2/10/13

No hay mujer peligrosa si se la sabe tratar


Inspiration: 

"The 1980s and the 1990s, supermarket cashiers who give you dirty looks, air hostesses, tennis, sporty, funky, shoulder pads, my parents in the 1980s, old lady brilliants, kitsch,  camp, Pedro Almodóvar, Women on the verge of a Nervous Breakdown, Pretty Woman, FlashdanceStaying Alive"











Springfield visor, jacket designed by mum, H&M earring turned into a brooch,
vintage scarf, H&M tee, vintage skirt, H&M clutch, Primark pink ring,
vintage colourful ring and matching bracelet, Robert Clergerie sandals


Bueno, ya me he cansado de camuflarme con el paisaje otoñal (sí, un poco pronto, pero es que no soy una fanática de la paleta cromática de esta estación), necesitaba deseperadamente una inyección de color almodovariano, fluor, tornasol y funky.

Cuando miro este conjunto, no puedo evitar recordar esos uniformes que llevaban las cajeras de supermercado en los noventa y que, hasta que descubrí la belleza de lo hortera, me parecían horrendos. También me hacen pensar en las azafatas de vuelo y, en general, en todas las azafatas que hay en las ferias comerciales de cierta categoría. Creo que visten con el mismo estilo des de los orígenes del mundo azafatil: colores chillones, hombreras desfasadas, pañuelos al cuello y sonrisillas comprensiblemente falsas. En cuanto me pongo esto me dan ganas de sentarme a limarme las uñas y mirar mal a la gente (no las culpo, yo haría lo mismo, francamente). Y, en fin, podría haber resumido todo este párrafo en una frase: Mujeres al borde de un ataque de nervios.


Al menos por lo que a moda se refiere, ni los ochenta ni los noventa me han fascinado nunca, así que siempre que aplico alguna voz ochentera o noventera a mis conjuntos intento darle un tono sarcástico y burlón. Es ahí donde entra la visera azul (otra de mis nuevas obsesiones), haciendo alusión a esa ropa deportiva de los ochenta tan fantásticamente cursi y espacial (si habéis visto Flashdance o Staying Alive sabéis a lo que me refiero). El pañuelo es, para mí, la estrella de todo el look; con su delicadeza, corta totalmente el binomio rosa-negro y el tono atrevido del resto de piezas. La chaqueta es una de las obras maestras de mi madre (hace cosas geniales con un par de agujas e hilo). Y bueno, el bolso de mano es guai porque es de colorines y brilla, y mis queridas sandalias monster hacen lo que me temo que es su última aparición de 2013.

Gracias por leeros todas las paranoias autocomplacientes que escribo y recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!
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