25/11/13

A style chop suey


Inspiration:

"Patchwork of influences, the epitome of eclecticism, mix of textures, colours, prints, styles, influences... all with a vintage aura; dust, granny-like, antique, londoner, european, extravagant, colonial, caos, urban, bucolic, chic..., my subconscious taste for clothes, stylistic tracksuit, old markets, medieval markets, Els Encants, fair-trade, treasures, new finds, Jesus Christ, religious art"











Zara hat custimized by me, vintage earrings, H&M necklace,
vintage necklace, Mango tee, Benetton belt, 
H&M bracelet,
Primark bracelets, 
Mango capri pants, Mango vintage cardigan, vintage leather jacket, Zara bag, market rings,
Zara shoes customized by me
Está muy mal que lo diga yo, pero ¡qué bonita entrada la de hoy! Este outfit está inspirado en tantas cosas a la vez que me estreso con solo pensarlo. En el fascinante universo del estilismo y la configuración fashionística, este es uno de esos conjuntos pequeños pero matones. Aunque lo que más me inquieta es lo preocupantemente revelador y autobiográfico que es.

Personalmente lo definiría como mi "chándal estilístico", por una rara y envolvente comodidad mental que me infunde cada vez que lo llevo puesto. Representa algo con lo que me siento física y psíquicamente relajada; parece estar equilibrado y adaptado a mi forma de ser en todas las facetas pensables. Es colorido sin ser chillón, tiene sus raíces retro-europeas, una cantidad de complementos justa, yuxtaposición de texturas, algo de exagerado y excéntrico, piezas que cuentan historias (lo más imprescindible de todo) y es un poco pordiosero o de gitana que lee el futuro con bolas de cristal. 


Y precisamente para escenificar como es debido el espíritu de trastero mental de estos ropajes, decidí darme un voltio por Els Encants, que es, probablemente, el único lugar de Barcelona que se libra del tufo a capital de poca monta (con cariño) que impregna esta bonita ciudad que besa el mar. La verdad es que, con la carpa gigante de espejitos psicodélicos que le han puesto ahora, ha perdido un poco su aura poética de mercadillo medieval árabe, pero se ha de reconocer también que es bastante más cómodo transitar entre paradas sin tener que chocar con 20 personas por minuto. ¡Cómo me divierto en este sitio! Observando a la gente rara, empapándome de la honestidad y la pureza del comercio original, escuchando los regateos y los reclamos de los vendedores, admirando la cantidad de tesoros basura que hay por todas partes... Se podría decir que es, como diría Holly Golightly (Breakfast at Tiffany's), mi Tiffany's particular, ese pedazo de mundo idealizado y lleno de excentricidades que consigue hacerte sentir en paz. Cuando empiezas a hacerte al lugar entras como en una suerte de loop inspiracional y hasta las bolsas del súper y los botes de colonia falsos se te aparecen como un diamante en bruto, porquería de una belleza mística.



Yeezus apalancado en el sofá, pensando a ver qué hace con todas las lucecitas de navidad que se ha comprado.




Los espejitos psicodélicos de la carpa súper-hiper-mega moderna de Els Encants.







Momentos espirituales admirando la belleza del mundo contemporáneo.
Esto es el futuro, amigos.







Oda a la iconoclastia a través de los tiempos.

Angelito...





Ai James, eres guapo hasta rebozado de polvo y folletines.

Caras conocidas.



James Dean nos persigue y discos de lo' Beatle' de gente que escribía su nombre con boli por detrás y te arruina un poco el día.




Oh wee Jeez-us! Mi foto favorita de la tarde sin duda alguna.

La última cena y la última colada de 1948 o por ahí.



1926, ¿qué se puede decir a eso?




Existiendo estos sitios me pregunto cómo puede ser legal que ese tipo de persona que compra libros de mentira
para decorar sus tristes estanterías camine por las calles entre la gente civilizada... 

Ohhh, ¡qué bonita señores y señoras!





Adaptándome a la luz artificial.







