4/10/13

She would never say where she came from



Inspiration:

"Swinging sixties, Brian Jones, Anita Pallenberg, Marianne Faithfull, Pattie Boyd, Linda Keith, Ruby Tuesday (but sadly not the version from the concert I attended to...), Suki Potier, Talitha Getty, boho chic, Morocco, Swinging London, the GTO's, Pamela Des Barres, shoes for groupies and flappers, groovy clothes, Carnaby Street"

















Vintage earrings, Blanco blouse, Zara coat, market ring, H&M skirt, H&M tights,
vintage heels

La verdad es que no suelo decantarme por la ropa que, sencillamente, queda bien, es fácil de llevar y constituye un acierto seguro, pero considero que, dentro de los cánones de mi rebuscado estilo, las prendas de hoy son de ese tipo.

Este outfit irradia Londres de finales de los sesenta por todas partes. Siempre he sentido debilidad por la moda de este microuniverso espacio-temporal que, algunos dicen, no existió más que un par de años entre las cuatro esquinas de Carnaby Street (nunca olvidaré mi tremenda decepción al entrar a este legendaria calle des de Regent Street y encontrarme un Pretty Green y un American Apparel) y las portadas de los discos de los Beatles. 

Aunque nunca me ha interesado particularmente el Pop barroco, la psicodelia o el raga rock (a excepción de cualquier tema perteneciente a estos géneros que venga firmado por Jagger/Richards), la moda neoaristocrática, recargada y bohemia que nació, creció y murió entre 1966 y 1967 de la mano de dichos estilos musicales (y personificada en la figura de Brian Jones) sí que me fascina. 

El conjunto de hoy está fuertemente inspirado en la época en que Anita Pallenberg estaba con Brian Jones. Estéticamente hablando, Anita es un pozo sin fondo de misterio y belleza. Era la menos florero de todas las beatificadas groupies florero de los sesenta y setenta, y era su fuerte personalidad lo que daba contundencia a su estilo excéntrico, desenfadado y libertino. Había algo embrujado en su forma de vestir que la diferenciaba de todas las novias de rockero de la época y le confería un aura que nadie ha sido capaz de igualar (seguramente tendrá algo que ver con sus posteriores escarceos con la magia negra). En mi humilde opinión, su sentido de la moda no hizo más que decaer a partir del comienzo de su relación con Keith Richards y sus narcóticas amistades (curiosamente, el estilo de Keith floreció pasmosamente cuando empezó a salir con Pallenberg, pero de eso hablaremos otro día).

Como os decía, creo que la moda pre-hippie británica que he pretendido ejemplificar con este conjunto es especialmente favorecedora. El estampado de la blusa (que combina casualmente bien con los pendientes aristocráticos) cabalga entre el papel de pared de casa victoriana y las chilabas hippies; la forma de la manga y el puño son arquetípicamente sesenteros, y los botones dorados le dan un toque inocente y delicado. La minifalda aterciopelada tiene uno de esos colores apagados y cursis que a mí me recuerdan a Inglaterra. Y los zapatos son perfectos; por lo que yo veo, son una mezcla bien medida entre el estilo curvilíneo y mágico de los sesenta y la elegancia de las flappers de los años veinte. Además, me sorprendió el buen estado en que estaban cuando los compré (a pesar de la capa de polvo de 5 mm). Y las medias son guais porque brillan (y un poco de purpurina no hace daño a nadie) y el abrigo también porque es enorme y muy femme fatale.

Que paséis un swinging weekend y recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!


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