16/10/13

Henry VIII and Dorothy Gale go flamenco


Inspiration:

"Flamenco, feria de Abril, Camarón de la Isla, figurines of flamenco dancers from  souvenir shops in Barcelona, Andalucia, clothes that make you feel powerful, rocieras, The Tudors, Henry VIII, Renaissance, Middle Ages, pompous stuff, fake millenary jewellery, flowers, roses, Dorothy Gale, Ossie Clark tunics, Dolce&Gabbana Winter 2014"

















Vintage cordovan hat, Blanco earrings, Blanco necklace, Mango blouse,
H&M tights, Camper shoes


Tras el ejercicio de simplicidad estilística del último post, necesitaba desesperadamente una buena dosis de superposición de estampados y joyas pesadas y anacrónicas.

Compré esta blusa/ camisón en una época en que estaba bastante enganchada a Los Tudor y me obsesioné un poco con todo lo que llevaba Jonathan Rhys-Meyers (para los amantes de la pomposidad, la voluptuosidad y la exageración casposa, él era toda una obra de arte). 


Cuando la vi me recordó a una mezcla entre esas camisas aparatosas del rey y los típicos escotes rectangulares de los vestidos que llevaban sus esposas y reinas. Las mangas tienen un aire aristocrático y medieval perfecto, y el encaje del escote me fascinó des del principio; le da un nosequé distintivo y fantasioso a toda la prenda (¡la magia del encaje!).

Las medias eran una de esas cosas que te compras y nunca ves el momento de ponértelas hasta que un día... ¡tachán! Me sorprendió que los dos estampados vegetales se fusionaran tan bien y mantuvieran ese sentimiento renacentista que intuí al principio en la blusa. A pesar de lo contundente que era la combinación, el resultado no era excesivamente excéntrico (¡me encanta cuando pasa esto!), y el medallón lo remataba todo con un toque ostentoso y arcaico.

Pero de repente me di cuenta de que había una suerte de poderío andaluz medio oculto en esas rosas rojas del estampado y el ligero brillo de la tela, y es ahí donde entró este genial sombrero cordobés que compré el verano pasado en una pequeña tienda vintage (cuyo nombre no alcanzo a recordar ahora mismo) de Londres, cerca de Covent Garden (sí, mi madre también me dijo que anda que irme a Inglaterra a comprarme un sombrero cordobés...). 

Finalmente, lo finiquité todo con esta monada de bailarinas, que son como dos gatitos rojos a los que te dan ganas de acariciar y decir ñoñerías. Y por casualidad probé dejar el sombrero colgado del cuello para dulcificar un poco el sentimiento global del look y hacerlo concordar con la inocencia de los zapatos. Y ¡voilà! Esto es lo que pasaría si Dorothy Gale (The Wizard of Oz) fuera una doncella de la corte de Enrique VIII asidua de los tablaos flamencos.

¡Mejor no sigo porque esto solo puede empeorar! Recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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