30/9/13

El cielo está dentro de mí


Inspiration:


"Enrique Bunbury, Licenciado Cantinas, El hombre delgado que no flaqueará jamás, Americana, Easy Rider, Born to be Wild, roads, Canned Heat, On the Road Again, Almost Famous, the desert, the Sun, cowboys, Country Rock, Stevie Ray Vaughan, Taj Mahal, Texas, dusty clothes, Stetson hats, raw style, snake boots, bolo ties, Hell's Angels, the U S of A, south of the border, Tex-Mex"















Vintage Stetson hat, Mango jacket, Mango shirt, vintage bolo tie, Mango trousers,
Zara boots, market earrings, market bracelets, Bijou Brigitte skull ring,
Bijou Brigitte native American skull ring, market rings

Otro maldito lunes ha llegado, y para no desentonar con su melancólica y deprimente naturaleza, os traigo un outfit oscuro, seco, polvoriento, desértico y solitario. Todo lo que se merece un lunes, vamos.

Para el conjunto de hoy me inspiré en la versión que hizo Enrique Bunbury de El Cielo Está Dentro de Mí en su último (y magistral de principio a fin) álbum de estudio, Licenciado Cantinas el nuevo sale el mes que viene, por cierto!). 


Admito que no sabía gran cosa de Atahualpa Yupanqui hasta que escuché este increíble tributo que le rinde Bunbury (tampoco es que ahora conozca demasiado de él, por desgracia), pero recuerdo que me impresionó muchísimo la primera vez que escuché tanto la versión como la original. Si hay algo bueno en estos días penosos es que te inclinan irremediablemente a escuchar canciones profundamente lúgubres y preciosas como esta. Supongo que, lógicamente, cuando tu estado anímico está en sintonía con lo que escuchas, sientes cada palabra y cada nota de la forma más dramática y personal posible, como si el mismísimo Enrique Bunbury te estuviera hablando y la verdad de la vida se redujera a esa canción.

Reconozco que este estilo con voces Country Rock de los setenta (creo que ya os he hablado de mi debilidad por los olvidados setenta) me hace sentir muy cómoda y segura de mí misma. Es maravilloso el efecto que puede causar sobre una el mero hecho de colocarse un Stetson negro, una bonita corbata de cowboy y unos botines de serpiente medio brillantes y medio desgastados; te conviertes en una suerte de fuera de la ley à la Peter Fonda que vaga por la Ruta 61 en una de esas monstruosas Harleys, intentando adivinar dónde vendió su alma al diablo Robert Johnson. Pero hay un glamour encubierto en este outfit que, igual que en los temas de Bunbury, le quita esa mitificada espontaneidad Rock & Roll y le confiere solidez y atemporalidad, una especie de profesionalidad para hacer que las cosas parezcan improvisadas sin ocultar del todo que las has ensayado hasta el milímetro. Es una cualidad que veo en este conjunto y que siempre he admirado en Bunbury y en muy pocos otros músicos.

El sombrero tiene un poco de historia: lo encontré este verano en el Rokit (amor a primera compra) de Covent Garden, en Londres, y casi no podía creerlo cuando me lo encontré allí tirado como si fuera un trapillo cualquiera. No tengo la menor idea de qué año puede ser, pero según la banda interior, proviene de una sombrerería muy famosa de Seattle llamada Byrnie Utz Hats. Ojalá pudiera ir algún día y llevarme unas cuantas docenas...

La corbata también la compré en el Rokit de Camden Town el verano anterior, y las botas fueron una de esas maravillosas casualidades de la vida que aparecen en el Zara cuando menos te las esperas. Y la camisa... Bueno, no hay palabras para describir esas mangas y ese cuello.

Espero haberos amenizado un poco este último lunes de septiembre. ¡Y no os despistéis, que este próximo mes puede que traiga alguna que otra sorpresa! Recordad; ¡dejad que vuestro estilo hable por vosotros!

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