 anteriores/ This one and the
previous 6 pictures). Fuente/ Source: site
Calles de Woodstock Music Festival, 1969. Fotografía del archivo de Life. Fuente/ Source: site
Fuente/ Source: blog
Summer Afternoon (Tea in the Garden) (1901), de Théo van Rysselberghe
The Terre-Cuite Tea Set (1910), de Childe Hassam
The Terre-Cuite Tea Set (aka French Tea Garden) - Childe Hassam
At the Tea-Table (1888), de Konstantin Korovin
El sombrero con flores y los zapatos fueron lo más fácil de cuajar. Luego recordé que tenía este bonito cárdigan azul eléctrico y le ofrecí el equivalente a lo que en el mundo de la ropa debe ser el papel de su vida. Lo rocié con una lluvia de pedruscos falsos y justo a tiempo apareció "el pañuelo", como un regalo caído de los cielos. 

Mi madre lo encontró en un mercadillo y arregló los bordes con la profesionalidad que la caracteriza. No puedo evitar quedarme embobada mirándolo cada vez que lo saco. Me gustaría saber cómo una cosa tan fina y especial fue a para a un mercadillo cualquiera... En un rincón al lado de la motera pone "Custo" (o eso me pareció leer a mí), pero dudo mucho que tenga algo que ver con el Custo que todos conocemos, y el estilo tampoco me parece que guarde muchos paralelismos. Tendré que investigarlo algún día... Y lo más impresionante es lo bien que encajaba con la temática del conjunto. Decidí ponérmelo a modo de capa para acentuar las influencias hippie-festivaleras, aunque creo que al final parezco más una caperucita trasnochada que se ha pasado con los tripis. Me gustaría saber por qué clase de cadena de sucesos misteriosa surgen estas coincidencias. No sé si será el destino, justicia poética... Si hay un Dios, está claro que le gusta la moda... Y que todo lo demás le importa poco.

Paz y amor y que os aproveche el té con pastas. Recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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