Mientras hacía esta foto tan horrenda, un pintoresco "señor" me invitaba por lo bajo y con mucha mala baba a irme con mi cámara a otra parte. Yo, evidentemente, no le hice ni puñetero caso. No me lo tomo a mal porque la mayoría de tenderos fueron muy simpáticos conmigo, todo sea dicho. Fue divertido y todo.

Momentos con Julio. Hey!





Despedida de los espejitos psicodélicos.

Espero no haber molestado a nadie con los Cristos, Yeezus Christs, estampitas y querubines varios que han aparecido por aquí, pero es que fueron el tema del día. No podía soportar ni aludir su inquietante (para mí incluso perturbador) encanto con olor a incienso. Me quedé con ganas de hacer muchas más fotos (con motivos religiosos sobretodo), pero tampoco quería abusar de la amabilidad de los vendedores y transeúntes, que se veían obligados a esquivar con mucha gracias mis posturas de fotógrafa de pacotilla. Además, se me estaban congelando las manos, literalmente. Ya sacaré la cámara a pasear por allí otro día. La navidad está al caer, y la boca se me hace agua sólo de pensar en la exhibición de baúles de los recuerdos y fantasmas de las navidades pasadas que tendrá lugar. Y ya aparco el tema Encants y vuelvo a lo que concierne a este blog, que no es ser una guía turística online ni mucho menos.



Lo más curioso de este estilismo es que está lleno de piezas escogidas con "el gusto del subconsciente", y voy a intentar explicar lo que quiero decir con esto; me refiero a todas esas prendas a las que nos sentimos  atraídos de forma automática y espontánea, sin razonar ni tener en cuenta si nos va bien con algo, si alude a alguna tendencia actual, cuándo nos lo pondríamos... Simplemente lo vemos, nos gusta y lo cogemos. Son esas camisetas, ese corte de pantalón, ese estampado, ese tono de verde que TODO el mundo identifica con nosotros menos nosotros mismos, hasta que un día cualquiera volvéis a casa después de una tarde de compras y vuestra madre os dice "otra camisetita del color ese raro tuyo". Supongo que es algo así como el estilo innato de cada uno, que parece invulnerable a las modas pasajeras y que permanece dentro de nosotros toda la vida, aunque a veces ni sepamos que está ahí.

Paro ya de inventarme tecnicismos estilísticos, que sé que me pongo muy lírica cuando me da por ahí.

Como os decía, este es uno de esos outfits en los que nada destaca porque destaca todo a la vez. Curiosamente, no incluye ninguno de mis maravillosos hallazgos en Els Encants (ya los iré desempolvando  ¡no os preocupéis!), pero bien podrían serlo. La camiseta parece un trozo de tapiz oriental que acaban de desenterrar sin ni siquiera haberlo desempolvado. El cárdigan y las gargantillas son de esos que parece que le has robado a la abuela en un despiste, el anillo de la cornamenta de ciervo, una absoluta excentricidad y el brote fucsia de los pendientes y el cinturón le otorgan una inesperada guinda pop y boho chic, respectivamente. El brazalete es otra de las innumerables y brillantes pescas de mi madre. El sombrero y los zapatos (ambos customizados) tienen esa falsa solera que hace que no sepas decir si son vintage o no, y el bolso es el ejemplo perfecto de prenda elegida con el "gusto del subconsciente"; recuerdo que mi madre me lo enseñó ("es muy de tu estilo") y 5 segundos después ya estaba pagado. Y tal y como me pasa con todas esas cosas monísimas de colorines que tengo, después me cuesta la vida combinarlas bien con algo.


La pedazo de cazadora de piel de vaca loca (redoble de tambores) que llevo me la compré ese mismo día, y no tardé ni 20 segundos en colocármela. Lo cierto es que está en buenísimas condiciones, y el tratamiento desteñido que tiene provoca un efecto impresionante. Un hallazgo indudablemente magistral. Me fascina pensar que 5 minutos antes de tomar las fotos estaba tirada en el suelo, encima de unos cartones. Y me fascina aún más ver lo maravillosamente bien que quedaba con lo que llevaba puesto. ¡La magia del street style!

Hasta aquí el sermón de hoy. Recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!


Casi se me olvida; ¡esta semana tengo invitados, por fin! ¡No se lo pueden perder!


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